EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXII
Nº 255 SEPTIEMBRE 2020
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 © Agustín de Orduña

Satureja intricata en su hábitat natural de la Sierra de Baza (Granada).Julio-2020.

 

Las saturejas, ajedreas o hisopillos (Satureja spp.) son un género de unas 50 especies aceptadas, de las casi 170 descritas por la ciencia​, de hierbas y arbustos de la familia de las lamiáceas, nativos de las regiones templadas del hemisferio norte, de planta estacionales y perennes. Conocidas por ser profusamente utilizadas como hierbas aromáticas en gastronomía y como infusión para tratar problemas gástricos, también para lavar heridas superficiales.

La palabra “Satureja”, es un nombre genérico que deriva del nombre en latín de la “sabrosa” una hierba que era muy bien conocido por los antiguos, y que fue recomendada por Virgilio como planta mielífera, que aconsejaba para plantar alrededor de las colmenas.

La ajedrea habita en suelos secos, arenosos, bien drenados, y requieren mucho sol, desde el nivel del mar hasta los 2.000 metros de altitud, enrareciéndose conforme se asciende. Normalmente forma parte de los tomillares termófilos de la región mediterránea. Se trata de un género propio del hemisferio norte, donde florece entre junio y septiembre, coincidiendo con la época estival.

 

Usos etnobotánicos

 

© Agustín de Orduña

Detalle de la flor de la Satureja intricata, un endemismo bético. Julio-2020.

 

Aunque la más conocida y popular de las ajedreas es la montana, citada en casi todos los tratados médicos de la antigüedad, el resto de especies de este género son de similares características y aprovechamientos, por lo que vamos a referirnos de forma conjunta a todos ellas.

La planta se puede usar tanto verde como seca, aunque la forma más utilizada es recolectándola estando aún verde, dejándola secar en un lugar seco y oscuro, normalmente liada en papel de periódico y una vez seca era utilizada en infusión y con fines gastronómicos. Debido a sus propiedades organolépticas (sabor fresco, fuerte y picante, aroma muy aromático, ligeramente alcanforado) y a sus propiedades digestivas, tiene múltiples aplicaciones en la cocina. El uso más popular y conocido de la ajedrea, es para aromatizar y aliñar las aceitunas verdes, las que una vez partidas con un  mazo de madera o el culo de una botella de vidrio, se introducen en un recipiente con agua y sal (salmuera), hasta cubrirlas, siendo cambiada esta agua diariamente a lo largo de los diez siguientes días, hasta que pierden el amargor. Tras lo que se le añade las ramitas aromatizantes de ajedrea. Algunas personas suelen añadirle también ajos partidos a estas aceitunas, que se conservan en tarros de barro o de vidrio.  

La ajedrea tiene propiedades que benefician especialmente al aparato digestivo. Tomada en infusión es digestiva, carminativa y estomacal, eficaz contra cólicos y flatulencias. También se suele emplear contra parásitos intestinales.

Por otra parte es un excelente expectorante y con propiedades antisépticas por lo que se emplea contra la congestión bronquial. Además es un excelente diurético por lo que unido a su acción antiséptica se emplea en caso de infecciones intestinales.

Otra aplicación muy conocida de la ajedrea es la de utilizar su infusión como desinfectante bucal y en baños o compresas para mejorar las afecciones cutáneas y los escozores, también para lavar y desinfectas heridas y rozaduras superficiales y para tratar problemas del cabello como la tiña y el exceso de caspa.