EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 217 –  JULIO  2017
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LOS BLANQUIZARES DE GOR

 

© José Ángel Rodríguez

Paisaje primaveral de Los Blanquizares de Gor.

Para ver o descargar a gran resolución la imagen  seguir el siguiente enlace:

 

 

http://farm5.static.flickr.com/4021/4697145354_bb074c0ed4_o.jpg

 

Con una extensión aproximada de 632 hectáreas, lo que supone un 1,18 % del total del Parque, el paraje de los Blanquizares de Gor es un conjunto dolomítico que aflora al oeste de Gor y de Las Juntas, en las llamadas solanas del Cerro de Gor, en las inmediaciones de la rambla de Los Marchales, por cuyas inmediaciones tiene su acceso principal esta zona. que goza, junto a la zona de pinares oromediterráneos de la alta montaña de la Sierra de Baza, de la máxima protección (Zona de Reserva Grado A). Al localizarse este enclave en un terreno rico en dolomía, una roca sedimentaria formada mayoritariamente por el mineral denominado dolomita: Ca Mg - (CO3)2, que se caracterizan, principalmente, por la presencia de magnesio el que, a pesar de tener un efecto letal sobre las plantas, ha sido vencido por tomillos y otras especies de matorral gracias a su poder de adaptación y especialización, lo que hace de los vegetales que podemos encontrarse en estos lugares que sean muy selectivos y, como tales, con una alta densidad de endemismos botánicos, con especies raras y poco frecuentes, al tiempo que muy bonitas y vistosas, como el rascapiedras (Pterocephalus spathulatus), la ajonjilla (Andryala agardhii), el tomillo colorado (Thymus granatensis), la escobilla (Jurinea pinnata), la llamada hierba pincel, tomillo macho o coris (Coris monspeliensis subsp. syrtica), de localización restringida al sureste peninsular; varias especies de Saxifragas o rompepiedras. Así como un alto número de plantas que carecen de denominación popular conocida como son la Arenaria tomentosa, el Convolvulus boissieri, la Silene germana, la Centaurea granatensis, la Santolina elegans, y otras muchas más hasta un centenar aproximado de taxones, que convierte a este enclave el uno de los de más alta cantidad de endemismos por Km2 de Europa, en claras muestras de su importancia y singularidad botánica y ecológica.

 

LA IMAGEN: Cuando nos enfrentamos a la plasmación de un motivo fotográfico, en este caso un paisaje, el fotógrafo tiene varios recursos para componer la imagen y darle su impronta de personalidad, uno de ellos es el del posicionamiento, esto es, el lugar que ocupa el fotógrafo en la toma, así, y para que me entiendan mejor, imagínense frente al arbusto florido del  primer plano que hemos incluido en la escena colocado a la izquierda de la imagen, situándonos nosotros a su derecha, en este caso también podíamos haberlo hecho colocándonos a la izquierda del arbusto, apareciendo en la derecha de la imagen, o a la altura del mismo, apareciendo entonces en el centro, por citar algunos de los ejemplos más extremos posibles de posicionamiento. En los tres casos comentados el resultado de la foto dejando el arbusto a uno a otro lado de la imagen hubiera sido muy distinto, como es fácil de imaginar, y tan solo desplazándonos en el mismo escenario unos pocos metros, lo que evidencia la importancia de la correcta elección del posicionamiento, que va a incidir de forma importante en el resultado final de la imagen. En este caso al dejar el arbusto en floración a la izquierda de la imagen, se produce una conexión vertical con las montañas del fondo, que le da equilibrio, continuidad y fuerza a la escena transmitiendo equilibrio y tranquilidad, al tiempo que marca una línea de fuga que lleva la vista desde el primer plano al infinito, pasando por el terreno en floración del plano medio.

 

COMO SE HIZO: La fotografía está tomada en la pasada primavera de 2010, en la zona de Los Blanquizares de Gor, en las primeras horas de la tarde, en la que la luz era muy dura, por lo que para contrarrestar su dureza, al no poder retrasar nuestra espera en el lugar dado el recorrido previsto en la jornada y que no admitía demoras, se utilizó un filtro polarizador, al tiempo que también se corrigió la exposición manualmente, subexponiendo - 1/3, para compensar el error de medición en la luz y se utilizó el balance de blanco en automático colocándolo a 5.600º Kelvin, para conseguir un efecto más azulado del cielo. La longitud focal empleada fue la de 24 mm., la mínima que nos permitía nuestro gran angular, para incluir en la escena el mayor número de detalles del singular paisaje, cerrando sensiblemente el diafragma (a f.13.0) para darle nitidez y profundidad de campo a la imagen,  mientras que la exposición (velocidad) se mantuvo en 1/125 segundo, dad la buena luminosidad del momento. Finalmente para evitar movimientos indeseados o trepidación en la toma de la imagen y asegurar su calidad, además de trípode, se optó por la opción personalizada que permitía la cámara de bloqueo del espejo y se utilizó disparo retardado 2 segundos.

EQUIPO: Cámara Canon Digital EOS 1D Mark-III. Trípode Manfroto. Óptica empleada: EF24-105mm f/4L IS USM, a la longitud focal de 24 mm. Calidad: RAW, procesada a JPG, para su publicación en Internet, sin manipulación de la imagen. Espacio de color: Adobe RGB. Estilo de imagen: paisaje. Balance de blancos: manual. ISO: 100.