EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 234 –  DICIEMBRE 2018
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Rama terminal de aliso en la que se aprecian inflorescencias femeninas y sus frutos en diferentes estados de maduración

© José Ángel Rodríguez

 

 

El aliso, también conocido con el nombre de alno, es un árbol caducifolio de mediano tamaño, característico del borde de los ríos, que no suele vivir más de 100 años ni  superar los 25 metros de altura, aunque se conocen excepcionales ejemplares que alcanzan los 30 metros. Su crecimiento es muy rápido, siempre que encuentre humedad edáfica suficiente, pudiendo formar bosques de ribera en galería, conocidos como alisedas, de gran importancia botánica, cultural, paisajística, pero sobretodo ecológica, ya que aunque su sistema radicular no es muy compacto, cuenta con alguna raíces muy profundas que se anclan en el suelo, por lo que es capaz de sujetar las orillas, protegiendo a éstas de las avenidas, teniendo además capacidad de mejorar el suelo, por tener sus raíces unos nódulos que sirven para fijar el nitrógeno. También tiene capacidad de brotar de cepa, por lo que se ha aprovechado mucho en reforestaciones de ribera y restauración paisajística.

El tronco del aliso en recto, de corteza pardo-grisácea, más rojiza cuando son jóvenes los ejemplares, con ramas vigorosas a lo largo del tronco principal que dan lugar a hojas caducas, simples, alternas, pecioladas, de forma redondeada, elípticas u obovadas, también acorazonadas, de 4 a 10 cm, con el borde irregular y sinuoso finamente serrado o dentado. La floración es muy temprana se produce antes de aparecer las hojas, y tanto las flores masculinas como las femeninas es en amentos, que albergan el polen. Los amentos masculinos, son de mayor tamaño, de 5 a 10 cm, y son delgados, cilíndricos y pendulares, de coloración rojiza. Los femeninos son más pequeños (de unos 2 cm) y dan paso  a un fruto leñoso de 10 a 30 mm. semejante a una pequeña piña, de color marrón oscuro a negro, duros y algo leñosos, guardando cierta similitud con los conos de las coníferas, las que cuando maduran se abren y liberan una gran cantidad de pequeñas semillas aladas, mientras que los conos pueden permanecen en el árbol algunos meses más. 

La madera del aliso, que da un muy buen carbón, no es muy dura, por lo que es fácil de trabajar, siendo muy resistente al agua, de aquí que se ha utilizado en tonelería, en obras hidráulicas como presas o para norias y en la construcción de pozos. También se cuenta que los cimientos de los edificios de Venecia están construidos con madera de aliso. 

La madera del aliso es de un color blanco marfil, pero al poco tiempo de cortarla se vuelve de un color rojo-anaranjado, motivo por el que se ha utilizado como imitación de la apreciada madera de caoba. Por este cambio del color de la madera del aliso al corte, en la antigüedad se pensaba en muchos países de Europa que este árbol estaba embrujado y tenía vida humana, hasta el punto de decirse de él que “cuando se hiere el aliso sangra”. De hecho en la mitología nórdica se consideraba al aliso como un símbolo de la resurrección, hasta el punto de considerar que los primeros humanos de la mitología nórdica e irlandesa fueron creados a partir de fresnos y alisos. En la Odisea, también es citado el aliso como uno de los árboles de la resurrección, junto con el  álamo y el ciprés.

La corteza del aliso es rica en taninos y se ha utilizado para tintar pieles y el cuero, al que le da  un característico color rojo oscuro, también se ha utilizado en la preparación de tintas tipográficas, para teñir la lana de color rojo y para marcar el ganado doméstico. Sus hojas se han utilizado para teñir de verde y de marrón o pardo con las ramas.

Como usos medicinales del aliso podemos decir que su corteza cocida, se ha utilizado para cortar la diarrea, también en gargarismos o enjuagues, para endurecer las encías, afianzar los dientes y corta las anginas o en el tratamiento de las inflamaciones de garganta, mientras que las hojas frescas se han utilizado  en forma de cataplasma, para la cura de heridas de guerra o de difícil cierre, por lo que en la mitología celta se ha considerado como símbolo del espíritu guerrero. También se ha empleado para alejar la leche materna.

 

El aliso está muy extendido por Europa, Asia y noroeste de África, aunque está limitada su presencia a zonas húmedas, ya que requiere suelos sueltos y fértiles con humedad permanente, en lugares frescos y húmedos, pudiendo localizarlo desde el nivel del mar hasta los 1.800 metros de altitud en Sierra Nevada (Granada). En la Sierra de Baza es una especie presente y bien representada en los arroyos Uclías, zona de El Tesorero y Los Frailes, Moras, zona de Tablas y Bodurria, en las proximidades de Bastidas, todas ellas zonas silicícolas del Parque, donde se ha introducido, con notable éxito, en algunas restauraciones de ribera, estando hoy completamente naturalizadas sus poblaciones.