EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 230 –  AGOSTO 2018
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REPORTAJES

LA CAZA COMO ACTIVIDAD HISTÓRICA QUE SE HA VENIDO PRACTICANDO EN EL ÁMBITO DEL ACTUAL PARQUE NATURAL SIERRA DE BAZA.

En el reportaje se recogen una serie de aportaciones de su autor, Andrés García-Granados López de Hierro, para una correcta gestión cinegética en el Parque Natural Sierra de Baza.

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Etnobotánica de la Sierra de Baza. Cada mes una nueva ficha de plantas de la Sierra de Baza, con especial atención a su aprovechamiento y uso, desde siempre, por parte el hombre


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© José Ángel Rodríguez

Detalle de las vistosas flores de la Anagallis arvensis (flores de color rojo).


Con el nombre de murajes, también conocida como anagálide, pimpinela escarlata y hierba coral, en alusión al color de sus flores rojas, se conoce a una pequeña planta herbácea, anual, de hasta 50 cms. de alta, aunque normalmente no supera los 10 cms., que podemos encontrar entre los cultivos, también en terrenos abandonados. Lo más llamativo de esta  planta son sus vistosas y coloridas florecillas, con la peculiaridad de que pueden ser de color rojo  o azul, que la hacen destacar entre la hierba, donde florece desde principios de febrero, en las zonas más cálidas y hasta final del verano, para dar paso a un fruto en cápsula globosa, con forma de pirámide truncada, de hasta 3 mm de diámetro, de coloración parda, que se abre por la parte superior para dejar salir entre 6 y 45 semillas papilosas que se dispensan por el viento y los animales.

El nombre del género Anagallis procede del griego y significa  "alegrarse", ya que las flores se abren (se alegran) cada día cuando aparece el sol, lo que en realidad es debido a encontrarnos ante una planta de las llamadas entomófilas, llamadas así a las que son polinizadas por insectos, por lo que aprovecha los días soleados para abrir sus flores invitando a los insectos a que la visiten, mientras que en los días lluviosos o con nubes, en los que no hay insectos, cierra los pétalos, para proteger la flor formando un pequeño capullo, a la espera de mejor ocasión para la polinización. El epíteto arvensis proviene del latín y significa "campestre", "ruderal", "de campo", en alusión a los lugares donde podemos encontrarla.

Laguna consideraba a esta planta como dioica (distinta según los sexos) y al efecto comentaba que las flores de color azul eran las hembras y las de color rojo los machos.

 

Una planta que ha tenido amplios usos etnobotánicos, pero hay que tener presente que es una planta tóxica

 

La planta es antitusiva, colagoga, diaforética, diurética, expectorante, purgante, estimulante y vulneraria. Pio Font Quer, alerta de que hay que usarla con mucha precaución, ya que contiene saponinos y glucósidos capaces de producir inflamaciones cutáneas y de las mucosas, no debiendo sobrepasarse nunca los 3 gramos por día.

Plinio el Viejo, en su Naturalis Historia, describe la planta (atribuyendo los colores rojo o azul al sexo de la planta) y elogia sus propiedades medicinales, en particular para dilatar las pupilas antes de las operaciones de los ojos.

También hemos encontrado referencias a su uso en la antigüedad como planta medicinal para tratar la epilepsia y problemas mentales, hoy día apenas hay evidencia de su eficacia y no se recomienda en uso interno debido a su contenido en saponinas tóxicas y otras citotoxinas. Por lo que todos estos usos deben de considerarse como meramente testimoniales y como referencias históricas, estando totalmente desaconsejado el uso medicinal de esta planta en la actualidad. De hecho Esta especie está incluida en la ORDEN SCO/190/2004, de 28 de enero, por la que se establece la lista de plantas cuya venta al público queda prohibida o restringida por razón de su toxicidad (puede consultarse el BOE AQUÍ).