EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 212 –  FEBRERO 2017
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Por Víctor Azor López

 

© Proyecto Sierra de Baza

Paisaje de la Sierra de Baza, en el que denomina la vegetación arbustiva.

 

Como se ha observado en los últimos meses, el cambio climático está ocasionando en masas forestales una alteración a un ritmo tan vertiginoso que incluso el ser humano no es capaz de adaptarse a tales modificaciones. Las masas forestales, tanto arbóreas como arbustivas se rigen por unos rangos de temperatura, edáficos y de pluviometría que les permiten localizarlos en unas zonas u otras. La Sierra de Baza, como ya sabemos, es un oasis en medio de un área árida y sus bosques se encuentran en los límites de temperaturas y precipitación por lo que una simple variación de estos parámetros desencadena acontecimientos inesperados con poca capacidad de reacción. Es de vital importancia la conservación, el mantenimiento y el fomento de la diversidad pues frente a los distintos cambios climáticos que se vayan sucediendo la masa forestal sea lo más versátil contra las alteraciones del medio y entre las distintas especies.

Son muy variados y heterogéneos los ecosistemas presentes en el altiplano: choperas, pinares, matorrales, eriales, coscojales, retamal.... encontramos coexistiendo sistemas tan distintos que probablemente seamos de las únicas zonas de España con esta característica donde se mezclan por ejemplo bad-lands con humedales, pinares oromediterráneos con vegetación semiárida...  esta diversidad es propia de ecosistemas limites o frontera.

Sin embargo se tiene a valorar siempre aquellas especies más llamativas por su envergadura y vistosidad como son los encinares, pinares, alamedas, frente a otros como los propios de la comunidad de los matorrales...  pero todos tienen la misma importancia si valoramos en el entorno donde se ubican, pues unos se encuentran interrelacionados con otros para que su desarrollo sea adecuado.

 

© José Ángel Rodríguez

Frutos otoñales del rosal silvestre. Un arbusto de gran importancia ecológica,

En este mes trataremos la importancia de los matorrales por la función que ejercen en territorios “frontera”  con condiciones de clima y suelo muy complejas, para así entender un poco más el valor desempeñado en el medio natural. Aun siendo el gran desconocido de la selvicultura y al que menos interés se le ha prestado tiene un potencial socioeconómico en el que basar la economía rural pues son muchos los aprovechamientos forestales dependientes de la vegetación de matorral como son: ganadería, caza, apicultura, micología, recolección aromáticas...

Otro aspecto de vital importancia, el cual no se debe obviar, es el carácter regenerador en masas en decaimiento pues sustituirán a bosques o arbustos mas evolucionado, son la salvación de los montes en caso de retroceso de la serie de vegetación, como ocurrirá en los pinares afectados por perforadores de la Sierra de Baza.

En las partes basales y en las más elevadas de la Sierra de Baza encontramos matorrales permanentes e irán apareciendo cada vez más, convirtiéndose de esta manera en la vegetación climácica reemplazando a pinares relícticos los cuales no presentan regenerado a consecuencia del aumento de la aridez. Se producirá un desplazamiento altitudinal de ciertas comunidades vegetales y algunas desaparecerán inevitablemente.

También se irá implantando poco a poco en bosques que por degradación o enfermedades van sucumbiendo a factores externos asociados al cambio climático (disminución lluvias y aumento de las temperaturas) y motivos internos (competencia intraespecífica).

 

© Proyecto Sierra de Baza

Paisaje de Los Blanquizares, en Gor.

 

La silvicultura del matorral presenta unas características propias que la hacen diferente al resto de especies arbóreas y de ahí su complejidad:

  • Su fortaleza se basa en la biodiversidad, al estar formado por distintas especies presentan un comportamiento que se adapta en periodos cortos de tiempo a los cambios que le puedan afectar. Su forma de reproducción es mediante gran cantidad de semillas pequeñas de tal forma que aseguren su  multiplicación y diversidad genética.
  • Al ser comunidades formadas por distintas especies es complicado seguir un único patrón de comportamiento en su aprovechamiento pues no es lo mismo una explotación melífera que una para obtención de aceites esenciales. Por eso es importante un plan de aprovechamientos real conforme a la capacidad de regeneración y producción de la masa de matorral, para perpetuar su continuidad en el tiempo.
  • La simbiosis entre el matorral y acción antrópicas es necesaria para el buen desarrollo de la misma. Se están observando en zonas abandonadas que los romerales, salviales  y tomillares se están secando y agotando pues no se siegan y no aparecen rebrotes nuevos con lo que es necesario la acción antrópica a través de la ganadería o de la recolección de aromáticas. El aprovechamiento, es vital para la perpetuación y desarrollo de este tipo de vegetación.
  • Un matorral no es síntoma de una zona degradada, sino lo contrario, pues existen ecosistemas que no soporta otro tipo de vegetación que no sea ésta y son las  únicas especies que pueden subsistir en  medio tan adversos. Esto es uno de los puntos más importantes y por lo que es vital su conservación. Eliminar una cubierta vegetal formada por matorral puede desencadenar procesos erosivos irrecuperables, siendo aun más notorio en zonas con poca capacidad de reacción como es en zonas áridas y semiáridas.
  • Los pastos y matorrales son la base del aprovechamiento ganadero, siendo un pilar básico de la economía del altiplano como es el cordero segureño y cabaña caprina (raza serrana), junto con la caza, sobre todo la menor, pues es su base alimenticia y de refugio.

Con este pequeño artículo pretendo concienciar la importancia de esta vegetación en el área biogeográfica que nos encontramos, siendo vital su conservación y puesta en valor para la conservación del suelo y el mantenimiento de comunidades animales como son la ganadería y la caza.  Hay que hacerse la idea que hay determinadas áreas que la vegetación potencial será el matorral mediterráneo y que su área de distribución se va ir ampliando como consecuencias de los cambios globales que estamos sufriendo a un ritmo que es imposible predecir y cuyas actuaciones lo mismo no serán correctas para cuando pasen 40 años, pues la incertidumbre del cambio climático nadie conoce. 

Víctor Azor López

Ingeniero Técnico Forestal

Licenciado en Ciencias Ambientales