EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 218 –  AGOSTO  2017
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Por Víctor Azor López

 

© Víctor Azor López

Antigua calera en el Parque Natural Sierra de Baza en las proximidades del Arroyo de El Baúl.

 

Como indica el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales las características constructivas de las edificaciones deben seguir las líneas de la arquitectura tradicional típica de  nuestros montes. “Los materiales a emplear, tanto en la construcción como en el acabado de las obras serán prioritariamente los de referencia y habituales históricamente en la zona, que han sido la base para las construcciones tradicionales, tales como piedra natural, madera, cales, arcillas y hierros, entre otros”.

En este articulo nos centraremos en la cal y en uno de los oficios tradicionales como era el de calero,  consistente en la cocción de la piedra caliza en un horno diseñados para tal fin.

La obtención de la cal era una ardua labor, que seguía una forma de actuación que procederemos a explicar para conocer una de las tareas que desempeñaban los habitantes del Parque Natural de la Sierra de Baza y su entorno.

Previo a la preparación de la piedra había que aprovisionarse de material vegetal que serviría de combustible del horno. Se utilizaban restos leñas de encina con un alto poder calorífico, restos de podas, matorrales… se usaba el combustible predominante de caza zona. El material vegetal provenía de los restos de los trabajos silvícolas de los pobladores de la sierra en donde la leña se aprovechaba para el fuego de las viviendas y el resto para  otras  actividades como la obtención de cal o simplemente se dejaban como ramón (restos de ramaje para alimentar el ganado).

Las piedras se recogían de las inmediaciones y eran transportadas hasta la calera con ayuda de las caballerias (mulo, asno o caballo) provistas de un serón, para dejarlas apiladas junto a la calera.



© Víctor Azor López
Croquis esquemático de las partes de la cantera

 

Utilizando la orografía del terreno, se seleccionaba un enclave con una pendiente elevada (talud, ribazo, barranco) para hacer un pozo vertical de aproximadamente un metro de diámetro y altura 1,70 a 2,50 metros con una repisa de unos 25 cms. en la parte superior.  En la base de agujero se excavaba verticalmente para salir a la superficie y se obtenía una especie de túnel en forma de “L”. Se ubicaban en zonas de alta inclinación para disminuir la distancia entre la boca del horno y el hogar.

Toda la paredes se forraban con arcilla para evitar pérdidas de calor y que la estancia fuera lo más estanca posible.
La zona donde se sitúa la hoguera junto con las llamas se denomina hogar y la parte inferior de la misma es el cenicero donde se acumulan las cenizas de la combustión de leña.

La parte inferior de toda la acumulación de las calizas es la cúpula o bóveda y se caracteriza por no tener ningún apuntalamiento ni encofrado, está suspendido tras encajar las piedras meticulosamente por el calero, éste era el trabajo más arriesgado pues dependía de la pericia del trabajador que no se desplomaran todas las piedras amontonadas
Para colocar las piedras en el horno, el calero se introducía dentro del pozo e iba poniendo los minerales en hileras sobre  la repisa hasta el nivel del firme en donde se recubría con tierra y arena con el fin de sellar la calera.

Según la posición de las piedras se denominan de una forma u otra:

Armaderas: son las que forman la cúpula, son alargadas, se colocan en vertical y tienen la finalidad de sustentar toda la bóveda. La piedra que forma la coronación de la bóveda se denomina clave.

Transquillones: van sobre las armaderas con una forma horizontal y alargada servían para estabilizar la cúpula.
Cantos: son las piedras de mayor tamaño con formas heterogéneas, que eran colocadas en el núcleo central de la bóveda.

Ripios: Piedras de menor tamaño que servían para estabilizar la estructura de la cúpula.

En el siguiente croquis esquemático, se explica todo este proceso y las denominaciones que recibían las distintas partes de la cantera:

 


© Víctor Azor López

En muchos parajes, de la zona caliza del Parque Natural Sierra de Baza podemos encontrar este tipo de construcciones, que corresponde a antiguas caleras, ya abandonadas.

 

Una vez montada toda la estructura, a través de la boca del horno se cargaba con gavillas y se les prendía fuego a primera hora de la mañana hasta llevar a las piedras a la cocción, este proceso se mantenía durante 3 días y 3 noches hasta que se alcanzaban aproximadamente los 900 - 1000º C. Durante esta transformación se desprende toda la humedad y el anhídrido carbónico que desprende se convierte en oxido de cal. A esa temperatura las piedras se ponían al rojo vivo y era el momento ideal para la obtención de la reacción química.

El proceso químico endotérmico (necesita aporte de calor) consiste en  la calcinación de las dolomías o rocas calizas hasta obtener el oxido de calcio, denominado comúnmente como cal.

CaCO3 + calor → CaO + CO2

Pasados estos tres días de combustión se cierra la boca del horno mediante losas de piedra para dejar enfriar lentamente otros 3 días, momento en el que obtenían el producto deseado, la cal. Finalizado el enfriamiento y al cambiar la estructura de los materiales era muy usual que estuviera todo derruido pues no soportaba el propio peso.

Víctor Azor López
Ingeniero Técnico Forestal
Colegiado nº 5600