EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 234 –  DICIEMBRE 2018
SI DESEA SUSCRIBIRSE HAGA CLICK AQUÍ

 

© José Ángel Rodríguez

Floración primaveral del gordolobo.

Fotografía tomada en el arroyo de Morax (Parque Natural Sierra de Baza), en junio-2018.

 

Con el nombre de gordolobo, y también el verbasco, se conoce a una hierba bienal grisácea que aparece recubierta de pelos cortos y densos, a modo de pilosidad, perteneciente a la familia de la escrofularia, integrado por unas 4.600 especies de plantas. Las hojas del gordolobo aparecen en una roseta basal, con el pecíolo bastante corto, siendo muy grandes y pueden superar los 50 cms. de longitud, formándose en el segundo año un tallo floral que puede alcanzar hasta 1 ó 2 metros de altura, a lo largo de la cual se van abriendo las flores (inflorescencia en forma de racimo esbelto), que aparecen entre junio y septiembre, siendo muy vistosas y atractivas, de color amarillo, con los estambres adornados con un mechón de pelos blancos sobre el filamento. El fruto, es una capsula septicida pilosa de alrededor de 5 mm de largo.

El gordolobo aparecen el claros removidos y en márgenes de caminos forestales, también en cortafuegos y pedregales, siendo una planta frecuente y fácil de encontrar en el Parque Natural Sierra de Baza.

 

Usos etnobotánicos

 

© José Ángel Rodríguez

Planta del gordolobo (Verbascum thapsus) en floración primavera, en su entorno natural del Parque Natural Sierra de Baza.

 

El gordolobo es una planta que ha sido conocida y aprovechada desde la antigüedad, el botánico y farmacólogo de la antigua Grecia, Dioscórides, se ocupa del mismo en Libro IV, capítulo 16 de su obra, en la que describe dos especie de gordolobos diferentes, que denomina como blanco y negro, interpretando que uno es el macho y el otro la hembra, refiere el uso de sus hojas basales para torcidas impregnadas en grasa y aceite, para usarlas en palmatorias y candiles.

Pio Font Quer, en su obra “El Dioscórides Renovado” se ocupa profusamente de esta planta, destacando como en su composición las flores contienen saponinas y un fitosterol llamado verbaterol, así como diversos hidratos de carbono. En cuanto a usos destaca como desde la antigüedad se han utilizado las flores para combatir toda clase de catarros de las vías respiratorias. Destacando como “su acción farmacológica queda justificada por la presencia de saponinos y de cierta cantidad de mucilago”. Recomendando (siguiendo a Leclere) su uso en infusión destacando como “más de un anciano asmático ha podido ver aliviado su mal mediante el uso de esta infusión de las flores”, que recomienda colar a través de un  lienzo bien tupido antes de utilizarla, para evitar que los pelitos de los estambres puedan irritar la garganta. La dosis recomendada es la de 3 ó 4 tazas diarias de esta infusión, una de ellas tomada antes de acostarse.

Otros usos del gordolobo, según Pio Font Quer, están en las hojas, las que se cuecen en leche, lavándose los sabañones y grietas en la piel con el líquido resultante, también puede aplicarse en cataplasma, machacando las hojas cocidas en la leche, contra las hemorroides.