EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 226 –  ABRIL 2018
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© José Ángel Rodríguez

Culantrillo de pozo (Adiantum capillus-veneris), en un paredón húmedo de la Sierra de Baza.  Bajo las hojas verdes, se aprecian las hojas secas de color marrón, que cubren completamente la pared


El culantrillo de pozo (Adiantum capillus-veneris, también denominado Adiantum pedantum)  recibe este nombre popular “del pozo” en alusión al lugar donde habitualmente se encuentra: en las paredes húmedas del interior de los pozos, aunque también en paredes húmedos y rezumaderos, ya que es una planta bioindicadora de ambientes con alta humedad.

El culantrillo del pozo es un helecho provisto de rizomas rastreros, del género Adiantum, un género de helechos caracterizados por la presencia de hojas basales (hojas que salen en la parte baja de la planta cerca del suelo), pecioladas, glabras y divididas en pinnas flabeladas. Siendo la especie más característica y representante del género ésta, el Adiantum capillus-veneris.

Visualmente es un pequeño helecho vivaz, que alcanza los 10-40 cm. de altura, aunque normalmente al localizarse en paredes húmedas, desciende hacia el suelo, tapizando los muros donde se localiza.

 

Distribución cosmopolita

 

El culantrillo de pozo, tiene una distribución cosmopolita, aunque limitado a zonas de clima templado, siendo nativo del oeste y sur de Europa, África, Norteamérica y Centroamérica, siendo  frecuente en pozos, muros húmedos, grutas con humedad y en las orillas de arroyos umbríos También se cultiva comúnmente como planta ornamental.

En la Sierra de Baza es una especie muy puntual, que sólo hemos encontrado en algunas bocaminas y fuentes de la cuenca del arroyo Uclías, particularmente en la zona de las Casas Mineras, a la altura del Molino del sapo y entre la Fuente de la Carrasca y La Fábrica de Pardo, en las inmediaciones del Arroyo del Baúl,  en peñascos rezumantes de aguas carbonatadas que se precipitan sobre los restos orgánicos de la planta, formando torbas calcáreas.

 

Un  helecho con propiedades y usos etnobotánicos

 

© José Ángel Rodríguez

Culantrillo de pozo (Adiantum capillus-veneris), en un paredón calizo

 

Desde el punto de vista de la etnobotánica, esta planta es conocida y aprovechada por el hombre desde la antigüedad, según cuenta Pío Font Quer, en su célebre obra “Plantas Medicinales. El Dioscórides Renovado” esta planta es útil a los asmáticos, a los que resuellan difícilmente, a los ictéricos, a los enfermos del bazo, y a los que no puede orinal. También destaca que es remedio en las mordidas de serpientes, aplicada la hierba fresca en emplasto y tanto admiraba a esta planta que terminaba por aconsejar que se plantara cerca de los apriscos de los animales “por el provecho que de ella sigue al ganado”.

Este mismo autor, con cita de Laguna, cuenta que Dioscórides se ocupa de ella, con el nombre de adianto, de donde tomó su nombre genérico (Adiantum), palabra que deriva del griego y hace alusión a  una hierba verde todo el año, la cual a pesar de crecer a menudo junto a las fuentecillas y aún alcanzada por las salpicaduras del agua permanecía siempre enjunta, sin empaparse, ni siquiera mojarse. 

Actualmente se sabe que el culantrillo de pozo es una planta rica en principios activos como los ácidos gálico y tánico, conteniendo también abundantes mucílagos y flavonoides, lo que justifica su uso tradicional como demulcente (sustancia viscosa que ejerce una acción protectora local, igual que hacen las mucosidades en las membranas mucosas de la boca, por ejemplo), también como antiinflamatorio, mucolítico y expectorante.

Otra curiosidad de esta planta es la de que también se ha indicado que se ha utilizado como desintoxicante en casos de etilismo, por el sabor amargo que provoca su ingesta, que hace rechazar el vino.

En uso tópico se usa para tratar la dermatitis (inflamaciones de la piel con afectación dermoepidérmica), la  estomatitis, gingivitis y vulvovaginitis.

En la Sierra de Baza (Granada) tenemos referencias de su uso tópico, para lavarse las mujeres que sufrían una mestruación muy sangrante o dolorosa, sus partes íntimas con agua hervida en la que se había introducido esta planta (testimonio oral de Francisco Sánchez Olivares).

Todos estos usos farmacológicos del culantrillo del pozo, que comentamos a modo de curiosidad, están considerados actualmente en desuso y sólo debe de utilizarse con fines terapéuticos esta planta bajo prescripción y control médico.