EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 218 –  AGOSTO  2017
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© José Ángel Rodríguez

Flor del gladiolo silvestre en su hábitat natural.

 

El gladiolo silvestre (Gladiolus communis [antes G. illyricus]), es una bonita planta bulbosa, perteneciente a la familia iridáceas, la de los lirios, y como ellos de floración espectacular. Posee un bulbo en la base que asegura la continuidad de la planta de un año a otro. Las hojas nacen en la base o un poco más arriba del arranque del tallo, al que abrazan; tienen forma de cinta aguda con nerviación paralela, de unos 20-40 cm de longitud por 1 cm de anchura, como pequeñas espadas. En primavera, del bulbo emerge un tallo, que puede alcanzar poco más de medio metro y florece de una forma muy vistosa y espectacular.

Las flores, que aparecen en inflorescencia en espiga, son grandes y atractivas, de simetría bilateral, con una bráctea foliar en su base y encaradas más o menos unilateralmente, contando con 6 tépalos libres y desiguales entre ellos, de color fucsia o rosa violáceo, 3 estambres con anteras sagitadas y un estilo con 3 estigmas.

Como curiosidad decir que el nombre genérico de gladiolo (Gladiolus) se atribuye a Plinio y hace referencia, por un lado, a la forma de las hojas de estas plantas, similares a las espadas romanas denominada "gladius", por otro lado, también se relaciona con que, en la época de los romanos, era la flor que se entregaba a los gladiadores que triunfaban, por eso se le considera también símbolo de la victoria; mientras que el nombre específico (communis) hace referencia a su abundancia y ser el más común de los gladiolos que integran este género. Hasta hace poco tiempo este gladio tenía el epíteto específico de illyricus el que es de origen geográfico y se refiere a su localización en Ilyria, una antigua región de la Grecia clásica (puede ampliarse información de la misma AQUÍ).

Aun cuando el gladiolo silvestre puede encontrarse en prados secos de las montañas medias de la Península Ibérica, en la Sierra de Baza, con un ambiente general más seco, su presencia está limitada a zonas húmedas y umbrosas de la ribera de algunos arroyos como Uclías, Bodurria y el río de Gor.

 

Sus usos etnobotánicos

 

El gladiolo silvestre es una de las más bonitas flores silvestres que podemos encontrar en la naturaleza. Como su floración se suele producir en el mes de mayo, un  mes tradicionalmente dedicado a la devoción mariana de la Virgen, suele ser colocada en romerías populares y en ermitas rurales en honor a la Virgen, para adornarla, aprovechamiento y uso que está hoy en día restringido en unos lugares y prohibido en otros como en el Parque Natural Sierra de Baza, donde es una planta protegida, escasa y rara.

Actualmente el uso del gladiolo silvestre se limita al ornamental, como planta que forma parte de los arriates y jardines naturales, para lo que son plantados sus bulbos, los que pueden adquirirse en centros especializados, que comercializan especies botánicas de esta especie. Nunca deben de ser arrancados sus bulbos del medio natural.