EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXII
Nº 256 OCTUBRE 2020
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Un proyecto de Miguel José Ávalos,

Fotógrafo del Reino de Granada

 

EPISODIO S/N:

Hacia nuevos horizontes,

Sistema Penibético.

 

“Todos debemos ir engrosando ese pequeño ejército, ¡Qué el día de mañana se considerará un ejército heroico!, mucho más que los que lucharon con las armas en la mano: el ejército de los que un buen día dijeron que había que hacer algo para proteger a una Madre que no se queja, que nos ha dado todo lo que tenemos, ¡y a la que estamos matando!”

Félix Rodríguez de la Fuente.

 

 

BANDERA IZADA:

 

Amanecer en la Sierra de Baza. Carretera de Escúllar.

 

Inmersos en una sociedad donde prima la cultura de la imagen cuyo valor “vale más que mil palabras” y, sobre todo, en un planeta donde el cambio climático producido por nuestras insostenibles actividades está provocando terribles colapsos que ponen en peligro la supervivencia de la vida tal y como la conocemos, se hace necesario hoy más que nunca que los amantes y defensores de la naturaleza actuemos hacia el objetivo de la conservación mediante prácticas ejemplares en cuanto a sostenibilidad.

 

Pino de gran porte en la noche. Ubicado en el ansiado Humedal del Baíco.

 

El objetivo último de mi futuro plan estival no es más que subrayar, incidir y trabajar en la batalla que nos planteó el gran Félix. Él, innovador y adelantado a su época, predijo todo lo que hoy andamos padeciendo. Y, lamentablemente, aquel pequeño ejército del que nos hablaba debe convertirse ya, urgentemente, en un enorme ejército.

Este mes mantuve serias dudas sobre escribiros de nuevo o no. De hecho hasta última hora valoré junto al director de la revista desviar mi colaboración hacia algún artículo de fotografía de naturaleza. Que en definitiva sería lo mismo que voy a hacer, puesto que en esta ventana me dedico a usar la fotografía como vía de acceso a lo natural.

 

“A lo pensador de Rodin”. Agujero de la Heredad. Cerro Jabalcón.

 

Pues bien, después de valorarlo mucho, finalmente he decidido que aún tengo mucho que contaros sobre mis inquietudes con estos pinos, inclusive en esta situación de incertidumbre en la que andamos. No sabemos muy bien si tenemos bandera a media asta o banderas propias de la playa (azules, verdes, amarillas, rojas o negras). Sea cual sea la fase en la que andemos, en mi caso, he decidido izarla a favor de la labor que todos tenemos como embajadores de la biodiversidad.

 

“Fotografiando en la naturaleza”. Agujero de la Heredad. Cerro Jabalcón.

 

Os voy a hablar en futuro. No me queda otra. Nunca está de más imaginar. Vendrán expediciones diversas para abordar el pino salvaje. Y es que ya se acerca el verano. Anda asomándose decidido. Y éste, siempre, nos ofrece un turismo nacional exquisito. Pienso valorarlo como se merece. Tuve que dejar mi proyecto pausado a los pies del Calar de la Boleta de nuestra Sierra de Baza. Pues bien, a esta localización he decidido añadirle nuevos horizontes que paso a concretaros:

 

  • Expedición “Gaurab” (Semi desierto de Gorafe).

Esta misión será la que más pegue con el próximo calor estival. Allí, en esas tierras baldías, residen unos auténticos supervivientes. Son de poco porte pero se las buscaron para excavar e instalar sus raíces entre la sal. Me refiero a los pinos carrascos xerófilos que se erigen en la cárcava. Un contraste delicioso para mezclarlo con mis trabajos de tonalidades frías.

 

  • Expedición “Sacro-Cazorlensis” (La Sagra y Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas).

Con una doble vía de fotografiar y planificar futuras obras, me dirigiré a las otras serranías que junto a la nuestra cierran la Hoya de Baza. Los pinos abanderados de La Sagra y del Pico Cabañas, los ya muertos pero aún eternos de los Campos de Hernán Perea, los venerables y singulares ancianos como “Galapán” o los de Peal de Becerro… forman ya parte de mis anhelos.

 

 

  • Expedición “Bazae” (Sierra de Baza).

Las dos expediciones anteriores pretendo realizarlas mediante diversas jornadas aisladas. En cambio, en cuanto pueda, como guinda, trataré de avanzar con este proyecto en donde más me gusta. Ando diseñando una expedición que me devuelva el tiempo de confinamiento de una tacada. Mi intención es estar de forma ininterrumpida durante varios días dentro del Parque Natural Sierra de Baza. Sin salir de él. Ansío esta experiencia. Es más, diría que necesito esta conexión. Serán unas verdaderas vacaciones.

La idea es cargar mi 4x4 con lo estrictamente necesario y aprovechar las 24 horas que dure cada día para rastrear zonas con altitudes de más de 2.000 metros en búsqueda de pinos salvajes por nuestros calares. Y es que quiero ser autónomo y sostenible. La comida será fría, sin fuego y tampoco existirá la acampada ni el refugio. Pero habrán otros muchos placeres. El interior de mi coche me servirá perfectamente para el aprovisionamiento y el descanso. La zona de “La Fraguara” queda bastante lejos de mi centro de interés y los refugios o albergues de nuestra sierra ya sabemos en qué estado están, olvidados o cerrados. Da igual. Todo esto no será impedimento para encontrar una manera de realizar turismo activo respetando el medio natural.

Este trabajo me valdrá para encontrar algunas fotografías que muestren las condiciones de sequía que soportan los pinos más alpinistas y aislados de nuestra sierra o la elegancia y majestuosidad de su vida nocturna. Además, la planificación de futuros trabajos durante la próxima temporada de otoño-invierno quedará lista para ser ejecutada en mejores condiciones, sabiendo a lo que me atengo a priori. Espero incluir en esta expedición al Pino de La Señora. Tiene una difícil fotografía pero meditarla bajo su sombra será una buena vía para poder encontrarla. Así pretendo finalizar esta soñada operación.

 

 

LA CABRA SIEMPRE TIRA AL MONTE:
 

Plasmadas mis proyecciones veraniegas, me gustaría centrarme ahora en una apreciación muy crítica. Respeto la caza o la pesca y no me dirijo a los que practican estas actividades; con ellos no va nada de lo que voy a decir. Sí va dirigida a las administraciones con competencias en turismo activo en Andalucía y en España. Es inconcebible que no permitan las actividades propias de un fotógrafo de naturaleza en estas fases de desescalada (1 y 2). Somos, cumpliendo los códigos éticos necesarios, y normalmente de forma altruista, unos de los mejores embajadores del patrimonio natural: ayudamos en la investigación científica; acercamos trozos de ella a personas que andan a grandes distancias; y formamos a nuevas generaciones con valores conservacionistas hacia la naturaleza.

 

Ecoturistas alcanzando unos nevados Prados del Rey.

 

Pero no tenemos los mismos derechos. Clamo la valoración de nuestra labor. A lo mejor necesitamos una licencia para cazar… fotográficamente hablando. Lo que sí es cierto es que los fotógrafos de naturaleza deberíamos unirnos en esta causa legítima y justa… y luchar conjuntamente. No podemos quedarnos de brazos cruzados. Deberíamos pelear por dignificar la actividad tan apasionante y tan necesaria que realizamos, sea de forma aficionada o profesional. Cada granito de arena es imprescindible. Queremos los mismos derechos y la misma valoración que otras disciplinas que ya andan pisando el medio natural. ¿Cuál es el motivo? ¿El rendimiento económico? Si así fuera, el motivo no puede ser más simple y corto. Nuestra afición está en continuo auge. Lo que está claro es que la seguridad contra la pandemia no es la razón. Estas fases de desconfinamiento deberían permitir nuestras particulares conexiones con la naturaleza, cumpliendo las normas que se consideren necesarias para frenar contagios. Esta prohibición, repito, es inconcebible. Me parece una falta absoluta de respeto.

 

 

EMOCIONES DE UN FOTÓGRAFO DE NATURALEZA:
 

Para concluir mi colaboración de este mes os dejo con una nueva fotografía. Aún no os la había mostrado. Está validada por IRCC, es decir, el original de cámara y la obra final apenas se difieren. Ambos ficheros han sido comprobados mediante un potente software que detectaría cualquier manipulación por pequeña que fuera.

 

Pino laricio abanderado recibiendo la llegada de la nieve. 1/250 segundos de exposición. Con trípode y flash de cámara. Tomada el 19 de enero de 2020 a las 18:53 horas en el Calar de Santa Bárbara (Sierra de Baza). Puede comprobarse su certificación mediante código QR.

 

Me siento identificado ante esta nueva forma de comprobar los trabajos de los fotógrafos. Va encaminada hacia la máxima exigencia. Y también hacia la búsqueda de la máxima objetividad, inmersos como estamos en este mundo de la imagen tan fácilmente manipulable. En él disponemos de herramientas de retoque fotográfico que pueden cambiar artificialmente cualquier estampa para parecer algo diferente a lo que subjetivamente y a pie de campo vemos y vivimos. No seré yo quien reste a la creatividad y a la edición pero, a mi juicio, no debe de valer cualquier imagen o cualquier tratamiento fotográfico en algunos campos. La sinceridad, ante todo, debe primar en nuestros trabajos de naturaleza. Si no, no estaremos siendo justos con su sencilla belleza.

Trabajando en la obra anterior. Realizada por Pepe Vico. Le agradezco mucho que me acompañara aquel día y que tomara esta fotografía; es muy significativa para mí, la única que tengo inmerso de lleno en este proyecto sin ser consciente de la toma.

 

Hasta aquí mi particular bandera, la que hizo este mes. Volverán más. Salud.

 

Fdo. Miguel José Ávalos

Fotógrafo del Reino de Granada

 

www.migueljoseavalos.com

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