EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 215 –  MAYO  2017
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(I)

Localización

 

Por José Ángel Rodríguez

 

© José Ángel Rodríguez

Estado actual del antiguo Sanatorio de Tuberculosos de la Sierra de Baza. Fachada principal. Fotografía tomada  el 17/09/2016.

 

A lo largo de los próximos meses vamos a ir dando a conocer una serie de trabajos de investigación y documentación que hemos realizado sobre la localización, historia, características de la construcción,  funciones sanitarias y otros datos de interés, que hemos recopilado sobre un curioso, y desconocido edificio de dos plantas, que se localiza en la cara norte del Cerro Quintana a 1.450 metros de altitud y que fue usado entre finales del S.XIX y principios del S. XX como sanatorio para el aislamiento y cura de enfermos de tuberculosis. Comenzamos este mes con nuestro primer contacto con el sanatorio y la localización  de sus actuales ruinas.

 

Con los deseos que contribuya a conocer mejor la historia de la Sierra de Baza y sea de vuestro interés.

 

Había oído hablar del sanatorio de tuberculosos que se localiza en la cara norte del Cerro Quintana entre la masa de pinos de reforestación que cubren sus laderas. Lo había visto desde la antigua carretera de Granada primero y desde la A-92, después, a la altura del actual restaurante Mira Sierra, en el Romeral, cuando viajaba o venía de Granada. Tenía curiosidad por conocerlo y subir hasta allí y ver esta construcción, y solo ha sido en fechas recientes cuando un viejo amigo, Sergio Navarro Cotillas, me habló del sanatorio de los tuberculosos de la Sierra de Baza, me contaba como él había estado allí en varias ocasiones, que estaba en un emplazamiento magnífico, con una impresionantes vistas a la salida del sol por la Hoya de Baza, como tenía jardines en los que había plantados cipreses y a lo largo de sus senderos bancos para el descanso y la meditación; también me decía que era muy grande, que tenía dos plantas y él había recorrido todas sus habitaciones y recordaba como tenían pinturas cuidadosamente elaboradas. Todo lo que reavivó mi curiosidad por ese lugar y quedé con Sergio Navarro en visitar este lugar, en la fecha más inmediata posible. No quería dejarlo más.

 

La visita al lugar

 

© José Ángel Rodríguez

Panorámica de la cara norte del Cerro Quintana. A la izquierda del Cerrillo de Quintana (no está cubiertos por los pinos), se localiza el Sanatorio de Tuberculosos del Cerro Quintana, entre los pinos de reforestación.

Fotografía tomada  el 17/09/2016

 

Fue el pasado 17 de septiembre, cuando se organizó la esperada visita al Sanatorio de Tuberculosos, en la que me acompañaba mi hijo José Carlos, que también tenía interés en conocer este lugar y construcción, con la imprescindible compañía de Sergio Navarro, como conocedor del lugar.

Sergio nos contaba que hacía muchos años, posiblemente más de 20, que no había visitado el sanatorio, pero que recordaba cómo se podía llegar hasta él, por lo que nos subimos en un coche que nos dejara lo más cerca posible del mismo, tomando el carril que partiendo de las inmediaciones de la Venta del Romeral lleva hasta el cortijo de La Molinera, ahora remozado y acondicionado para el turismo rural. Es una alegría ver estas construcciones en pie, arregladas, y no convertidas en un montón de piedras como tantas construcciones históricas de esta sierra, que se están perdiendo y destruyendo con tantas absurdas trabas como impone la administración competente para su rehabilitación y mera conservación ¡¡No lo entenderé nunca!!

Al llegar al Cortijo de la Molinera, comenzaron las dudas de Sergio, ya que miraba hacia el Cerro Quintana y no veía el sanatorio cuando ¡¡antes de se veía el sanatorio desde allí!! Pero es que habían pasado más de veinte años desde su última visita y los pinos habían crecido tanto que habían terminado de encerrar esta histórica construcción. Sergio, nosotros con él, comenzó a dar unas desorientadas vueltas por el paraje, pero ¡¡Estábamos perdidos!! ¡¡No teníamos ni idea dónde pudiera estar el sanatorio!! Fue tras unos minutos de dudas cuando Sergio tuvo la idea de contactar telefónicamente con un amigo, José Rodríguez Martínez, antiguo agente notificador en el Ayuntamiento de Baza y actualmente jubilado que es titular de un coto de caza en la zona y perfecto conocedor de la misma, al que le comentó como queríamos ir al sanatorio de los tuberculosos, pero estábamos perdidos y no sabíamos dar con el mismo.

 

© José Ángel Rodríguez

Cortijo del Prado del Aserrador, con el Cerro Quintana al fondo. Aquí existió a finales del S. XIX un aserradero de madera de pino. En los años posteriores se uso como cortijo.

 

José se sorprende, le pregunta que dónde estamos –se lo comenta con detalle Sergio- y nos dice José que va a ser muy difícil dar con el sanatorio. Que está perdido entre los pinos y no se ve hasta que estás encima de él, que si queremos él sube otro día con nosotros y nos lleva hasta el sanatorio. Pero nosotros estábamos allí para ver el sanatorio y no queríamos esperar más. Sergio había venido desde Almería a esta excursión y nosotros tampoco queríamos dejarlo para otro día, al menos queríamos intentar localizarlo, por lo que le pedimos a José Rodríguez que nos orientara en cuanto pudiera de la dirección que teníamos que tomar, lo que así hizo telefónicamente, aconsejándonos que continuáramos con el coche por el camino que pasa junto a la Molinera hasta llegar a un cortijo que había más arriba (luego me enteré que era el Cortijo del Prado del Aserrador) y desde allí buscar las ruinas de otro cortijo que se veía enfrente, separado por un barranco, Los Lledones, comentándonos como muy cerca de estas ruinas, entre los pinos, estaba la casa del sanatorio.

 

© José Ángel Rodríguez

Ruinas del Cortijo de los Lledones. Levantado a finales del S. XIX por Juan Lledó, según refiere el historiador de la Sierra de Baza José Sánchez.

 

Tras tomar lo que queda de un antiguo camino que parte de la zona derecha, sentido ascendente del cortijo del Prado del Aserrador, lo seguimos unos centenares de metros hasta que confluye con el Barranco que aparece en la actual cartografía del IGN con el nombre de Barranco de las Cucharas, también lo hemos encontrado como Barranco de la Canaleja Alta (no confundir con el Barranco del mismo nombre en que se localiza el Área Recreativa de este nombre, al pie del Calar de Santa Bárbara), para cruzarlo y dirigirnos, ya campo a través, sin senda alguna que nos marque el camino, hasta las ruinas del Cortijo de Los Lledones.

 

Fotografía aérea del IGN en la que aparecen las ruinas del Cortijo de los Lledones, y muy cerca de ellas, rodeado por los pinos de reforestación, las ruinas del sanatorio de tuberculosos.

 

Ya en los que pensábamos era Los Lledones contactamos nuevamente con José Rodríguez y le enviamos una foto por WhatsApp de las ruinas y nos confirma que efectivamente son del cortijo de Los Lledones, que el sanatorio está muy cerca, pero que lo tapan los pinos. Comenzamos a andar por el límite del pinar de reforestación con los antiguos terrenos de labor de Los Lledones y recuerdo que José Sánchez, al que había consultado antes de esta excursión para documentarme en todo lo posible, había publicado en el Boletín de Noticias de Baza un trabajo sobre esta zona (Capítulo XLVIII Fincas Colindantes del Común) y en él comentaba como el sanatorio pasó a llamarse Cortijo de Los Emilios y se conservaban algunos cipreses de los antiguos jardines del sanatorio entre los pinos de este paraje. Nosotros también vemos cipreses entre los pinos, por lo que pensamos que estábamos muy cerca de nuestro destino, el sanatorio de tuberculosos, pero comenzamos a dar vueltas por la zona y no lo encontrábamos, siendo conscientes de que lo teníamos muy cerca. También recordamos que como nos había comentado José Rodríguez, hasta que no lo tengamos encima no lo veríamos, por lo que comenzamos a recorrer prácticamente palmo a palmo la zona, de forma infructuosa, hasta que recuerdo que llevo instada en mi móvil una aplicación de los mapas del IGN y accedo a la misma y compruebo que estamos a unos 300 metros del Cortijo de Los Emilios, por lo que marco el recorrido por el GPS y ahora sí nos llevó hasta sus ruinas, quedando sorprendido por la magnitud del edificio, de dos plantas, pero también un poco entristecidos por la situación ruinosa que presenta la construcción, efectivamente emplazado en un lugar con unas vistas y panorámicas impresionantes.

Esto decía mi buen y recordado amigo José Sánchez García, de este lugar, en su descripción en el desaparecido Boletín de Noticias de Baza, en un trabajo publicado en la década de los años 80, señalando como “El lugar no es para enfermos, es para privilegiados. Se alza la casa de dos plantas rodeada de pinos y algunos cipreses de lo que debieron ser los jardines”. También destacaba como daba pena ver su actual situación de abandono y lo efímero de estas cosas levantadas con tanto esfuerzo hace pocos años. El buen gusto en la terminación de la fachada, los balcones… ¡Qué lástima que se haya dejado perder todo! Se ha perdido la cerrajería y como dice el viejo ¡Se han llevado hasta las aldabas! Comenta con desazón José Sánchez.

 

© José Ángel Rodríguez

Primera foto tomada al Sanatorio de los Tuberculosos, de las muchas que pudimos hacerle, al contactar con él por la parte posterior.

 

Cómo ir al Sanatorio de los Tuberculosos del Cerro Quintana (Cortijo de Los Emilios)

 

Recorrido a seguir marcado sobre la base del mapa del IGN Hoja Baúl 993-II (Escala 1:25.000)

 

Con la experiencia adquirida en nuestro recorrido de localización del Sanatorio de los Tuberculosos del Cerro Quintana, vamos a intentar ayudar a quienes quieran ir hasta él, para lo que hemos confeccionado este mapa sobre la base de la cartografía del IGN, en la que hemos marcado el recorrido que se debe de seguir, teniendo presentes las siguientes pautas o recomendaciones:

1º) Tomar la salida del Hotel Sierra de Baza en la urbanización el Romeral (junto a la A-92N).

2º) Seguir el camino de servicio que discurre paralelo a la A92N dirección Baza.

3º) Tomar el camino que lleva al cortijo de La Molinera y seguirlo hasta el cortijo del Prado del Aserrador, para dejar el vehículo que nos haya llevado hasta allí en sus inmediaciones y seguir el resto del recorrido a pie.

4º) Tomar la senda que parte de la margen derecha, sentido ascendente, de las proximidades del cortijo del Aserrador y seguirla hasta que confluye con el Barranco de Las Cuchara (aparece en algunos mapas como Barranco de la Canaleja Alta).

5º) Cruzar el Barranco de Las Cucharas y ascender hasta las ruinas del cortijo de Los Lledones.

6º) Continuar por la zona derecha del cortijo de Los Lledones por el límite del pinar de reforestación con los antiguos terrenos unos centenares de metros, para al llegar a una pequeña vaguada del terreno,introducirse por el pinar de reforestación, entre el que se encuentran las ruinas del Sanatorio de los Tuberculosos del Cerro Quintana (Cortijo de Los Emilios).

 

© José Ángel Rodríguez

Sergio Navarro y mi hijo José Carlos marcan el lugar por el que hay que introducirse en la zona del pinar de reforestación, en el límite con los antiguos terrenos de cultivo de Los Lledones, en busca del sanatorio.

 

En el próximo capítulo vamos a ocuparnos de la “Fecha y origen de la construcción del Sanatorio de Tuberculosos del Cerro Quintana en la Sierra de Baza”. Una materia de la que seguimos recopilando información y datos, ya que estamos ante un tema sobre el que no hay prácticamente información, por lo que agradecemos cualquier aportación o dato que se nos pueda facilitar para el mejor conocimiento de esta construcción y sus usos, lo que pueden hacérnoslo llegar a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.