EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 246 –  DICIEMBRE 2019
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Para informar de las medidas y actuaciones a adoptar ante la plaga ha tenido una charla informativa organizada por el Ayuntamiento de esta ciudad

 

© José Ángel Rodríguez

Ejemplar adulto de picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus).

 

Por operarios de jardines del Ayuntamiento de Baza, se ha detectado la presencia del picudo rojo, en algunas palmeras de la ciudad de Baza, por lo que desde el Ayuntamiento de Baza se ha iniciado una campaña informativa dirigida a todos los propietarios de palmeras dando consejos para su detección y tomen medidas de tratamiento de las palmeras para evitar su pérdida y la propagación de la temible plaga, habiendo tenido lugar una reunión informativa con todos los propietarios de palmeras interesados en este tema el pasado 7 de noviembre, en el salón de actos del Museo Municipal de Baza.

El picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), es un coleóptero originario del sureste asiático, con una larga trompa en su rostro (gorgojo) de gran tamaño, entre dos y cinco centímetros, y color rojizo ferruginoso de donde toma su nombre popular (rojo).

La plaga apareció por vez primera en Europa en 1994, en España, en la localidad de Almuñécar, en la provincia de Granada, al parecer introducidos en unas palmeras procedentes de Egipto. Desde entonces se ha extendido como temible plaga, que ha ocasionado ya la muerte de miles de palmeras, particularmente en las comunidades autónomas de Andalucía, Murcia y Valencia, sin que se haya podido poner límite a su vertiginosa expansión, que ya afecta a países como Italia, Portugal o Grecia. A las Islas Canarias llegó en 2005.

 

© Proyecto Sierra de Baza

Palmeras afectadas por el picudo rojo en una plaza del Barrio Picasso en Baza. 

 

Las más afectadas son las llamadas palmeras canarias (Phoenix canariensis), datos estadísticos de la Región de Murcia (España) han puesto de manifiesto que el 95,5 por ciento de las infestaciones fue a esta especie, y dentro de esta especie fundamentalmente a las palmeras macho en un 80 % aproximadamente (García Lidón, 2008), mientras que el 4,1 por ciento afectó a la palmera datilera (Phoenix dactylifera) y se han comenzado a registral ataques a palmera washingtonia (Washingtonia filifera), a la que recurre cuando ya no queda otra.

El insecto adulto se desplaza caminando y volando, siendo capaz de alcanzar largas distancias, lo que unido al hecho de su enorme capacidad reproductora, ya que puede llegar a poner de 300 a 400 huevos 3 veces al año y precisa sólo de 3 a 4 meses para desarrollar todas las fases de su ciclo biológico, es lo que ha explicado su vertiginosa propagación. No obstante, permanecerá en la palmera inicialmente atacada si todavía dispone de material vegetal para su alimentación. En caso contrario, y atraídos por los olores que desprenden las palmeras con heridas, colonizarán ejemplares no infestados. De esta manera comenzara un nuevo ciclo biológico, se producirán más fecundaciones, otras ovoposiciones, eclosiones, etc. Y el ciclo destructor seguirá.

Si se detecta la presencia del insecto en alguna palmera de la ciudad de Baza o su entorno, debe de ponerse en urgente conocimiento de los responsables de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Baza, para que orienten de las medidas y actuaciones a adoptar.