EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 246 –  DICIEMBRE 2019
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 © José Ángel Rodríguez

Jopo de Lobo en su hábitat natural de la Hoya de Baza.

 

Con los nombres de Jopo de Lobo, Jopo de Zorro, Hongo de Malta y Cipote, se conoce a una curiosa planta perenne y parásita, que carecen de clorofila, por lo que dependen totalmente de otras plantas para vivir.

El nombre genérico de esta planta (Cynomorium): deriva del griego  “kynós” y significa “pene”, en alusión a su forma externa en forma de miembro viril, mientras que el nombre específico “coccineum” es un epíteto latino que significa “de color escarlata”, en alusión a su característico color, de un tono intermedio entre los tonos rojizos bermellón y carmín. 

El hospedante de esta planta suelen ser Quenopodiaceas y otras especies halófilas que habitan en saladares y lugares muy secos, mediante la transformación de sus raíces en múltiples órganos chupadores –haustorios- que se insertan en la planta huésped.  Durante el estío e inicio del invierno la parte aérea desaparece, comenzando a rebrotar al final de invierno, cuando crece y florece hasta mediada la primavera.

Florece de febrero a mayo y presenta flores masculinas, femeninas y hermafroditas muy simples, siendo las más pequeñas de las angiospermas. Su fruto, son unas semillas esféricas, de pequeñísimo tamaño, de apenas 1 mm.

Se encuentra en regiones cálidas y áridas, de forma aislada y discontinua, desde Mauritania e Islas Canarias en el Atlántico, Mediterráneo, Oriente Medio, Asia, hasta Afganistán.

En la Península Ibérica no deja de ser una especie rara y escasa; se distribuye muy irregularmente en suelos salobres y arenosos, por zonas del litoral desde el Algarve portugués hasta Barcelona, así como algunas localidades del interior de las provincias de Jaén, Granada y Albacete; también se encuentra en ciertos puntos de las Islas de Ibiza y Formentera.

En la Hoya de Baza (Granada), donde están tomadas todas las imágenes que se reproducen, es una especie muy bien representada en los saladares halófilos y margosos.

Esta especie aparece en el Libro Rojo de Flora Amenazada de Andalucía, calificada como "Vulnerable".  También en el Catálogo Regional de Flora Silvestre Protegida de la Región de Murcia (Decreto 50/2003, BORM núm. 131), donde aparece incluida en la categoría "De interés especial". 

 

Usos etnobotánicos

 

 © José Ángel Rodríguez

Detalle del Jopo de Lobo, en el que es apreciable sus inflorescencias a lo largo de la planta.

 

De uso milenario en Asia y en la cuenca mediterránea, a la que se le atribuyen numerosas propiedades curativas e incluso mágicas, que ha tenido en este sentido importante trascendencia para diversas culturas en distintos territorios de su área de distribución, por lo que ha sido particularmente apreciada y recolectada, hasta convertirse esta circunstancia en amenaza para la especie.

Durante la Edad Media se le atribuían poderes mágicos y curativos, siendo muy apreciadas por los Caballeros de la Orden de Malta, de donde tomó su nombre popular de Hongo de Malta, por su semejanza externa con un hongo o seta y ser utilizado por esta orden militar y hospitalaria, que fue fundada en Jerusalén en el siglo XI por comerciantes. Usándola para combatir disfunciones sexuales, disentería y otras enfermedades.

Tal era la estima que se le tenía a esta planta que, incluso, eran objeto de ofrenda a los reyes de Europa. También se cuenta que apreciadas eran que se vigilaban los lugares donde crecían, con guardias armados para evitar su robo. En la actualidad algunos pueblos africanos utilizan las raíces como condimento.

Actualmente es una planta protegida, que no puede recolectarse, por lo que carece de todo tipo de uso y aprovechamiento etnobotánico.