EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXII
Nº 253 JULIO 2020
SI DESEA SUSCRIBIRSE HAGA CLICK AQUÍ

AGENDA

Ediciones anteriores




 

© José Ángel Rodríguez

Grosella con sus frutos primaverales.

 

También conocido como Grosellero de Los Alpes, en un arbusto caducifolio, de pequeño porte, que alcanza los 1,5 a 2 metros de altura, tiene las hojas de color verde claro exhiben generalmente 5 lóbulos; crecen sobre delgados tallos unidos a un tallo más grueso. Las flores, de un color amarillento, pequeñas y muy poco vistosas, crecen en grupos de unas 20 a partir de un delgado tallo de 12-15 centímetros de longitud, hasta formar un pequeño racimo inclinado hacia abajo. Los frutos son bayas redondas, de piel brillante y color rojo, que se desarrollan en racimos con 3 a 10 drupas por racimo.

Originario del centro y norte de Europa, de donde toma uno de sus nombres populares (Grosellero de los Alpes) al localizarse en esta región geográfica, se extiende de forma rara y puntual por el sur de Europa, llegando de una manera puntual y testimonial hasta la Sierra de Baza. Según Gabriel Blanca y Concepción Morales, en su publicación “Flora del Parque Natural Sierra de Baza”, Universidad de Granada, 1991, página 212, destacan este carácter excepcionalísimo de la grosella en la vegetación natural de la Sierra de Baza, destacando su presencia puntual, de forma que “únicamente ha sido observado en el Barranco Relumbre y en el Calar de Santa Bárbara, en fisuras de roquedos calizos umbríos y ambiente nemoral del bosque caducifolio, en el piso supramediterráneo subhúmedo”. Estos mismos autores destacan como la presencie natural de esta especie, junto con la uva espina (Ribes uva-crispa) en la Sierra de Baza, debe de considerarse como excepcional, por ser plantas que se encuentran aquí en el límite de su área natural, refugiadas en microclimas muy definidos, en los que la mínima modificación de algunos de sus parámetros ambientales, producirá su rápida e irreversible extinción local, por lo que aprovechamos para destacar la singularidad de esta especie en la Sierra de Baza, también la importancia de preservar los ecosistemas naturales en que se localizan estas especies.  

 

Usos etnobotánicos

 

© José Ángel Rodríguez

Detalle de las hojas del grosellero, las que se asemejan a las hojas de los arces, aunque tienen la característica de que en un mismo pie y tiempo se presentan hojas de muy distintos tamaños.

 

Desde el punto de vista de la etnobotánica, al ser comestible y de un agradable sabor ácido el fruto de esta planta, una drupa de color rojizo, se ha utilizado en gastronomía y alimentación, como aperitivo, refrescante, laxante y depurativo, siendo ricas en vitamina C, al tiempo que contienen potasio, hierro, calcio, manganeso y flavonoides.  si bien por la escasez de esta planta y estar en peligro crítico de extinción local en la Sierra de Baza, no pueden recolectarse los frutos primaverales de este arbusto, debiendo limitarnos al aprovechamiento de los ejemplares cultivados.

Pio Font Quer, como utilidades de esta planta, nos habla del “jarabe de grosella” que se obtiene de los frutos frescos prensados y sin fermentar, a los que se añade azúcar blanca para endulzarlo, destacando sus cualidades para combatir la tos y problemas de la garganta.