EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 220 –  OCTUBRE  2017
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Por Roberto Travesí

OCTUBRE: ¡Congelado!

Para ampliar pinchar sobre la imagen

 

Modo de disparo: Manual

Formato: RAW

 

Canon EOS 5D Mark III, Canon EF 70-200 mm f/2.8L IS II USM, a pulso (con estabilizador)

 

Tras el barrido del mes pasado, donde la montés aparecía intencionadamente borrosa pero con profunda sensación de movimiento, presentamos ahora otra muestra de barrido pero persiguiendo casi el polo opuesto: congelar el movimiento (parcialmente). De manera idéntica a la publicación de septiembre, fue realizada sin recorte alguno en 2013, acompañado también por Juanma Marín Escribano (cabecera del río Genil, Sierra Nevada, en torno a los 1.950 m. de altitud).

Por tanto y al contrario que la imagen de septiembre, en esta ocasión como ya he indicado se persiguió congelar el movimiento pero ofreciendo cierta movilidad en la escena. Para ello y teniendo en cuenta los comentarios del mes anterior (al ser temática continuadora, para no ser repetitivo), la obturación considerada no fue alta, aunque es cierto que el efecto buscado solo es apreciable al 100% (ver imagen ampliada en vertical al pinchar sobre la misma fotografía). De haber utilizado altas obturaciones (1/4.000s por ejemplo), todo se hubiese obtenido “parado” (congelado), esto es, macho y suelo (porque el fondo está desenfocado). Para congelar el movimiento a la carrera del macho, se debe acompañar su desplazamiento lo más precisamente con la cámara, es decir, que su posición en el encuadre a través del visor se mantenga uniforme entre disparo y disparo (o lo que es lo mismo, que observando a través del ocular de la cámara su posición no oscile a lo largo del seguimiento).

Hay que tener en cuenta también algunas consideraciones. En primer lugar, indicar que el macho fue descubierto antes que él nos avistara. Su caminar lo llevaría a nuestra posición, así que cuando lo vi oportuno asomamos para que el macho, tras un brevísimo instante de quietud, iniciara la carrera. Afortunadamente y como era previsible, su huída la realizó ladera abajo. Pero mientras esperábamos la distancia oportuna para el uso de un teleobjetivo de 200 mm, dio tiempo para preparar los parámetros fotográficos, observando los posibles composiciones: AF continuo en área seleccionado manualmente (expansión del punto AF con puntos adyacentes, dispuestos en la zona central inferior derecha de la imagen), alta cadencia de disparo (6 fps), grabación solamente en RAW (eliminando mis acostumbrados JPG simultáneos, para así alcanzar la máxima ráfaga sobre la tarjeta UDMA 7 insertada) y diafragma casi abierto para resaltar el motivo con respecto al fondo. Decidí apuntar a la cabeza y seguirla para intentar que algún arce (Acer opalus subsp. granatense) entrara en el encuadre, como en concreto aparece en la imagen presentada (reitero: sin recorte). Y la obturación de 1/500 s consiguió en esta fotografía en concreto (no en todas de la ráfaga disparada) congelar el movimiento por el correcto acompañamiento de la carrera, pero que el suelo y su pasto aparecieran movidos; por tanto, para no jugársela, lo idóneo es subir la obturación para así compensar de alguna manera el imperfecto seguimiento del fotógrafo con respecto al motivo. Pero la abundancia de imágenes caprunas que poseo hace que uno pueda tener el lujo de jugársela en este tipo de situaciones (no lo hubiera hecho con otras especies).

© Roberto Travesí   2017

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