EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXII
Nº 257 NOVIEMBRE 2020
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© José Ángel Rodríguez

También conocido como flor del otoño, por aparecer en esta estación, es de un llamativo y colorido color azul-morado.

 

También conocida con el nombre popular de cólquico, azafrán bastado, crocus de otoño y flor de otoño, entre otras denominaciones, el cólchico es una planta bulbosa perenne, perteneciente a la familia de las colchicáceas, que cuenta con hojas basales, lineares o linear-lanceoladas, planas, glabras, que aparecen con posterioridad a las flores, las que aparecen a comienzo del otoño, presentándose solitarias, siendo hermafroditas, actinomorfas, trímeras y cuentan con seis tépalos soldados en la base en tubo estrecho, rosado; estambres 6, anteras amarillas o purpúreas.

En cuanto a su distribución, destacar como es originaria de la Europa continental, distribuyéndose desde Portugal hasta Ucrania. En el Parque Natural Sierra de Baza (Granada), es una planta presente y relativamente abundante en prados naturales y bosque de ribera abiertos, en las proximidades de cursos de agua permanentes, a partir de los 1.500/1.600 metros de altitud.
   

Usos etnobotánicos

 

© José Ángel Rodríguez

Aspecto otoñal del cólchico, en su hábitat natural del  Parque Natural Sierra de Baza.

 

Aun cuando esta planta era conocido en la antigua Grecia por su toxicidad, y también se utilizó en el imperio bizantino desde el siglo V para el tratamiento de la gota, e incluso en el siglo XVIII se utilizaba en forma de tintura en vino, actualmente no está permitido el uso del cólchico, tratándose de una planta incluida en la Orden SCO/190/2004, de 28 de enero, por la que se establece la lista de plantas cuya venta al público queda prohibida o restringida por razón de toxicidad. (BOE 32, 6 de febrero de 2004), al ser muy tóxico, por contener colchicina, un alcaloide que al ser ingerido mata por sofocación, provocando dificultad en la deglución, sialorrea, dolores abdominales con diarrea, calambres musculares, hipotensión y trastornos respiratorios. La muerte ocurre tras varios días de la intoxicación. La dosis tóxica en humanos es de tan solo 10 mg, e ingestiones superiores a 40 mg son mortales. Tras un período de latencia (3-5 horas) el intoxicado sufre dolores abdominales, gastroenteritis a veces hemorrágica, abundante diarrea, deshidratación, hipokalemia o hipopotasemia y acidosis metabólica, el cuadro se completa con septicemia e insuficiencia renal. No hay antídoto y el tratamiento solo es sintomático, por lo que deben de tenerse extremas precauciones con esta planta y no confundirla con otros tipos de azafranes usados en cocina.