EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 234 –  DICIEMBRE 2018
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EL BOTÓN DE ORO (Ranunculus repens)

 

Detalle de la flor del botón de oro
© José Ángel Rodríguez

 

Con el nombre de botón de oro se hace alusión a un amplio número de plantas herbáceas y rastreras, anuales o perennes, perteneciente a la familia de los ranúnculos, que cuentan con unas bonitas y llamativas flores de forma redondeada e intenso color amarillo, de donde toma el nombre popular de botón de oro.

Dentro de este género, una de las especies más populares y frecuentes en nuestra zona es el llamado Ranunculus repens, el que reproducimos en la imagen de esta ficha, que también es conocido como ranúnculo de los prados, por ser éstos su lugar de más común localización.

Se trata de una planta vivaz que crece desde el nivel del mar hasta los 2.200 metros de altitud, en lugares húmedos, o que al menos presenten humedal edáfica, que podemos encontrar en floración desde el final del invierno y primeros días de primavera, hasta mediados del verano. Presenta tallos velludos, erectos y ascendentes que pueden alcanzar 50 cms. de altura y hojas de color verde oscuro y forma tri-lobuladas. Las flores son muy vistosas y llamativas, de un característico color amarillo-dorado encerado, de 1,5 a 3 cms. de diámetro.

Aun cuando en la época antigua, particularmente en la Edad Media, esta planta gozó de gran fama, ya que se le atribuían algunas virtudes milagrosas como eran las de que supuestamente era capaz de conseguir que las mujeres de edad bastante avanzada fueran fértiles de nuevo y pudieran volver a ser madres, esto en absoluto es cierto y por el contrario hay que tener sumo cuidado en la manipulación de esta planta, pues es tóxica, lo que es debido a contener anemonina, una substancia muy tóxica para el hombre, también para los animales, los que se abstienen de consumir esta planta y flor, por lo que en prados y lugares que soportan un alto herbivorismo puede verse sin dificultad.

También hemos encontrado en la antigua farmacopea referencias al uso de estas plantas para el tratamiento del asma, reumatismo, fiebre alta y enfermedades intestinales, lo que insistimos está desechado hoy en día por la alta toxicidad de la planta, la que llega a producir urticaria y dermatitis por el solo contacto corporal.

La planta es muy rústica y de fácil reproducción, además sus flores son muy bonitas y desprenden un olor muy agradable, por lo que el principal uso etnobotánico en la actualidad es para jardinería y como elemento decorativo.