EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 229 –  JULIO 2018
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Se destaca la necesidad de la conservación de las zonas esteparias, en franco riesgo de fragmentación y destrucción en amplios territorios como al Hoya de Baza (Granada)

 

© José Ángel Rodríguez

Panorámica de la zona esteparia de la Hoya de Baza, desde el pie de monte de la Sierra de Baza.

 

Actualmente la conservación y la protección legal de la naturaleza a nivel nacional y regional han puesto sus ojos prioritariamente en aquellos elementos y espacios menos alterados como son las zonas de montaña, los roquedos o los bosques. Sin embargo existen otros hábitats como los medios esteparios, fruto de la evolución natural del medio con los usos tradicionales del hombre, que han sufrido un gran abandono de las políticas conservacionistas.

Las zonas esteparias o esteparizadas propias de climas mediterráneos y semiáridos, están caracterizadas por cultivos herbáceos extensivos de secano, tanto de cereales como de leguminosas forrajeras con aprovechamientos ganaderos extensivos. En estas zonas los cultivos alternan con retamales, barbechos, pastizales, tomillares o saladares, dependiendo de las características de cada suelo y dan lugar a un paisaje en mosaico con una gran diversidad paisajística y natural. En especial son de gran interés las comunidades de aves, destacando especies como el aguilucho cenizo, el cernícalo primilla, el sisón, el alcaraván, la ganga ibérica, la ganga ortega, el camachuelo trompetero, la alondra de Dupont o la terrera marismeña, por citar algunas de  las especies más características.

Las enormes transformaciones que ha experimentado las zonas de cultivo en los últimos años, que con la implantación de nuevos regadíos y cultivos dentro de una política agraria en la que impera la productividad, descuidando la función de la agricultura como conservadora de un paisaje natural de interés para biodiversidad, ha afectado de modo particular a uno de los ecosistemas más maduros: las estepas, que correlativamente  han sumido en un profundo declive a la fauna y la flora esteparia asociada a la misma.

Voces cualificadas (Matías García Morell, Ramiro Aznar Ballarín, Mónica Otero de Jesús y Jesús Ortega Jiménez, entre otros) vienen denunciando en los últimos años el preocupante estado de transformación, abandono y declive en que se encuentran las zonas esteparias ibéricas de modo general, y en particular de lugares como la Hoya de Baza, donde existe peligro real de desaparición de las zonas esteparias más relevantes a corto plazo, ante la proliferación de nuevos regadíos y roturación de tierras, que no suelen tener presentes las singularidades de este hábitat protegido. En este sentido se ha constatado que las poblaciones de especies de fauna esteparia características de este hábitat, especialmente aves, han visto decrecer sus poblaciones en los últimos quince años entre un 15 y un 50 por ciento de las entonces previamente conocidas.

Por todo ello urge emprender medidas para evitar la desaparición de las estepas ibéricas, en relación con las cuales se hace necesario adoptar medidas de urgencia para conservar sus valores, antes de que se pierdan y destruyan, lo que está ocurriendo ya, haciendo irreversible su pérdida.