EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 215 –  MAYO  2017
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Por Víctor Azor López

 

© José Ángel Rodríguez

Perdiz roja, la más popular especie cinegética de nuestros campos y montes, que por su masivo e irracional aprovechamiento cinético está ahora al borde de la extinción en muchos acotados.

 

Ya ha comenzado la media veda en nuestros montes, los cazadores desempolvan sus armeros para practicar uno de sus hobbies favoritos pero no en todos los acotados hay la misma caza. Este no se va a recordar cómo un año con mucha cría pero ya se empieza a estabilizar las poblaciones de caza menor en algunas zonas bastante concretas.

El conejo está despuntado en zonas donde se intercala la agricultura y el monte y hay alguna zona un poco húmeda donde puede beber un poco de agua, en las zonas de vegas y barrancos están soportando bastante bien las enfermedades que los asedian, apareciendo manchas con muchas madrigueras, cagarruteros, comederos... evidenciando la estabilización de las poblaciones.

La perdiz sigue estancada con polladas de pocas crías, pues las lluvias han sido escasas, pero cayeron en la época justa para nacer brotes verdes, el verano no ha sido especialmente caluroso por lo que los pequeños polluelos han podido pasar uno de sus momentos más críticos.

Respecto a la paloma ha sido un comienzo de temporada lastrado por las tormentas localizadas, haciendo que la paloma se empiece a marchar pues no le gusta mojarse ni los truenos por lo que las perchas no han sido tan abultadas como se esperaba.

Al ser nuestra zona un área cinegética con baja densidad de piezas en caza menor debemos ser unos cazadores lo más respetuosos posible pues depende de nosotros mantener las poblaciones de especies en un límite tolerable para que podamos practicar la caza y se mantengan las poblaciones lo suficientemente estables como para que puedan criar en años venideros. Este objetivo cinegético de “cazar y mantener la caza” solo se puede sustentar mediante unas buenas prácticas, enseñadas de nuestros abuelos a nuestros padres y nuestros padres a nosotros. Son cada vez menos los cazadores que se aficionan a este hobby siendo los cursos de formación el único canal donde se explican el respeto y la estima que se debe tener hacia los animales, perdiéndose el intercambio de información y valores que se transmiten de generación en generación. Es de vital importancia respetar las piezas cinegéticas pues son un bien preciado para poder perpetuar esta afición en el tiempo, las malas practica las pagamos el resto de amantes de esta actividad.
 

La caza responsable y sostenible
 

En este artículo pretendo señalizar alguno de los puntos clave para una caza responsable con el medio ambiente:

1.- La caza tiene unos periodos de veda destinados a la cría y reproducción de las especies en donde está totalmente prohibido cazar por lo que debemos de dejarlos lo más tranquilos posibles para que tenga las camadas prolíficas. Es en estos periodos de veda cuando debemos de salir al monte para mejorar el hábitat con las distintas mejoras que se puede realizar y controlar los depredadores en esas zonas.

2.- Estamos en un área con escasa piezas de caza menor y no podemos asociar el mejor cazador al que mas piezas recoge, no se puede asociar cantidad de piezas abatidas con un cazador excelente pues debe primar la conservación y los lances bonitos sobre el total de piezas cobradas. No es mejor cazador el de mejor puntería.

3.- Cuando cazas no estás solo, el monte tiene muchos usos y te encontraras con senderistas, ciclistas, agricultores, ganaderos, etc... Debes de respetarlos igual que ellos a ti, teniendo en cuenta hacia donde disparas pues vas con un arma y puedes lastimar a otras personas.

4.- No se deben dejar vainas, cajas de cartuchos, latas, botellas... el monte estaba limpio cuando llegastes, déjalo igual. No dejes nada escondido entre la maleza, pues con el paso del tiempo el material se esconderá, pero los residuos quedarán allí, pudiendo algunos de ellos provocar incendios.

5.- Las mejores hábitat para la fauna como son siembras de regadío, lagunas, fuentes, manantiales... son áreas de paso diario por lo que se debe de prohibir cazar en ellos y en sus límites, pues una mala praxis puede tener consecuencias sobre las poblaciones cinegéticas. No son lances justos atacar al animal cuando están relajados y más indefensos, alimentándose o bebiendo.

6.- En sus inicios los cazadores jóvenes deben salir al monte durante un tiempo con cazadores expertos para conocer tanto la naturaleza como las buenas prácticas con el fin de aprender los conocimientos básicos de esta afición.

7.- Recordar que la caza desde medios de automoción (motos, coches, quads...) está prohibida y es igual de injusto bajarte del vehículo para disparar a las piezas. Este hobby se basa en buscar los animales en el monte con ayuda de nuestros perros o al salto, no tiene lógica divisarlo desde el coche y seguidamente ir a por ellos, pues esta actividad no consiste en eso.

8.- Existe un cupo de capturas marcado por la administración pero dependiendo de la cantidad de individuos de caza menor debemos reducirlo para mantener las poblaciones lo suficientemente estable para que la reproducción esté asegurada. Es labor de los técnicos forestales delimitar mediante los inventarios el cupo de capturas de cada año, respetemos sus decisiones pues se basan en métodos científicos el cálculo de las poblaciones.

Víctor Azor López

Ingeniero Técnico Forestal

Ldo. Ciencias Ambientales

Contacto: Teléfono 958 70 39 34