EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 237 –  MARZO 2019
SI DESEA SUSCRIBIRSE HAGA CLICK AQUÍ

 

© José Ángel Rodríguez

Aspecto de la planta de la hierba caracolera, creciendo en un muro de piedra seca.

 

También conocida como hierba de los muros, ortiguilla muerta, pelosilla, albahaquilla de muro, paletaria o parietaria, entre otras denominaciones populares, es una planta fanerógama, de la familia de las urticáceas, perenne, con muchos tallos muy ramificados y extendidos, que puede alcanzar los 40 cm. Es pubescente (tiene pelos en los tallos) no urticantes y aparece postradas con tallos rastreros y ápices ascendentes y casi erectos (procumbente).

El nombre de hierba caracolera le viene por comerse los caracoles sus hojas y particularmente, por refugiarse bajo sus matas los caracoles, donde son recolectados en la búsqueda de estos gasterópodos.

Sus flores, de color verde, son pequeñas y cuentan con estambres amarillos, en inflorescencias axilares de 2-2,5 mm. de diámetro, provistas de un involucro de brácteas soldadas en la base.

Esta planta crece en los muros y paredes, y de ahí procede el epíteto del género (Parietaria), que deriva del término latino paries, que significa  "muro o pared", en referencia al lugar en que crece la planta, en los muros viejos, siendo una planta ruderal y viaria, que prefiere suelos nitrificados. Mientras que el nombre específico judaica, es un epíteto geográfico que alude a Judea (Judá), una zona de Palestina, donde abunda esta planta.

La especie es originaria del sur y oeste de Europa, aunque hoy en día se encuentra muy extendida y naturalizada, por amplias zonas, siendo relativamente abundante en el Parque Natural Sierra de Baza, hasta los 1.400/1.500 metros de altitud, donde podemos localizarla en los muros de antiguas construcciones y de los terrenos abancalados, también en las proximidades de acequias de riego y en las lindes abancaladas de campos de cultivo.

 

Usos etnobotánicos

 

© José Ángel Rodríguez

Detalle de las inflorescencias de la hierba caracolera.

 

Pio Font Quer, en su obra “Planta Medicinales. El Dioscórides Renovado”, se ocupa de la parietaria, aunque alude a la especie Parietaria officinalis, con usos y aprovechamientos similares a los de la especie de la que nos ocupamos, destacando –siguiendo a Laguna- como su uso es muy antiguo y de esta planta ya se ocupaba Dioscórides, llamándola “helxine”, refiriendo como “La helxine se llama también parietaria y muralis herba, porque crece ordinariamente por las paredes. Es muy conocida esta planta y florece por julio. Tiene virtudes de mundificar, de restriñir y de resfriar. Castra la tiña y los empeines, aplicada en forma de emplasto, y majada con sal abre las almorranas. Dada a beber su cocimiento con miel o con azúcar, es admirable remedio contra la piedra de los riñones y la retención de orina”.


Más modernamente, de esta planta, en la farmacopea clásica, se ha venido aprovechando todas las partes de la misma y durante todo el año, especialmente las hojas, partes tiernas y brotes, los que se dejaban secar a la sombra y se almacenan en frascos herméticos.

Como otras urticáceas, se puede usar medicinalmente como diurético, para lo que se preparaba con ella una infusión de tallos y hojas (frescos o secos). También se ha utilizado como laxante y descongestionante hepático, estimándose que igualmente es útil también en afecciones de vesícula y riñón. Tratamientos todos ellos que deben de efectuarse bajo supervisión y control médico.

En cataplasma, se ha utilizado para tratar quemaduras, golpes, contusiones y hemorroides, estimándose que baja las inflamaciones, de una forma muy apreciable, a las pocas horas de aplicarlas.

La parietaria, suele vivir en lugares donde se han vertido escombros y basuras, comportándose también como una mala hierba de jardines y huertos. En cualquier caso siempre aparece cerca de donde viven los hombres, lo que se considera un problema ya que es una de las plantas más alérgicas que hay, las que provoca su polen. Estimándose que es un alérgeno muy potente, el más importante de la costa mediterránea y con poca trascendencia al interior. Provoca alergia casi todo el año (de marzo a octubre), pero principalmente en la primavera (puede ampliarse información sobre los efectos alérgicos de su polen en algunas personas AQUÍ).