EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 228 –  JUNIO 2018
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LA COLLEJA

(Silene vulgaris)

 

© José Ángel Rodríguez

Flor de la Colleja.

 

 

La Colleja (Silene vulgaris) es una popular planta herbácea, que podemos localizar en herbazales, terrenos de cultivos marginales, en las orillas de caminos y cunetas de carreteras, de la que es muy utilizada y consumidas sus hojas verdes, cocidas, para preparar ensaladas, tortillas y otras aplicaciones culinarias como es acompañando platos de cocidos y guisos.

La Colleja es una planta perenne de color grisáceo y lampiña, con tallos ascendentes o erectos, a veces leñosos en la base. Sus hojas, que constituyen la parte utilizada en etnobotánica, son aovadas a lineares y a menudo de bordes ondulados. Mientras que sus flores –reproducidas en la imagen que ilustra esta ficha- aparecen de mayo a septiembre y se encuentran en una laxa espiga, siendo a menudo unisexuales.

Es muy característico de la flor de esta planta el gran cáliz que presenta, que forma una especie de vejiga hinchada del que sobresalen los pétalos, muy blancos y grandes, profusamente divididos y que no se superponen entre sí a  diferencia de los pétalos de la Silene blanca (Silene alba), otra especie del mismo género con la que presenta gran similitud.

El mejor tiempo para  recolectar las hojas de esta planta para el consumo humano es entre finales de invierno y comienzo de primavera, cuando comienzan a aparecer los brotes tiernos, que son los que se consumen, para lo que se corta la parte superior del haz de hojas, esto es, las 4 ó 5 primeras hojas que forman como una especie de espiga, porque son las más tiernas, con la precaución de no arrancar la raíz de la planta para que ésta pueda volver a brotar.

Aunque la Colleja puede consumirse fresca o cruda, en ensaladas, no se aconseja NUNCA este tipo de consumo, pues al ser una planta que crece junto a caminos y lugares de paso, puede estar infestada por animales que han depositado sus excrementos en la misma, con la posibilidad de contagiarnos, por lo que siempre deben de hervirse sus hojas durante un mínimo de 10 minutos , para eliminar cualquier elemento patógeno que puedan portar. La congelación, a bajas temperaturas, es también otra práctica sanitaria recomendable con esta planta.