EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 232 –  OCTUBRE 2018
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Tuvo lugar el pasado 12 de mayo, con un recorrido de más de 100 kilómetros que sumaron un desnivel positivo  de 4.500 m. y negativo de 4.900 m.

 

© José Vico

El deportista de carreras por montaña Juan Carlos Moya a su entrada por las calles de Baza, tras recorrer más de 100 km por el Parque Natural Sierra de Baza.

 

Con el objetivo de superar el complicado reto de cubrir, en 13 horas o menos, los 100 kilómetros existentes entre los 16 picos de 2.000 metros de altitud de la Sierra de Baza. Una prueba de una especial dureza, que además requiere de un conocimiento profundo de la Sierra de Baza y para lo que el corredor de montaña Juan Carlos Moya afirmaba durante la presentación previa en el Ayuntamiento de Baza, acompañado del concejal de Deporte y Juventud, Antonio Vallejo, haberse preparado durante meses.

La prueba arrancó a las 6 de la madrugada del pasado 12 de mayo, con la noche aún cerrada y ayudado de una lámpara frontal, estando prevista la llegada al Pabellón Deportivo de Baza sobre las 8 de la tarde, tras recorrer por la Sierra de Baza más de 100 kilómetros, que sumaban un desnivel positivo de 4500 m. y negativo de 4900 m.

 

Reto conseguido

 

© Prensa Ayuntamiento de Baza

Juan Carlos Moya y el concejal Antonio Vallejo presentan el cartel promocionador del reto deportivo en el Ayuntamiento de Baza.

 

Las expectativas se cumplieron y el reto fue superado de forma holgada, ya que a las 17:10 horas Juan Carlos Moya estaba recorriendo las calles de Baza.

Según relata el corredor en su página personal de Facebook, su experiencia comenzó a las 6 de la madrugada, cuando aún estaba cerrada la noche, en las proximidades de la aldea de Rejano, en una rambla, con muchísimas ganas de empezar a correr. A los 2,5 km una piara de jabalíes cuenta que le hizo frenar, esperó a que se alejaran para poder proseguir, sin miedo hacia los Rodeos, allí tenía previsto su primer avituallamiento, donde también dejó la manga larga y cogió la mochila, continuando hasta Benacebada por la orilla del arroyo Balax, cruzando hasta la aldea de Bailén, donde ascendió por una arista dirección a Beneroso mientras recibía los primero rayos de sol, lo que el corredor describe como “una sensación espectacular”.

También relata como en todo momento estuvo controlando pulsaciones, comiendo y bebiendo, siendo las primeras horas eran clave para el resultado final.

Coronó el primer dos mil (Cuatro Puntas, en el límite de la provincia de Granada con la de Almería) mientras relata que se cruzaba con una abundancia de animales ¡¡otro lujo para el alma!!

Tras esta cumbre, inicio por la penillanura de la zona que separa las provincias de Granada y Almería un recorrido muy rápido de unos 12 km hasta Pico Ruero (2.065 m.), para seguidamente ascender hasta el Cerro Padilla (2.062 m)  y Peñón de la Lechera (2.026 metros), continuando por el cortafuegos hasta Cuatro Caminos, donde se cambió de camiseta, cogió mochila y bastones (ya llevaba 51 km en 5 horas justas) por lo que iba realmente bien, aun cuando le quedaba la ascensión hasta el macizo central, donde le esperaba lo más duro del reto, por desnivel y terreno técnico. 

El primero de los grandes calares que afrontó fue el Calar del Descabezado (2.239 m.), continuando por la cumbre hasta enlazar con el Calar de Rapa  (2.239 m.) y San Sebastián (2.164 m.) bajando, campo a través, por la cara Norte de San Sebastián hacia puerto Los Tejos, para ascender por el Calar de Casa Heredia (2.166 m.) y de allí subir al Calar de Los Tejoletos (2.226 m.) bajando por la arista oeste hasta interceptar con el Camino del Resinero, donde ya llevaba recorridos 67 Kms, tras lo que le esperaba la parte más técnica, por tratarse de los calares más quebrados e inaccesibles, todos ellos dentro el T.M. de Gor,  el Calar de la Grajas (2.056 m.), Calar de las Torcas (2.082 m.), Picón de Gor (2.158 m.) y Risca Colorada, con una distancia parcial de 7,5 km, que los hizo en 1 h 20 min, y un tiempo ya acumulado de 7 h 30 minutos. Destacando el corredor como se sorprendió especialmente por lo bien que se encontraba, sin duda ayudado por la motivación de la experiencia.

Concluyendo el recorrido de cumbres en el Calar de la Boleta (2.202 m.) y Calar de Santa Bárbara (2.069 m.), siguiendo hasta el 2000 al Este del Santa Bárbara y bajando por la zona de la Caseta Melero para continuar por el Sendero de los Neveros y bajar hasta el Cortijo Medina donde conectó con el Cortijo Santa Olalla y desde allí bajó hasta las 7 Fuentes, Montija y finalizando en el Pabellón de Deportes, con 11 h 38 minutos.

 

La mejor experiencia que he tenido en mi vida corriendo

 

© Juan Carlos Moya

Juan Carlos Moya, se merece un gran aplauso y reconocimiento por su gesta.

 

Una ruta que comentaba el corredor, la tenía muy bien estudiada, con muchas horas de monte, aparte de entrenamiento muy duro para poder superarlas. También comentaba que sus sensaciones fueron insaciables en todo momento y aún cuando estuvo esperando baches psicológicos estos nunca llegaron, e incluso refiere que “llegué a darme miedo, una sensación que nunca antes había tenido en un ultra”. Su conclusión después de analizarlo era la que era un motivado de la vida y había puesto mucho sentimiento en el proyecto, superándose al ver que en cada sector planificado iba recortando tiempo, cosa que le impulsaba aún más y que su hermano siempre estaba esperándolo y a partir del km 75 sus amigos, junto a su hermano, iban animándole cada 5 km hasta meta y cada vez que llegaba a ellos era como volver a despegar como un cohete.

El resultado de las 11 h 38 minutos empleadas, los resume el corredor en “un coctel de cosas y situaciones que son indescriptibles. Para mí ha sido a mejor experiencia que he tenido en mi vida corriendo”.

El deportista ha querido dar las gracias a su hermano, familiares, amigos y conocidos, que en todo momento le ayudaron a conseguir el reto propuesto sintiéndose importante: “sin ellos no habría sido ni el 25% de lo que ha sido.

¡¡Gracias, gracias, gracias!!