EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 240 –  JUNIO 2019
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 © José Ángel Rodríguez

Detalle de las flores y hojas de la oruga silvestre.

 

También conocida con los nombres de jaramago blanco, rabaniza blanca y oruga blanca, es una planta anual, herbácea de floración  muy temprana, de forma que podemos encontrarla en floración a finales de invierno y principios de primavera, aunque en climas cálidos ya puede estar en floración a principios del invierno, ocupando grandes extensiones de los campos de cultivo, al estar muy bien adaptada al laboreo, aunque también aparece en terrenos marginales y solares abandonados, donde brota de una forma muy precoz y abundante, por lo que ha sido considerada como una “mala hierba”.

La capacidad de colonizar estar planta amplias superficies, sin presencia de ninguna otra especie, ha llamado desde antiguo la atención al hombre, lo que hoy se sabe es debido a dos factores fundamentales: uno, su precoz desarrollo y floración, capaz de hacerlo en pleno invierno cuando aún no florece ninguna otra planta, a las que impiden colonicen el terreno ya ocupado por ella; y, otro, la capacidad de emitir sustancias repelentes y tóxicas que inhiben la germinación y desarrollo de otras plantas competidoras (alelopatía).

Originaria de la Región Mediterránea, del Centro de Europa y Asia occidental, es una planta muy frecuente en la Península Ibérica, excepto en la cornisa de la zona norte, donde no está presente. Se localiza desde el nivel del mar hasta los 1.600 metros de altitud,

Las hojas de la oruga silvestre, son simples, con los márgenes irregulares, contando con una profunda raíz pivotante y puede alcanzar entre 20 y 60 cms. de altura.

Las flores de la oruga silvestre son blancas, aunque algunas veces adquieren algunos tintes violáceos y amarillentos, siendo de este color, el blanco, del que adopta algunos de sus nombres populares. La flor está formada por 4 pétalos, con disposición en cruz, y presenta 6 estambres en 2 niveles, teniendo el cáliz y los estambres en la misma flor.

El nombre genérico (Diplotaxis), procede del griego diplóos (doble) y taxis (colocación en orden), por la ordenada colocación de las semilla –muy pequeñas, de apenas unos milímetros- dispuestas en dos filas dentro del fruto, una delgada vaina (silicua); mientras que el nombre específico (Erucoides), es un epíteto latino que procede de la palabra eruca que significa “con forma de oruga”.  

Usos etnobotánicos

 © José Ángel Rodríguez

Espectacular floración de la oruga silvestre en un campo de cultivo (fotografía tomada en la zona de La Ribera de Baza el 10/03/2019).

 

El principal uso de esta planta ha sido pascícola, en la alimentación  de los ganados que pasta en los campos y lugares donde crece, también en la alimentación de las aves de corral. Mientras la planta es joven y está tierna, también se utilizan las hojas, lavadas con vinagre y sazonadas, en la alimentación humana, para preparar ensaladas y cocidas se utilizan para preparar tortillas.

Aunque no es una planta muy aprovechada actualmente, su abundante presencia en los campos y el alto contenido en vitamina C, que hizo que se aprovechara para combatir el escorbuto en épocas de penuria, bien podía merecer un mejor aprovechamiento en la actualidad de esta abundante, aunque poco conocida planta.