EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXIII
Nº 265  JULIO 2021
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Reconocidas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en octubre de 2018, las construcciones en piedra seca sufren un grave proceso de deterioro y abandono, con riesgo de desaparición a corto plazo

 

© José Ángel Rodríguez

Detalle de una ventana abierta en la pared de una vivienda construida en piedra seca en la zona de Los Corrales. Gor.

 

José Ángel Rodríguez/PSB

01/12/2020
 

Las construcciones en piedra seca, son unas prácticas tradicionales que se llevan a cabo en zonas rurales de muchos países europeos como Croacia, Chipre, Francia, Grecia, Italia, Eslovenia y Suiza, también en España y de una forma muy particular en las construcciones vernáculas del Parque Natural Sierra de Baza (Granada), donde este tipo de construcciones sufren el mayor olvido y abandono, sin conservarlas ni ponerlas en valor, y ello pese a que fueron inscritas el 29 de noviembre de 2018, por la Convención de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, de la  UNESCO en su “Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”, al estimarse por el Comité de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco que “los muros de piedra seca desempeñan un papel esencial en la prevención de corrimientos de tierras, inundaciones y avalanchas, además de servir en la prevención de desastres naturales, también contribuyen a luchar contra la erosión y desertificación, a mejorar la biodiversidad y a crear condiciones microclimáticas propicias para la agricultura, además de servir de refugio para una importante fauna de invertebrados, también de reptiles e incluso constituir el hábitat que eligen muchas aves para la nidificación y puesta de sus huevos, por lo que se destaca la importancia de conservar y mantener en pie este tipo de construcciones”, las que se realizan mediante el apilamiento de piedras sin usar otros materiales de construcción salvo tierra seca, y están muy extendidos, sobre todo, en zonas rurales de estos países europeos, según constaba en comunicado que fue emitido por la UNESCO. Terminando por destacar por este organismo internacional como estas estructuras no solo no hacen daño al medio ambiente y son “un ejemplo de relación equilibrada entre el ser humano y la naturaleza”, según la UNESCO.
 

Los chozones de pastores de los montes de Gor, un notable ejemplo de construcciones en piedra seca

 

© José Ángel Rodríguez

Chozón de pastores en piedra seca en un monte de Gor.

 

Un importante elemento cultural, del aprovechamiento de los recurso naturales, en este caso la piedra, por los pastores que han venido desempeñando sus actividades ganaderas en el ámbito del actual territorio del Parque Natural Sierra de Baza, son los llamados “Chozones”, unas modestas construcciones levantadas con piedra natural apiladas una sobre otra sin el agarre de material de tipo alguno, formando la llamada piedra seca, que va adquiriendo forma de un pequeño habitáculo, al que se accede por un hueco que se deja abierto a modo de puerta, para permitir cobijar en su interior a una persona con su morral, una manta y sus pertenencias, para resguardarse dentro de ellos de la lluvia e inclemencias del tiempo como es el viento.

 

Localizados exclusivamente en los montes de Gor y Charches

 

© José Ángel Rodríguez

Chozón de pastores semiderruido en la zona de Los Blanquizares. Gor.

 

Todos los chozones que hemos podido localizar en el ámbito del actual Parque Natural Sierra de Baza, en torno a 20, se localizan en  los montes de Gor y Charches, siendo por tanto un tipo de construcción exclusiva de esta zona de la sierra. Repitiéndose en todos ellos el mismo sistema constructivo: piedra seca, sin material de agarre, apoyada una sobre otra para darle forma de habitáculo que permita la presencia de una persona en su interior.

Todas estas curiosas construcciones, se encuentran en estos momentos en franco riesgo de destrucción y desaparición. De hecho muchas de ellas han desaparecido ya en los últimos años, ya que las personas que venían cuidándolas, los pastores, también están desapareciendo de los montes de la Sierra de Baza, y con ellos las prácticas y usos tradicionales, como son estas construcciones en piedra, haciéndose necesario su recuperación y puesta en valor, al tratarse de un elemento cultural muy significativo y de gran valor etnográfico, que bien debería conservarse, por lo que hacemos una llamada sobre su importancia, proponiendo se proceda a su inventario, como primer y urgente paso, antes de que terminen de desparecer, por la indiferencia e ignorancia.