EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 234 –  DICIEMBRE 2018
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EL ALMENDRO (Prunus dulcis)

 

 

© José Ángel Rodríguez

Almendro en floración invernal

El almendro es un árbol de hoja caduca y fruto comestible, de la familia de las rosáceas que puede alcanzar los 20 metros de altura, aunque no es normal que supere los 10 metros, siendo su altura más corriente entre los 3 y 5 metros. Adaptado al clima mediterráneo, al soportar muy bien  la sequía, siendo una especie frecuente en toda esta región mediterránea, en la que forma parte de este paisaje, aun cuando es originario  del centro y sudoeste de Asia y el Norte de África, habiéndose extendido por el hombre desde la antigüedad para aprovechar su fruto: la almendra. En cuanto a altitud va desde el nivel del mar hasta los 1.600 metros en las caras cálidas de Alpujarra y Sierra de Baza (Granada). 

De buena y dura madera, tiene un tronco tortuoso, con corteza resquebrajada y oscura, cada vez más con la edad, que se engoma con facilidad por lo que no es aprovechada madereramente y sí como combustible. Las hojas del almendro son simples, lanceoladas, estrechas, de 7,5 a 12,5 cms. de longitud, ensanchadas más debajo de la mitad, con la base redondeada y el ápice largamente acuminado, siendo el margen aserrado y la superficie lampiña en ambas caras.  

Las flores del almendro, muy vistosas y abundantes, son solitarias o en grupos de 2 a 4 ejemplares, de color blanco puro o algo rosadas, dependiendo de la variedad, y  de unos 3 a 5 cms. de diámetro. La floración del almendro es espectacular, siendo la más temprana dentro de los árboles en nuestras latitudes la ostenta el almendro (Prunus dulcis) de modo que cuando todavía no ha terminado el invierno ya podemos encontrarlo en plena floración, como auténtico preludio de la primavera que se nos avecina. Una bella leyenda que tiene como protagonista a la princesa de Tracia, Phillis, explica la bella y precoz floración de este árbol, a la que Hera, la diosa de los amantes fieles, la convirtió a su muerte en un almendro, para que pudiera esperar el regreso de su amado Acamas, cuya nave sufrió una avería que retrasó su vuelta largos años tras la guerra de Troya. Cuando finalmente Acamas se encontró con la princesa Phillis era invierno, pero la leyenda cuenta que cuando se abrazó al árbol éste floreció profusamente. Y desde entonces todos los años los almendros florecen en recuerdo del amor de Phillis y Acamas. 

El fruto del almendro, llamado almendra, es una drupa de forma ovada, con carne seca, tomentosos, de color verde, dehiscentes y miden unos 3-6 cm. de longitud y contienen un hueso leñoso con una cáscara llamada en botánica (endocarpo) con pequeños hoyitos, encerrado la semilla, la almendra, normalmente una y más raramente dos, en cuyo caso se llaman almendra mellizas, provistas de un tegumento pardo y rugoso. Presenta dos variedades típicas: amara (amarga) y dulcis (dulce). De esta última existen gran número de cultivares hortícolas para aprovechamiento de su fruto.

La almendra tiene algunas propiedades medicinales y terapéuticas, aunque particularmente las semillas se emplean en alimentación, confitería y en la preparación de turrones y horchata (la popular horchata de almendra). También se extrae, mediante expresión en frío, un aceite utilizado en medicina como laxante y emoliente. La variedad amarga es venenosa, por lo que tenemos que ser muy cuidadosos con su uso. Tal es la capacidad letal del almendro amargo que se estima que unas 20 almendras amargas pueden ser mortales, al contener un compuesto que puede descomponerse por acción enzimática en ácido cianhídrico, un potente veneno que puede provocar náuseas, trastornos respiratorios, hipotermia y asfixia. La almendra amarga ha sido utilizada en la farmacopea tradicional y actualmente para preparar el agua destilada de almendras amargas, un cuando como se ha indicado debe de utilizarse con suma precaución por su carácter letal.  

Las almendras se han utilizado para tratar enfermedades de la piel, para ello se han confeccionado mascarillas de efectos nutritivos y revitalizantes. También se usan para curar quemaduras superficiales y dermatosis. La goma o resina del almendro también es utilizada en medicina popular como astringente. 

De la almendra también se obtiene una leche, la llamada “leche de almendras”, que se ha usado por su valor nutritivo como complemento alimentario en casos de anemias, etapas de crecimiento e incluso embarazos, como apoyo de la dieta alimenticia de la embarazada y lactantes.