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Edición Mensual - Año XXIII | Nº 267  Septiembre 2021


 

Para informar de las medidas y actuaciones a adoptar ante la plaga ha tenido una charla informativa organizada por el Ayuntamiento de esta ciudad

 

© José Ángel Rodríguez

Ejemplar adulto de picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus).

 

Por operarios de jardines del Ayuntamiento de Baza, se ha detectado la presencia del picudo rojo, en algunas palmeras de la ciudad de Baza, por lo que desde el Ayuntamiento de Baza se ha iniciado una campaña informativa dirigida a todos los propietarios de palmeras dando consejos para su detección y tomen medidas de tratamiento de las palmeras para evitar su pérdida y la propagación de la temible plaga, habiendo tenido lugar una reunión informativa con todos los propietarios de palmeras interesados en este tema el pasado 7 de noviembre, en el salón de actos del Museo Municipal de Baza.

El picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), es un coleóptero originario del sureste asiático, con una larga trompa en su rostro (gorgojo) de gran tamaño, entre dos y cinco centímetros, y color rojizo ferruginoso de donde toma su nombre popular (rojo).

La plaga apareció por vez primera en Europa en 1994, en España, en la localidad de Almuñécar, en la provincia de Granada, al parecer introducidos en unas palmeras procedentes de Egipto. Desde entonces se ha extendido como temible plaga, que ha ocasionado ya la muerte de miles de palmeras, particularmente en las comunidades autónomas de Andalucía, Murcia y Valencia, sin que se haya podido poner límite a su vertiginosa expansión, que ya afecta a países como Italia, Portugal o Grecia. A las Islas Canarias llegó en 2005.

 

© Proyecto Sierra de Baza

Palmeras afectadas por el picudo rojo en una plaza del Barrio Picasso en Baza. 

 

Las más afectadas son las llamadas palmeras canarias (Phoenix canariensis), datos estadísticos de la Región de Murcia (España) han puesto de manifiesto que el 95,5 por ciento de las infestaciones fue a esta especie, y dentro de esta especie fundamentalmente a las palmeras macho en un 80 % aproximadamente (García Lidón, 2008), mientras que el 4,1 por ciento afectó a la palmera datilera (Phoenix dactylifera) y se han comenzado a registral ataques a palmera washingtonia (Washingtonia filifera), a la que recurre cuando ya no queda otra.

El insecto adulto se desplaza caminando y volando, siendo capaz de alcanzar largas distancias, lo que unido al hecho de su enorme capacidad reproductora, ya que puede llegar a poner de 300 a 400 huevos 3 veces al año y precisa sólo de 3 a 4 meses para desarrollar todas las fases de su ciclo biológico, es lo que ha explicado su vertiginosa propagación. No obstante, permanecerá en la palmera inicialmente atacada si todavía dispone de material vegetal para su alimentación. En caso contrario, y atraídos por los olores que desprenden las palmeras con heridas, colonizarán ejemplares no infestados. De esta manera comenzara un nuevo ciclo biológico, se producirán más fecundaciones, otras ovoposiciones, eclosiones, etc. Y el ciclo destructor seguirá.

Si se detecta la presencia del insecto en alguna palmera de la ciudad de Baza o su entorno, debe de ponerse en urgente conocimiento de los responsables de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Baza, para que orienten de las medidas y actuaciones a adoptar.

Leer más: DETECTADA LA PRESENCIA DEL PICUDO ROJO EN ALGUNAS PALMERAS DE BAZA

 

Un documentado trabajo de Gabriel Pozo, publicado en el Independiente de Granada

 

© José Ángel Rodríguez

Lobo ibérico.

 

Con el título de “Granada, tierra infestada de lobosse publica en el Independiente de Granada un documentado y riguroso trabajo sobre la histórica presencia del lobo ibérico en la provincia de Granada, del que es autor el periodista de investigación Gabriel Pozo Felguera, el que destaca como “Los lobos fueron extinguidos en las tierras de Granada hace poco más de ochenta años. Los últimos fueron vistos en Sierra Nevada y Baza en la década de los años treinta. Hasta su extinción, el lobo infestó unos campos muy montañosos; la literatura y la prensa están repletas de referencias a la lucha encarnizada que sostenían los dos principales depredadores del territorio, los hombres y los lobos. Las jaurías lobunas se extendieron prácticamente por toda la provincia, causaron pérdidas enormes a ganaderos y animales domésticos. Hubo algún que otro ataque, con muerte, a humanos. El último fallecimiento de un granadino por ataques de lobos documentado ocurrió en 1925, en las laderas de la Alpujarra. La pugna entre el hombre y el lobo por tierras granadinas en los últimos cinco siglos no han sido leyendas ni cuentos al calor de la hoguera invernal. Esta zona tuvo una de las mayores concentraciones de lobos de España, hasta que la estricnina acabó con ellos”.

 

Un animal presente en la Sierra de Baza hasta la década de los años treinta del pasado siglo

 

© José Ángel Rodríguez

Calar de Rapa, la última zona en que se refugió el lobo en la Sierra de Baza.

 

En la misma publicación se destaca como “la Sierra de Baza era un corredor perfecto para que los lobos se desplazaran hacia los Filabres, María, Los Vélez, Sierra de Segura, Cazorla y enlazasen con Sierra Morena. También hacia las sierras murcianas y levantinas. Pero no sólo aparecen referencias a la abundante presencia del lobo en la Sierra de Baza, también en zonas llanas del Altiplano” y hay profusas referencias en las actas del Ayuntamiento  de Baza a la lucha del hombre contra los abundantes lobos de la zona, especialmente en los siglos XVI y XVII, lo que estudiado con rigor por el profesor Francisco Tristán García, en su publicación VA EL LOBO”. APROXIMACIÓN HISTÓRICA AL DEPREDADOR EN LA TIERRA DE BAZA EN LA ALTA EDAD MODERNA.  En la que destaca como en los primeros años de la Baza cristiana (a partir de 1489) y en los primeros decenios de la centuria siguiente, los viajeros que atravesaron el oriente Granadino nos describen una naturaleza, muy distinta a la actual, “con abundancia de bosques y de animales que viven en ese medio: venados, puercos de monte (jabalíes), cabras salvajes, lobos, linces, zorros e incluso osos. Esta visión se mantendrá durante toda la Edad Moderna (aunque el último citado desapareció a principios del S. XVI)”.

La lucha encarnizada por dominar el territorio entre el hombre y el lobo se mantuvo con altibajos durante los cuatro siglos de dominación cristiana en el Reino de Granada. “Aunque siempre la mayoría de los pulsos los perdía el Canis lupus. Las ballestas, los arcabuces, escopetas, los venenos, las trampas loberas, la búsqueda de parideras de lobas dieron resultados parciales. Pero el hombre quería aún más. Buscaba la extinción total de la especie”. Destacando el autor como “El momento de dominio absoluto le llegó al hombre a principios de siglo XX, con la perfección de las armas de caza y, sobre todo, con la aparición de potentes venenos. Fue realmente la estricnina la que acabó con las poblaciones de lobos de España, a excepción de las zonas montañosas de Zamora, León y Galicia”.Desapareciendo definitivamente de Sierra Nevada y la Sierra de Baza, sus últimos reductos en la provincia de Granada, en la década de los años treinta del siglo pasado.

 

Los últimos lobos de la Sierra de Baza-Los Filabres

 

© José Ángel Rodríguez

Pareja de lobos ibéricos.

 

El lobo en la Sierra de Baza-Filabres corrió suerte paralela al de Sierra Nevada. Hacia 1880 se menciona su presencia por estas tierras, pero la presión del hombre los había reducido a las cumbres. El lobo acabó por extinguir la población de ciervos y empezó a tener problemas de subsistencia. A principios del siglo XX, ya sin venados que comer, volvió nuevamente sus ojos a la cabaña ganadera y ésa fue su tumba definitiva. Víctor Gutiérrez Alba, en su libro El lobo ibérico en Andalucía, escribe lo siguiente acerca del final del lobo en la comarca bastetana: “El lobo sobrevivirá aún en las tierras de Baza y Gor, así como en algunos puntos de la Sierra de Lúcar y el extremo más occidental de la de los Filabres hasta los primeros años de la década de los 30 del siglo XX. Con posterioridad algunos individuos errantes fueron avistados en el macizo central de la Sierra en zonas como el Calar de Rapa todavía durante la Guerra Civil española”.

Para acceder al texto completo del artículo, pulsar AQUÍ.

Leer más: LA PRESENCIA HISTÓRICA DEL LOBO EN LA SIERRA DE BAZA

 

El objetivo de la jornada era informar y concienciar sobre la importancia de este recurso natural

 

© Junta de Andalucía. Prensa.

Asistentes a la jornada micológica celebrada en el Parque Natural Sierra de Baza.

 

Con la presencia de unos 70 participantes, el pasado 24 de noviembre, arrancaba en el Centro de Interpretación Micológico de Caniles, emplazado en la villa de Caniles, a las puertas de una de las entradas naturales del Parque Natural Sierra de Baza, arrancó una Jornada Micológica organizada por la Delegación de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, siendo el objetivo de estas jornadas micológicas formar e informar a la población sobre este importante recurso natural y su importancia para la buena conservación de nuestros montes y el importante y beneficioso papel que desempeñan estos seres vivos en la naturaleza, recordando que el 80% de las plantas vasculares están asociadas a hongos sin los cuales no resistirían ciertas inclemencias del tiempo, como la sequía o la falta de nutrientes en el suelo, o serían más sensibles al ataque de bacterias o insectos. "Por todo ello debemos destacar y rescatar del olvido un gran reino de la naturaleza con el que convivimos, el de las setas y hongos (reino fungi), compuesto por unas 69.000 especies descritas en el mundo, encontrándose en España unas 10.000 especies censadas, siendo Andalucía una de las regiones más ricas en especies de setas y hongos, con unas 3.830 especies descritas", ha comentado la Delegada Territorial, María José Martín Gómez.

La jornada, que se inició con una charla introductoria, y la bienvenida realizada por la alcaldesa de Caniles, María Pilar Vázquez, ayuntamiento que colaboraba en la organización de la jornada micológica, junto con la Delegación Territorial en Granada de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible.

La jornada contó con una salida de campo a la zona de Floranes, durante la cual los participantes recibieron indicaciones de un técnico especialista del Plan de Conservación y Uso Sostenible de Setas y Trufas de Andalucía (Plan Cussta) sobre los tipos de setas que se iban encontrando en el paraje, para acabar la actividad con una puesta en común de las setas recolectadas, pudiéndose distinguir entre ellas más de 20 variedades, en una temporada en la que apenas se han recogido setas y prácticamente ha estado ausente la más popular de nuestras setas otoñales, el níscalo

 

Unas producciones anuales muy irregulares en la Sierra de Baza

 

© Proyecto Sierra de Baza

Begín gigante (Calvatia gigantea). Comestible en las primeras fases de su ciclo, aunque no es apreciada su calidad gastronómica. Al madurar se transforma en una masa de polvo verde-amarillento, finalmente  de color marrón, que es utilizado para micorrizar plantas.

 

La recogida de setas en la provincia de Granada es una actividad que ha despertado un interés creciente en las poblaciones locales, y eventualmente en las foráneas, haciendo necesaria una regulación «que evite episodios de recogida incontrolada y abusiva que pueda ocasionar daños al medio ambiente», según Martín, quien recordó que desde la Delegación Territorial se ha publicado una resolución para regular la recogida de setas en los montes públicos de la provincia, de la que puede ampliarse información pulsando AQUÍ.

Con esta regulación queda limitada a 5 kilogramos por persona la recogida de setas de uso y siempre para uso recreativo y sin fines comerciales. También ofrece un listado de buenas prácticas en la recolección para evitar destrozos, como con la prohibición de remover o alterar la capa superficial del suelo con rastrillos u otras herramientas que puedan dañar el micelio; que los ejemplares sean cortados por su base o extraídos totalmente a efectos de identificación, para lo que sólo se podrá hacer uno de un cuchillo; que solamente se recogerán setas que estén maduras, es decir, las que tengan el himenio perfectamente desarrollado, entre otras recomendaciones.

La producción de setas en la Sierra de Baza viene siendo muy irregular, de forma que mientras que en algunos años como el pasado año 2018 la producción de níscalos desbordó todas las previsiones, este año los níscalos apenas han estado presentes en estos montes.

Leer más: CELEBRADA UNA JORNADA MICOLÓGICA EN EL PARQUE NATURAL SIERRA DE BAZA

 

Su Reglamento de Régimen Interior prevé un mínimo de tres reuniones al año

 

© Proyecto Sierra de Baza

Centro de Visitantes de Narváez, sede de la Junta Rectora del P.N. Sierra de Baza, y Aula de la Naturaleza.

 

Con funciones de control, vigilancia y participación ciudadana y, asimismo, de velar por el cumplimiento de la normativa reguladora del Parque Natural Sierra de Baza, proponer normas para una eficaz defensa de sus valores ecológicos, promover el desarrollo sostenible tanto en el interior como en el entorno del parque natural y realizar cuantas gestiones estimen positivas y necesarias para el espacio natural de conformidad con lo dispuesto en el artículo 20.1 de la Ley 2/1989, de 18 de julio, por la que se aprobó el Inventario de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía, según establece el artículo 2 del Decreto 239/1997, de 15 de octubre, por el que se regula la constitución, composición y funciones de las Juntas Rectoras de los Parques Naturales de Andalucía.

La Junta Rectora del Parque Natural Sierra de Baza, se regula por un Reglamento de Régimen Interior (R.R.I.), el que fue aprobado por Resolución  de 19 de enero de 2001, de la Dirección General de la Red de Espacios Naturales Protegidos y Servicios Ambientales, normativa interna de su R.R.I. específicamente prevé (artículo 13, número 1) que “El Pleno se reunirá en sesión ordinaria como mínimo tres veces al año, pudiendo convocarse otras con carácter extraordinario”. Así como que “En la primera o segunda sesión anual, el Pleno conocerá y, si procede, aprobará provisionalmente la Memoria Anual de Actividades y Resultados del Parque Natural, presentada por su Director-Conservador” (nº 2 del citado artículo) y que “En su última sesión anual, a propuesta del Director- Conservador, el Pleno conocerá y, si procede, aprobará el Programa Anual de Objetivos para el siguiente año”.

Nada de lo que evidentemente se ha hecho en todo este tiempo, ya que en todo el año 2019 no ha habido ninguna reunión del Pleno de la Junta Rectora del Parque Natural Sierra de Baza, incumpliéndose de este modo el mandato legal e impidiendo que se lleven a cabo las funciones de control y participación ciudadana de este órgano corporativo, dejando vacías las competencias de esta Junta Rectora   sin “Promover el conocimiento y difusión de los valores del espacio protegido” ni “Facilitar la participación de los habitantes del Parque Natural como garantía de preservación y desarrollo del espacio protegido”, como tiene asignadas la Junta Rectora entre otras específicas competencias, a tenor del artículo 12 de su RRI.

 

Una situación y un talante que se debe cambiar con urgencia

 

© Proyecto Sierra de Baza

Panorámica del valle de Los Pulidos, en el nacimiento del Río de Gor, con las cumbres de Sierra Nevada de fondo. Octubre-2019.

 

Desde Proyecto Sierra de Baza confiamos y esperamos que esta situación se reconsidere y reconduzca hacia la normalidad. Se cubra pronto el puesto de Director-Conservador, vacante desde el pasado 13 de septiembre en que fue cesado Rafael César Córdoba, y pueda recuperarse la normalidad en la gestión y participación ciudadana en este espacio protegido, en el que hay una total desinformación sobre las principales cuestiones que afectan al Parque Natural Sierra de Baza, que desde hace unos años se ha venido gestionando de una forma oscurantista, sin trasparencia ni información de tipo alguno sobre las principales líneas de actuación que se están llevando o se pretenden llevar a efecto en este territorio, para lo que puede ser un importante paso recuperar la coparticipación ciudadana, contribuyendo a promover el desarrollo sostenible tanto en el interior como en el entorno del parque natural y realizar cuantas gestiones se estimen positivas y necesarias para el espacio natural, algunos de los principales objetivos de esta Junta Rectora, que deben de ponerse en valor, de una forma inminente, sin más demoras ni esperas, para intentar contribuir así a sacar al Parque Natural Sierra de Baza de la postración y olvido en que se encuentra desde hace algunos años.

Leer más: EL PLENO DE LA JUNTA RECTORA DEL PARQUE NATURAL SIERRA DE BAZA LLEVA UN AÑO SIN REUNIRSE

 

Su papel no puede ser reemplazado por el hombre, aunque es otro superdepredador

 

Por José Ángel Rodríguez. Fotografías Antonio Vázquez

 

© Antonio Vázquez

Gineta (Genetta genetta), un carnívoro de gran importancia para mantener el equilibrio natural de los ecosistemas forestales.

 

La comunidad científica lo viene alertando desde hace años: “La desaparición de los grandes depredadores está ocasionando unos catastróficos efectos en los ecosistemas naturales. Según un documentado trabajo publicado por la revista Science, el gran declive de grandes depredadores como leones, tigres, leopardos, lobos o tiburones está haciendo estragos en los ecosistemas naturales.

Tras examinar la situación de un amplio abanico de ecosistemas terrestres, marinos y de agua salada, los 24 investigadores que forman parte de este estudio concluyeron que el descenso en la población de los depredadores en todo el mundo es mucho mayor de lo que hasta ahorase pensaba. Este declive afecta ahora a muchos otros procesos ecológicos en la naturaleza, pues la pérdida de los depredadores tiene g raves consecuencias para otras especies vegetales y animales.

El estudio destaca, además, que la desaparición progresiva de los depredadores está contribuyendo decisivamente a la sexta gran extinción en la historia de la Tierra, que según advierten los científicos, está en marcha.

William Ripple, investigador de la Universidad del estado de Oregón (EEUU) y coautor de este estudio, asegura que ahora han encontrado "pruebas demoledoras" que demuestran que los grandes depredadores son tremendamente importantes en el engranaje de la naturaleza, "desde las profundidades de los océanos a los picos más altos de las montañas, del trópico al Ártico", señala. "El colapso de estos ecosistemas ha alcanzado un punto en el que ya no sólo resultan afectados los lobos o ciertas especies de árboles, la deforestación, el suelo o el agua. Estos depredadores y procesos protegen, en última instancia, a los humanos. No se trata sólo de ellos, sino de nosotros", advierte Ripple.

Los investigadores, pertenecientes a veintidós instituciones de seis países, señalan que históricamente se ha valorado poco cómo afectan los grandes depredadores a otras especies. Con frecuencia, los procesos ecológicos se centraron en estudiar una determinada especie vegetal o animal en un área pequeña, por lo que no se apreciaban los cambios que se estaban produciendo en la naturaleza.

 

Los lobos del Parque Nacional de Yellowstone

 

© Antonio Vázquez

Lobo ibérico (Canis lupus signatus), en su hábitat natural.

 

Uno de los estudios citados en esta investigación, se centró en analizar el efecto de la pérdida de lobos en el Parque Nacional de Yellowstone (EEUU). Cuando los lobos desaparecieron, la población de alces aumentó. También cambió su comportamiento, puesto que ya no tenían miedo de alimentarse de árboles jóvenes, como el álamo temblón, que se encontraban en zonas en las que antes solían ser atacadas por lobos. Sin estos animales al acecho, la población del álamo temblón y de sauces se vio muy afectada. También se redujo la población de castores. Con el regreso de los lobos, la zona volvió a restablecer su equilibrio.

En la investigación se mencionan muchos más casos que muestran el importante papel de los depredadores en los ecosistemas. En África, por ejemplo, la reducción de leones y leopardos provocó la explosión en la población de una especie de babuino (Papio anubis) que transmite parásitos intestinales a los humanos que viven en las proximidades.

El papel de los grandes depredadores no puede ser reemplazado por el hombre

 

© Antonio Vázquez

Oso pardo (Ursus arctos).

 

Aun cuando el hombre, se encuentra en la cima de la pirámide depredadora y no existe en la actualidad ninguna criatura que le dispute el puesto, hasta el punto de considerarse como el mayor depredador de la tierra, no puede equipararse con los grandes depredadores terrestres y marinos: el depredador mata para sobrevivir, y lo hace de una forma selectiva, de forma que suele eliminar a las presas menos dotadas, las que presentan alguna deficiencia o minusvalía, que le impide huir del depredador, el  hombre por el contrario, busca la eliminación de los ejemplares mejor dotados, los más atractivos, de forma que busca los mejores trofeos de caza, ello produce una alteración de la cadena evolutiva. De modo que las presas y los depredadores están normalmente sumergidos en una carrera de lucha y superación evolutiva. Así como los depredadores evolucionan para correr más rápido, sus presas también desarrollan pies más veloces. Como los depredadores desarrollan dientes más afilados, los herbívoros desarrollan cuernos de protección más potentes…Con la interferencia del hombre en este escenario natural, se rompe de forma brusca las reglas evolutivas que se han venido gestando a lo largo de los miles, o millones de años.

 

Los efectos indirectos de la depredación

 

© Antonio Vázquez

Garduña(Martes foina).

 

Además están los llamados efectos indirectos de la depredación: cuando un depredador caza, no suele consumir todo el cadáver y normalmente, después de alimentarse de su presa, deja una importante cantidad de restos, los que sirven para la alimentación de otros animales, que van desde aves necrófagas, a otros carnívoros, pasando por pequeños insectos e invertebrados, que también pasan a formar parte de la cadena trófica de otros seres vivos, creando puntos de alimentación que enriquece la comunidad animal, lo que no ocurre con la caza que practica el hombre, en el que se suele llevar del lugar de caza el trofeo, la presa completa, privando a otros seres vivos de participar en la alimentación del cadáver y sus despojos.

Leer más: CURIOSIDADES ECOLÓGICAS: LA IMPORTANCIA DE LOS DEPREDADORES PARA MANTENER EL EQUILIBRIO DE LOS...

 

 © José Ángel Rodríguez

Geranio de roca (Erodium rupicola) en su hábitat natural de la Sierra de Baza.

 

Perteneciente a la familia Geraniaceas, el género Erodium, integra a unas 350 especies, de geranios silvestres, de crecimiento anual, bianual o perenne, cuenta con hojas palmadas, provista de estípulas y están dotadas de flores solitarias, que poseen 10 estambres, 5 de ellas estériles, formando en la fructificación un eje central, en forma de pico o aguja, de donde toma algunos de sus nombres populares: alfilerillos, alfileres o similares; de hecho el nombre científico de este género, (Erodium), lo toma de esta peculiaridad de su fruto, que deriva del griego “erodios” que significa garza, debido al largo pico que forma su fruto tras madurar.

El género Erodium está muy bien representado en el Parque Natural Sierra de Baza (Granada), reproduciéndose en la imagen que ilustra este artículo el llamado geranio de roca (Erodium rupicola). El nombre científico de esta bonita planta herbácea y perenne, “rupicola”, hace alusión al lugar donde se suele encontrar viviendo, entre las fisuras húmedas de las rocas calizas de la alta y media montaña, donde cuenta con escasas poblaciones. Esta planta es un endemismo granadino-almeriense, exclusiva de las montañas de estas provincias. Se trata de una especie protegida, escasa y rara, que en Andalucía,  está catalogada como Vulnerable, estando incluida en la Lista Roja de la Flora Vascular de Andalucía.

 

Usos etnobotánicos

 

 © José Ángel Rodríguez

Planta del Erodium cheilanthifolium (= E. petraeum subsp. crispum = E. foetidum subsp. cheilanthifolium) arraigando en una roca de esquisto.

 

Aun cuando carece de usos esta planta en la actualidad, hasta hace algunos años era una planta utilizada por la farmacopea clásica. Así Mariano Pérez M. Mínguez, en su magna obra “Enciclopedia Farmacéutica. Diccionario General de Farmacia. 1889”, se ocupa de varias especies del genero geranium y sus usos medicinales, destacando el llamado geranio almizclado (Geranium moschatum), que se empleó como excitante y anodina, para mitigar y calmar el dolor.

Pio Font Quer, en su obra “El Dioscórides Renovado” refiere como ya en la antigüedad Dioscórides habla de dos especies de geranium con uso medicinal, a las que Laguna y Mattioli añaden dos más, destacando como “todos estos geranium tienen virtudes estípicas1 y desecativas y son útiles para encorar2 las llagas y soldar las heridas frescas”, para lo que se preparaba una infusión con trozos de la planta seca, con la que se lavaba la zona afectada.

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1. Estípicas. Capacidad de provocar sequedad en los tejidos donde se aplica

2. Encorar. Cubrir con piel las heridas.

Leer más: ETNOBOTÁNICA DE LA SIERRA DE BAZA: EL GERANIO SILVESTRE (ERODIUM SPS.)



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