EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXIII
Nº 259  ENERO 2021
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 © José Ángel Rodríguez

Avellano en su hábitat natural de la Sierra de Baza. Los Frailes. Octubre-2020.

 

PROYECTO  SIERRA DE BAZA

01/12/2020

 

El avellano es un arbusto ramoso, que excepcionalmente puede adquirir forma arborea y  alcanzar los 8-10 m de altura. Su copa es amplia y densa y la corteza de su tronco y rama rojiza al principio y grisácea al madurar. Las flores, que aparecen antes que las hojas del árbol, son unisexuales, es decir, las hay masculinas y femeninas, y nacen en invierno en el mismo pie de planta. Las masculinas se disponen en largos filamentos colgantes llamados amentos, que al menor soplo de viento dispersan el polen. Las femeninas, una vez fecundadas, forman el fruto o avellana, que tiene una cubierta parcial de aspecto papiráceo que semeja un casco. Las hojas, son caducas, simples, alternas, muy anchas, de forma acorazonada, redondeada o anchamente ovalada, de hasta 15 cm de longitud, serradas en su margen y acabadas en punta, detalle que las diferencia de otras hojas con las que pueden confundirse como las del aliso.

El nombre genérico del avellano (Corys) deriva del griego  que significa “casco”, por la cubierta papirácea con que cuenta, la que se asemeja a un casco. mientras que el nombre científico (avellana), hace alusión a la ciudad italiana Avella, donde abundaba esta planta.

Muy sensible a la sequía, el avellano requiere un terreno profundo, fresco, blando, de naturaleza silíceo-calcáreo-arcillosa o calcáreo-silíceo-arcillosa y de subsuelo permeable. Se trata de una planta que no soporta muy bien las bajas temperaturas,  aunque tiene una gran área de distribución, desde el nivel del mar hasta los 1.500/1.600 metros de altitud. Se cría en vaguadas, barrancos y valles. Crece de forma aislada, formando rodales, bosquetes o como acompañante de otras especies, siempre que haya humedad, imprescindible para el desarrollo y fructificación del árbol, el que rehúsa terrenos arenosos, excesivamente calizos y secos.

En la Sierra de Baza es un arbusto raro, habiendo sido plantados por el hombre los pocos pies que se localizan en este territorio, como en la zona de Tablas (arroyo Morax) y en Los Frailes (arroyo Uclías).

 

Usos etnobotánicos

 

 © José Ángel Rodríguez

Amentos masculinos del avellano.

 

Tradicionalmente aprovechado por su fruto, el que es considerado un fruto seco, es muy sabroso y de alto poder alimenticio y nutritivo, siendo usado tanto para el consumo crudo, una vez extraídos de su nuez, como en repostería. La fauna salvaje también los busca y consume, particularmente los lirones caretos, las ardillas o los ratones de campo, de forma que si nos encontramos con alguno de estos árboles y arbustos en el medio natural podemos buscar a sus pies la cáscara de sus nueces, la que encontraremos con las marcar que le han dejado estos animales al consumirlos.

Al ser un fruto seco con muy alta concentración de aceites, de forma que puede alcanzar un 65 % de su contenido, del avellano se obtiene también un aceite para la alimentación, cosmética, iluminación y también se ha usado como lubricante. Otra utilidad de sus frutos es para obtener la llamada “leche de avellana”, de sabor y textura muy similar a la de la popular horchata de chufa. Cocinas las avellanas, peladas y finamente triturados sus frutos, mezclados con mantequilla, son  también utilizados en paté ¡¡Muy sabroso y nutritivo!!

Su madera es un buen combustible y proporciona un excelente carbón vegetal, que ha sido apreciado para la fabricación de pólvora y como minas de lápices. Por la flexibilidad y dureza de las ramas del avellano, se han utilizado éstas en cestería y tonelería, así como para confeccionar varas y bastones. Las tiras del avellano también son utilizadas en cestería, para confeccionar cestos y el asiento de sillas y sillones.  

Desde el punto de vista de la medicina popular, aun cuando carece de aprovechamientos esta planta en la actualidad, hasta hace algunos años era una planta utilizada por la farmacopea clásica. Así se ha aprovechado con fines medicinales sus hojas, muy ricas en taninos, además de contener flavonoides que sirven para tratamiento de vasos sanguíneos, además de propiedades astringentes1, venotónicas2 y antiedematosas3, por lo que se han usado  para tratar casos de hemorragias, várices y hemorroides, también para tratar el exceso de menstruación, para lo que se empleaban las hojas hervidas bien para tomarlas en infusión o lavar las zonas afectadas.

  1. Astringente. Sensación entre sequedad intensa y amargor que se produce en la boca.​ 
  2. Venotónico. Relacionado con la insuficiencia venosa.
  3. Antiedematoso. Tratamiento usado para paliar la acumulación de líquido en el espacio tisular intercelular o intersticial, además de en las cavidades del organismo.