EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXII
Nº 256 OCTUBRE 2020
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Un proyecto de Miguel José Ávalos

Fotógrafo del Reino de Granada

 

 

El mes pasado os anunciaba una serie de colaboraciones para esta prestigiosa revista de naturaleza. Y ya ando por aquí. Espero, mi querido/a amante de la naturaleza, que disfrutes mucho de lo que te traigo. Mi proyecto está basado en un trabajo de campo sencillo: los pinos. Pero con una complicación o virtud, la búsqueda de la sinceridad a la hora de mostrar las condiciones extremas que soportan sin queja estos seres centenarios. El Pinus sylvestris nevadensis y el bandera son mis puntos de partida iniciales, aunque en el camino sé que encontraré otros alicientes para tu sensible visión. Tras la lectura de mi artículo, espero tu visita por aquí el mes que viene; mientras puedes seguir los progresos de este proceso en mi web www.migueljoseavalos.com o en los canales de mis redes sociales.

Me guardo para la finalización de este viaje de 365 días algunas de mis mejores fotografías, os pido paciencia, pero quedaros con lo que os trato de transmitir seguramente con cierta torpeza. Lo importante no son las palabras que os traigo ni incluso mis fotografías. Lo realmente importante son las vivencias en contacto con la naturaleza que guardo en mi memoria. Estas prácticas realmente adoctrinan e inspiran positivamente para el autoconocimiento. De esta forma vuestros proyectos, retos y crecimientos personales, independientemente de que se hagan o no realidad, serán viajes apasionantes.  Cuan sabia es la naturaleza y sus códigos. Observadla siempre y tenedla en cuenta.

 

EPISODIO 1:

Calar de Santa Bárbara (2.269 m.)

Parque Natural Sierra de Baza

 

BANDERA INVERNAL:

 

De archivo: 20/12/2016. Casas de Don Diego. Parque Natural Sierra de Baza.

Este paisaje es paso obligado si escogemos ascender por las Juntas de Gor a la zona de calares, territorios principales donde se desarrollará mi proyecto de larga duración.

 

Con el paso de noviembre a diciembre atravesamos los primeros fríos sinceros. En la ciudad de Baza es víspera de la fiesta en honor a su Co-Patrona, Santa Bárbara. Llega también el popular “Baza qué”. Y en su Plaza Mayor se catan los primeros “zumos de uva”, que acabarán regando los “chatos”, al cobijo de las lumbres, en las improvisadas tabernas. Ahora acompañan las carnes y la brasa. Otrora reinaban las habas, el bacalao, los “cucos” y las “flores”, debido a una mezcla entre penurias de la época y alguna que otra pillería del buen tabernero que buscaba un mayor calor, y sobre todo, sed y consumo de sus clientes. Qué placer es la bebida moderada de estos tempraneros caldos o “mostos”, como se conocen en otros lares a los típicos “vinos del país”. Con esta amalgama en el ambiente es normal que el espíritu navideño venga soplando y empujando fuerte.

 

Mapa de localizaciones de pinos singulares. Fuente: cuaderno de campo del proyecto.

 

En la Sierra de Baza, en su plaza más alta, en el Calar de Santa Bárbara, en este último fruto del año que supone el mes de diciembre, se celebra la llegada del señor invierno. Santa Bárbara, nombre de la Co-Patrona de Baza. Pero también, y no menos importante, nombre de la cima más elevada de nuestra querida sierra. Y así, estando un poco en las nubes, vienen a mi mente tres hipótesis que puedan dar explicación al bautizo de esta cota serrana:

 

  • Por la llegada triunfante en 4 de diciembre de 1490 de los RR CC tras el cerco a Baza, motivo por el cuál sería necesario poner la bandera vencedora en lo más alto;
  • Por la leyenda que acompaña a esta Santa con la caída de un rayo, coincidente con la facilidad que tiene este calar para atraer tormentas;
  • O por la veneración que mineros y canteros tienen a esta imagen a la que consideran su protectora en cada voladura.

 

LA CABRA SIEMPRE TIRA AL MONTE:

 

 

 

Cabras hispánicas errantes de la Sierra de Baza. En la primera fotografía puede observarse un clan familiar al completo. En la segunda fotografía, los machos dominantes, siempre en una posición de control y vigilancia. Ambas tomas fueron realizadas el pasado 15 de diciembre, en una expedición diurna para localizar pinos con posibilidades fotográficas.

 

Dejo para los historiadores la solución del por qué nombrar así a esta cima. Sea cual fuere el motivo, lo que está claro es que el calar está minado. Quizá titulé mal mi proyecto porque estas zonas escarpadas tienen poco de bosques ibéricos y muy mucho de aquello que decía Antonio Machado acerca de las “sierras calvas”. Falta cuero cabelludo en forma de pinares autóctonos que seguramente en su momento sufrieron la acción de la minería y otras agresiones no sostenibles del ser humano. Y ya que estamos dándole ajo a la tostada con aceite, veo importante opinar acerca del sinsentido que tienen las costosas obras que andan paralizadas pero aún en el aire, con el fin de poner en valor los vestigios mineros de la Sierra de Baza. O por lo menos van antes tapar las peligrosas grietas de catas que abundan alrededor de este pico de montaña y de estudiar y ejecutar adecuadamente una repoblación de árboles que nos dé más pulmones. Un llamamiento para las administraciones responsables, Consejería de Medio Ambiente y Ayuntamiento de Baza, que no les pase más a ustedes lo que nos viene a recordar el sabio refranero popular, que “sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena”. Es sólo cuestión de prioridades en defensa de la naturaleza, no de utilización de la misma en búsqueda de rendimientos económicos.

 

EMOCIONES DE UN FOTÓGRAFO DE NATURALEZA:

 

“El coloso de Santa Bárbara”

Uno de los árboles más altos de la Sierra de Baza. Esta estatua elevada se erige imponente cerca de la cima. Es fácilmente detectable si miramos hacia arriba desde el Collado del Toro. Soporta cencelladas de mayor duración que el resto de paisanos. Por su posición privilegiada, recibe como ninguno luces extraordinarias. Si son diurnas, al atardecer y si son nocturnas, con lunas crecientes o llenas como en el caso de esta foto tomada el 12 de noviembre de 2019. 21:06 horas. 20 segundos de exposición.

 

El trueno, la explosión del rayo, la ventisca, la nevada, la cencellada, la granizada, la noche de invierno muda, la lluvia en forma de aguacero o la que invisible cala… frío del bueno y más en la noche. Este enclave, Santa Bárbara, es, aún, y especialmente en estos días, dominios del mismísimo “Yeti”. Y digo aún porque la nieve y todos los amigos de su hábitat están en peligro de extinción. Estos hábitos del tiempo dejarán de existir por irresponsabilidad del ser humano si no ponemos remedio. El cambio climático, la desertificación… vienen aprisa y corriendo. Trabajar en esta zona y pensar en esta realidad me provoca sentimientos de impotencia. El futuro del planeta, de la vida en definitiva, está en juego y demasiada gente sigue ciega.

 

Henchido”

7 de diciembre de 2019. 19:16 horas. 6 segundos de exposición.

 

Visitar su vértice geodésico con luz solar, aunque sea por mentiroso efecto óptico, es crecernos, venirnos un poco arriba o hasta incluso mirar por encima del hombro a la Sagra o a los mismísimos Veleta y Mulhacén. Recomiendo su ascensión de día, pero con muchísima precaución, ya que es un calar peligroso por sus perforaciones mineras abandonadas ya comentadas. Hacerlo con luz nocturna (que no debéis de hacer) trae sensaciones inexplicables. No encuentro palabras para describir los sentimientos que te invaden cuando alcanzas este tipo de cimas en la soledad y con el foco de la luna de invierno. Decía Alessandro Gogna que “el camino hacia la cima es como la marcha hacia uno mismo, una ruta en solitario”. Por tanto, querido lector, encuentra tu camino, encuentra tu cima. Y, con cabeza, que nadie te pare.

 

“Bicéfalo”

24 de noviembre de 2019 a las 20:19 horas. 2810 segundos de exposición.

Fotografía circumpolar en la que se buscó el encuadre adecuado para situar a Polaris.

 

Sinceramente todo esto me abruma. Me refiero a intentar abordar unos terrenos que en la inmensidad y en las inclemencias te hacen minúsculo. Por eso os traigo pinceladas, porque aún no puedo hablar con propiedad de lugares que desconozco y que no tendré tiempo de estudiar como quisiera. Se podría trabajar durante años este “bárbaro” calar y sus heroicos pinos y vecinos y aún nos faltaría tiempo. Iluso de mí cuando pretendo hacer viajes fugaces mes a mes, hasta el número pírrico de doce y pretender extraer conclusiones con cierto rigor.

 

La montaña te enseña. Te pone en tu sitio, pero te abraza. Conviviendo con ella en solitario aprendes que tu papel en la vida es muy importante a la par que minúsculo. Debes ser eficaz en el uso de tus tiempos y de tus fuerzas. Para hacer este tipo de fotografías primero debes explorar, planificar… lo que viene siendo hacer una buena siembra. Y posteriormente esperar a que germinen las semillas, a que las condiciones atmosféricas del agua lo mayor fría posible posibiliten lo que has imaginado. Y entonces, llegado el momento, deberás subir lo mejor preparado y al mismo tiempo lo más ligero posible. Entonces comprenderás que, básicamente, pueden pasar dos cosas: la primera, que todo se cumpla como por arte de magia; y la segunda, aceptar que todo lo que planeaste probablemente no valga para nada y que en tu error al creer que manejas todas las condiciones, pero con la tormenta o la noche encima tuya, la naturaleza te está brindando otras nuevas y posiblemente mejores oportunidades que debes saber aprovechar. Estas fotografías van dedicadas a todas aquellas personas conscientes de que su minúsculo rol en la vida es totalmente imprescindible para el porvenir del planeta y que, por ello, luchan frente a la adversidad.

 

“El bárbaro jorobao”

7 de diciembre de 2019. 20:17 horas. 14 segundos de exposición.

Esta fotografía forma parte de una corta serie. Guardo otra toma a mi juicio más interesante. Descubrí este pino bandera en mi primera ascensión hacia “El Coloso de Santa Bárbara”. Impacta al detectarlo. Sin nieve no llega a tocar el suelo. En cuanto lo vi supe que debería esperar a que se dieran las condiciones de frío y de luna adecuadas. Si no, no sería hacerle justicia a este viejísimo pino laricio. Justo cuando irremediablemente me disponía a descender de la zona por el frío de unos -3/-5 grados centígrados (tuve un fallo de planificación en mi calzado) hicieron su bendita presencia unas nubes en dirección hacia la luna. Entonces, el frío desapareció tumbado en la nieve y pude disfrutar de media hora más de sesión.

 

Menudo placer el que ya llevo en la mochila. Poder compartir instantes únicos en el calar más “bárbaro” de nuestra Sierra de Baza con la exclusiva presencia de unos seres heroicos. Mi padre dice que estos pinos, los amigos de la tormenta, son hierros viejos.

 

 

Miguel José Ávalos

Fotógrafo del Reino de Granada

 

www.migueljoseavalos.com

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