EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXII
Nº 255 SEPTIEMBRE 2020
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© José Ángel Rodríguez

Piorno de crucecita, en una pared rocosa, en su hábitat natural del Parque Natural Sierra de Baza (Granada).

 

También conocido con el nombre de piorno de crucetillas,  es una matilla espinosa de porte almohadillado, perteneciente a la familia de las crucíferas, que se cría en los matorrales pulvinulares orófilos europeos mediterráneos, un hábitat de interés comunitario, incluido en el Anexo I de la Directiva publicado por el Ministerio de Medio Ambiente (Bartolomé et al., 2005), en la que se incluyen en este tipo de hábitat a “los matorrales de altura de los macizos montañosos españoles con clima general de tipo mediterráneo o submediterráneo, así como algunos matorrales de media montaña tanto de zonas mediterráneas como atlánticas”.

Las formaciones reconocidas dentro de este tipo de hábitat, son matorrales con fisionomía muy diversa, desde formaciones con aspecto de piornal o escobonal, típicos de las áreas ibéricas de la Península, hasta matorrales dominados por arbustos postrados o almohadillados y espinosos (erizones), adaptados tanto a las duras condiciones de la alta montaña como a la sequía estival mediterránea. Florísticamente, presentan considerable variación biogeográfica, siendo la fauna de estos matorrales  extraordinariamente variada y rica en elementos endémicos, en consonancia con la gran amplitud de ambientes incluidos en este tipo de hábitat. Puede ampliarse información en la ficha técnica que se publica por la Dirección General de Medio Natural y Política Forestal (Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino), pulsando AQUÍ.

El piorno de crucecita es un endemismo ibérico que exclusivamente podemos encontrar en las cumbres y pedregales calcáreos de las altas montañas calizas del sur y este de la Península Ibérica (Sierra Nevada, Sierra de Baza, Sierra Tejeda, Sierra de Gádor y Sierra Aitana, entre otras), generalmente por encima de los 1700 metros de altitud (G. López González, “Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares”, 2004), habiendo sido también citado en la Sierra Aitana (Alicante) y de Grazalema, en Cádiz (“Flora Vascular Ibérica”).

En cuanto al aspecto de esta planta, tiene un porte almohadillado, semiesférico, adaptado a responder a las duras condiciones en las que vive, sometido a la fuerza de intensos vientos y sequedad extrema durante el estío propia de las altas cumbre béticas, con tallos intrincadamente ramificados, con las ramas superiores bifurcadas dicotómicamente y terminadas en espinas rígidas, teniendo las hojas lineares o linear-lanceoladas y racimos muy cortos, con solo de 3 a 5 florecillas de color amarillo.  

   

Sus usos etnobotánicos

 

© José Ángel Rodríguez

Piorno de crucecitas, en el que se puede apreciar su característica flor.

 

El piorno de crucecita o crucetilla, se encuentra protegido legalmente en España, figurando como “De Interés Especial” en Madrid, “En Peligro de Extinción” en Castilla-La Mancha y en Andalucía, mientras que en la UICN y en el Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España su rango es de “En peligro”, por lo que está prohibido todo tipo de recolección y aprovechamientos de esta planta, cuyo interés es particularmente melífero, al aprovechar las abejas el polen de sus flores para producir miel y pascícola, al consumir el ganado las flores y partes blandas de la planta. Es una planta que también tiene un importante interés paisajístico, sirviendo para contener la erosión del suelo.