EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 216 –  JUNIO  2017
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Por Roberto Travesí

ENERO: Entre nosotros

 

© Roberto Travesí

Puede ampliarse pulsando sobre la imagen

 

600 mm, 1/60 sg, f/6.7, ISO 640 (focal efectiva: 960 mm, imagen sin recorte)

Modo de disparo: Manual, temporizador, bloqueo de espejo

Formato: RAW+JPG

 

Canon EOS 7D Mark II, Canon EF 300 mm f/2.8L IS II USM + Extender EF 2x III, trípode Bilora Perfect Pro C324 con rótula Manfrotto 128 RC

 

Antes con un 500 mm, ahora con un móvil”. Desde que en 1991 comprase el 500 mm de Canon, han sido multitud las fotografías de monteses realizadas con este soberbio objetivo, hasta que en 2007 abandoné tardía pero definitivamente el uso de la película, que venía alternando con la fotografía digital con mis primeras cámaras de tecnología de imagen binaria (Canon Poweshot Pro1 primero y luego Canon EOS 20D o 5D posteriormente). Fue precisamente durante el II Congreso Internacional del género Capra en 2007, cuando la EOS 5D, que estaba siendo utilizada en un segundo plano, desbancó por completo a los carretes Velvia y Provia -antaño Kodachrome 64 y 25 ASA-, carretes en su mayoría de 120 y 220 que pasaron unos a ser regalados a los amigos y otros a la nevera, en espera de otros propietarios de preferencia química.

El macho montés es una especie por la que he sentido debilidad desde mis inicios camperos, allá por los inicios de los años 70 del siglo pasado. Los principios de los 80 eran tiempos en los que, por lo general y salvo puntuales localidades concretas, la montés continuaba huyendo de la presencia del hombre (y no solo en nuestra provincia), donde no aceptaba ni el olor a ganado doméstico próximo, por su relación con el hombre cazador. Pero los tiempos han cambiado, como bien refleja la frase de inicio, que en innumerables ocasiones he sentenciado y explicado a mis alumnos de fotografía, amistades y ambientes varios.

Hoy día contemplamos el resultado de una expansión sin igual, que ha llevado a nuestras monteses a todo tipo de ambientes, desde conquistar a finales de la década de los 80 los predios costeros hasta alcanzar ya desde los tiempos inmemorables las más altas cumbres de Iberia, en Sierra Nevada. A través de todo el ancho y largo de nuestra geografía granadina (sierras, barrancos entre grandes depresiones, llanos, hoyas, vegas y cultivos, badlans,…), la cabra montés es su protagonista indiscutible, provocando admiración allí donde se encuentre. Hasta el punto que en sus altas densidades llevan provocando desde hace años problemas de herbivoría en algunos de sus territorios. No obstante, su impresionante expansión contrasta con la extinción de la especie fuera de nuestro territorio, concretamente en los Pirineos, donde en el año 2000 nos dejaba a pesar de los adelantos tecnológicos y científicos existentes en los tiempos actuales.

Iniciamos en este 2017 y de la mano de Proyecto Sierra de Baza, un repaso monográfico de la especie en la provincia, que revive una idea personal ya muy vieja (y en parte fracasada por las administraciones a las que se presentó) sobre la publicación de un gran libro sobre la cabra montés en España. Atrás quedaron los inolvidables años, como el de 1996, en los que las nieves fueron desmesuradas y en las que pude obtener inolvidables fotografías de cabras andaluzas “semienterradas” en nieve, la gran mayoría de ellas con mi “viejo” 500 mm. Sin embargo, en este repaso de la especie en la provincia solo contemplaré archivos digitales, que no digitalizados, es decir, imágenes obtenidas solo mediante cámaras fotográficas; y concretamente realizadas en estos últimos tres o cuatro años, justo cuando menos prodigo las salidas al campo y cuando las condiciones físicas para realizar entradas a los animales más difíciles han mermado significativamente, tanto por la edad como por la “perpetuidad” que a diario me tiene atado al ordenador a lo largo de todas y cada una de las jornadas del año. Quiero desde aquí agradecer muy sincera y efusivamente a Proyecto Sierra de Baza (y en especial a su principal titular, Jose Angel Rodriguez) la oportunidad de poder mostrar este mi trabajo sobre la cabra montés, colaboración que este año tiene como novedad la posibilidad de poder ampliar la imagen a mayor tamaño, con solo clicar donde así se indica. Quiero asimismo dedicar este monográfico a un gran amigo, Sebastián García Acosta (http://cabrasmonteses.blogspot.com.es/), excepcional amigo y compañero de tantas correrías tras las monteses. Y, de camino, volver a felicitar a mi amigo Ugo Mellone, que ha tenido a bien la gran oportunidad de costearse un libro sobre la montés (*), que cubre un hueco en la bibliografía andaluza y que con sus imágenes nos deleita sobre la biología de esta especie.

(*) Acróbatas, 2016

                                                                © Roberto Travesí   2017

                                                                                          www.robertotravesi.es

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                                                                             Fotonatura: Roberto Travesí