EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 217 –  JULIO  2017
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Otoño en el Bosques de los Álamos Centenarios

 

© José Ángel Rodríguez

Vista panorámica del Bosque de Los Álamos Centenarios desde las inmediaciones del Cementerio de Los Mellizos.

Para visionar la imagen a gran formato seguir el siguiente enlace:

http://www.flickr.com/photos/joseangelrodriguez/3038600940/sizes/o/in/set-72157611520796241/

 

Con el nombre de Bosque de los Álamos Centenarios, se conoce el paraje de bosque de ribera o galería que con una longitud aproximada de unos 2 kilómetros, discurre por la zona alta del arroyo Bodurria hasta llegar a la altura de la aldea de Los Mellizos. En el recorrido pueden localizarse excepcionales ejemplares de álamo negro (Populus nigra), con la peculiaridad de que la práctica generalidad de los mismos son ejemplares trasmochos en unos casos o muy deformes y retorcidos, en otros,  por los rigores climáticos de la altura a la que se localizan (en torno a los 1.800 metros) por lo que no eran aptos para el aprovechamiento maderero, los que le permitió que no se talaran en su día, hasta tener el actual tamaño, el que supera en algunos casos los 5 metros de perímetro en su base.

 

LA IMAGEN: El contraste en la confluencia de dos mundos vegetales, el de los caducifolios y los árboles de hoja perenne, en el límite de sus respectivos pisos bioclimáticos, es perfectamente apreciable en esta imagen. En el valle se representa a un excepcional y bien conservado bosque galería de álamos negros (Populus nigra) denominado y conocido por su especial grosos y antigüedad en la zona como el “Bosque de los Álamos Centenarios”, mientras que en la parte más alta comienza el dominio de las coníferas, con sus hojas siempre verdes. Entre la confluencia de uno y otro mundo vegetal, la presencia de las construcciones de la antigua cortijada de la Fragüilla nos recuerda la pretérita presencia humana del hombre en estos lugares y que quiere recuperarse en la actualidad. 

 

CÓMO SE HIZO: Esta imagen fue realizada en el otoño del año 2008, en concreto el 2 de noviembre, en una jornada muy fría, en la que la niebla invadía el paisaje, lo que limitaba las posibilidades de fotografiar grandes espacios abiertos en esa jornada, pero a lo largo de la mañana las nubes se fueron levantando al ser calentadas por el sol y el paisaje comenzó a abrirse, iluminando los rayos solares las hojas de los caducifolios y permitiendo apreciar la nieve que cubría las hojas de los pinos que rodeaban el valle, que había estado ocultado a nuestra vista hasta entonces. Se optó por una toma que incluía gran parte del valle, para lo que fue necesario efectuarla desde un plano superior para tomar en picado a los caducifolios con los pinos escarchados y cubiertos por nieve rodeándolos.

 

La longitud focal empleada fue la de 99 mm. para cerrar el paisaje y centrarnos en los elementos que nos interesaba destacar, cerrando el diafragma (a f.16.0) para darle nitidez y profundidad de campo a la imagen,  mientras que la exposición (velocidad) se bajó a solo 1/30 segundo, utilizando ISO 200 por la falta de luminosidad del momento. También se corrigió la exposición manualmente, sobreexponiendo ligeramente  + 1/3, para compensar el error de medición en la luz y se calibró manualmente el balance de blancos a 6.000º Kelvin, para saturar ligeramente y de forma  natural la escena.

 

EQUIPO: Cámara Canon Digital EOS 1D Mark-III. Trípode Manfroto. Óptica empleada: EF24-105mm f/4L IS USM, a la longitud focal de 99 mm. Calidad: RAW, procesada a JPG, para su publicación en Internet, sin manipulación de la imagen. Espacio de color: Adobe RGB. Estilo de imagen: paisaje. Balance de blancos: manual. ISO: 100. Filtros: Ultravioleta.