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Edición Mensual - Año XXV | Nº 281 - Noviembre 2022

NOTICIAS

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Hábitats de Interés Comunitario del Parque Natural Sierra de Baza y su entorno (IX)

Prados de alta montaña


Código de la Unión Europea: 6710

Por José Ángel Rodríguez

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© José Ángel Rodríguez
Prados de alta montaña en el Parque Natural Sierra de Baza. Prados del Moral. 

PROYECTO  SIERRA DE BAZA
01/01/2022

Este Hábitat de Interés Comunitario (HIC), está conformados por pastos constituidos por céspedes mesófilos o xeromesófilos, lo que  incluyen formaciones propias del piso oromediterráneo y de estaciones favorables del piso supramediterráneo de la alta montaña caliza. Se desarrollan tanto de topografías llanas y muy innivadas, como en pendientes de sustrato estable o con inestabilidad moderada y menor innivación, sobre suelos más o menos evolucionados, a veces con bastante pedregosidad superficial ricos en carbonatos, principalmente de calcio y de magnesio. Muestran una cobertura vegetal media o alta, y una destacable riqueza florística con abundantes especies de alto valor corológico y ecológico.

Estos pastizales de alta o media montaña calcárea, a nivel global son pastos de cobertura media o alta, en los que el clima general es el de la alta montaña, con período vegetativo que disminuye con la altitud y queda restringido a final de primavera y verano (Del Barrio et al., 1990), y precipitaciones elevadas (por encima de 1.000 mm anuales encuentran su óptimo, aunque también se pueden desarrollar a partir de los 600 mm anuales con condiciones ecológicas de suelo favorables, como ocurre en la Sierra de Baza), una buena parte en forma de nieve.

En los pastos mediterráneos, la incidencia de la nieve es obviamente mucho menor tanto en cantidad como en duración y, por tanto, pasan a ser más determinantes los movimientos del suelo relacionados con la crioturbación y otros fenómenos periglaciares que cobran intensidad en los ambientes tempranamente descubiertos de nieve. En el concreto caso de la Sierra de Baza son las precipitaciones y particularmente la sequía estival,  lo que más limita el desarrollo y período vegetativo de estos prados, cuyo aprovechamiento por los herbívoros queda limitado entre la primavera y el otoño, a diferencia del de las montañas alpinas, donde queda reducido al período comprendido entre junio y agosto, por lo que el aprovechamiento ganadero de los mismos es normalmente como estrictos pastos de verano.

Mapa de la distribución de este hábitat a nivel comunitario andaluz
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Según la publicación “Guía de Identificación de Hábitats de Interés Comunitario de Andalucía” (Junta de Andalucía. Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible. Secretaria General de Medio Ambiente, Agua y Cambio Climático, 2020), de la que procede esta imagen este hábitat se localiza en enclaves concretos y puntuales de Sierra de las Nieves, sierras de Tejeda y Almijara, sierras Subbéticas, Sierra de Lujar, Sierra de Gádor, Sierra Nevada, Sierra Arana, Sierra de Baza, Sierra María, Sierra de Cazorla y Sierra Mágina. 

Un ecosistema de muy alto valor ecológico


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© José Ángel Rodríguez
Prados alpinos de la Sierra de Baza, con el Calar de La Boleta (2.202 m) al fondo. 

En Andalucía, este HIC 6170 reúne pastizales de escasa talla y recubrimiento variable, normalmente inferior al 50%, aunque podemos localizar algunos enclaves excepcionales de prados alpinos calcáreos en la Sierra de Baza  (entornos de Prados del Rey y Pinar del a Marina), cuya cobertura puede llegar casi al 100 %. 

Un elemento a estacar de estos prados calcáreos es la variabilidad florística y fisonómica de estos pastos es muy notable, con gran abundancia de endemismos, lo que se debe a la variación de las condiciones ambientales que soportan (siempre extremas: crioturbación, innivación, sequía estival, etc.) y a los diferentes suelos que colonizan. 

Estos pastizales pueden constituir comunidades permanentes en ambientes oromediterráneos supraforestales o en enclaves especialmente hostiles (crestas con suelos poco desarrollados, zonas venteadas, etc.) para formaciones de mayor porte. También pueden representar etapas seriales de sabinares rastreros y otros matorrales orófilos, habitualmente dominados por genisteas, e incluso de formaciones forestales (sobre todo pinares de montaña), siempre que mantengan una baja densidad arbórea y permitan la presencia de las paraderas naturales. 

Las presencia de este HIC a nivel español


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© José Ángel Rodríguez
Aspecto invernal de los prados alpinos de la Sierra de Baza. 

Según la publicación “Bases ecológicas preliminares para la conservación de los tipos de hábitat de interés comunitario en España”, este HIC exclusivamente está presentes en la Península Ibérica y ausentes en todas las islas españolas. Desde un punto de vista biogeográfico, cabría separar los pastos que se distribuyen exclusivamente por los pisos alpino y subalpino (restringidos a las montañas de la región Eurosiberiana: Pirineos y Cordillera Cantábrica), de los del piso oromediterráneo de las montañas mediterráneas (ya que el piso crioromediterráneo es de naturaleza silícea englobando otra comunidad vegetal. 

Este tipo de hábitat de interés comunitario a nivel global, está presente en las regiones biogeográficas Alpina, Atlántica, Mediterránea y Continental. En las regiones biogeográficas Boreal, Panónica y Macaronésica no está presente (Remón, J. L., Gómez, D. & García-González, 2009). 

Dinámica y significación ecológica de estos prados en la Sierra de Baza


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© José Ángel Rodríguez
Charca temporal en los Prados del Rey, con presencia de juncales de Cirsio-Juncetum inflexi. 

Si hemos comentados que estos prados alpinos requieren de precipitaciones elevadas (por encima de 1.000 mm anuales), el hecho de que puedan aparecer en otras localidades como en la Sierra de Baza, con unas precipitaciones anuales ligeramente superiores a los  600 mm. localizándose en terrenos potenciales de los sabinares y pinares oromediterráneos, es explicado de una forma muy acertada por F. Gómez Mercado y F. Valle Tendero en su publicación Mapa de Vegetación de la Sierra de Baza (Universidad de Granada, 1988), señalando que su presencia en este territorio es debida a las condiciones edáficas del terreno, que por la alta presencia de filitas (un material impermeabilizante) favorece el encharcamiento del terreno y la presencia superficial del agua, lo que impide la aireación del suelo, impidiendo el arraigo de plantas leñosas, siendo colonizando el terreno por estos pastizales, en los que domina la especie Festuca iberica, lo que indica condiciones de humedad elevada, pero sin llegar a darse encharcamiento, siendo sustituida por Eleocharis quinqueflora, cuando se produce un completo encharcamiento. En zonas más secas, con aportación de humedal edáfica más escasa, aparece la asociación Coronillo-Astragaletum nummularioides. En ambas, además de las especies directrices indicadas, son frecuentes otras herbáceas como Cirsium gregarium, Nardus stricta, Leontodon nevadensis, Plantago subulata ssp. granatensis, Hieracium pilosella, algunas especies del género Carex como C. leporina, C. caryophyllea  o C. mairii, además de Ononis cristata, Phleum pratense, Trifolium nevadense y Euphrasia willkommii, entre otras. En los litosuelos secos, ya fuera de esta unidad, estas asociaciones ceden su lugar a comunidades de la asociación Seselido-Festucetum hystricis

A esta vegetación tipo, como destaca J. A. Olmedo Cobo (“Biogeografía y Vegetación de la Sierra de Baza”. Universidad de Granada 2019), cabe añadir otras comunidades higrófilas que se limitan al borde de una charca existente en los Prados del rey y a otras posiciones de alta humedad edáfica, aun cuando tienen escasa significación en el conjunto de la vegetación edafohigrófila, en la que dominan los juncales de Cirsio-Juncetum inflexi, que presentan ciertas  

Una auténtica joya ecológica y botánica


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Crocus nevadensis en la zona de Prados del Rey, floreciendo entre la nieve. 

La importancia botánica y ecológica de estos prados alpinos es enorme, no solo por la singularidad y rareza que representan en un entorno marcadamente árido, fuera del área natural de su distribución biogeográfica potencial, que los convierte en auténticas joyas ecológicas, sino particularmente por la riqueza de la flora vascular que aquí se localiza, muy estudiada por algunos autores como Gabriel Blanca y Concepción Morales (“Flora del Parque Natural Sierra de Baza”. Universidad de Granada, 1991) o por F. Morente Sánchez (“Guía Para Conocer y Visitar el Parque Natural Sierra de Baza”, Proyecto Sierra de Baza, 1988) , destacando especies como el Crocus nevadensis, Colcchicum triphyllum o Gagea reverchonii, las que ya podemos encontrar en floración antes incluso de que se retire la nieve, a la que habría que añadir especies vulnerables y poco frecuentes como la Draba lutescens

Principales problemáticas a las que se enfrentan los prados calcícolas alpinos de la Sierra de Baza


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La pastoreo es el  principal factor moderador de estos prados naturales. 

El carácter excepcional y extremadamente local de estos prados alpinos, en la zona carbonatada de la Sierra de Baza, que por unas condiciones edáficas muy particulares, convierte a estos microambientes vegetales en auténticas joyas ecológicas, las que se encuentran seriamente amenazas tanto por su propia naturaleza biocenótica como por el frágil equilibrio en el que se conservan debido a la presencia antropozoógena a la que se ven sometidos (J.A. Olmedo Cobo, 2019), de forma que siendo el pastoreo, el principal factor moderador y regenerador de estas praderas naturales, de manera que podemos asegurar que si se dejaran de pastorear estos suelos estos prados terminarían degenerándose y perdiéndose, debe de ser el mismo pastoreo ejercitado de forma respetuosa y equilibrada para el medio natural, sin dar lugar a su sobrexplotación, aun cuando por la actual tendencia regresiva en la ganadería y la importante disminución del número de pastores en la Sierra de Baza en los últimos años, resulta cada día más improbable el riesgo de sobrepastoreo y, más bien al contrario, cabe predecir la disminución o el abandono en su utilización pastoral, lo que puede ver minimizado y compensado por la frecuentación de los herbívoros silvestres, que frecuentan estas praderas naturales para pastar en las mismas. 

La circulación irresponsable de vehículos por estos prados naturales es otro de los graves peligros a los que se han visto amenazados, a lo que se le está poniendo coto con la acertada medida de proceder a su balizamiento perimetral, de forma que impide el acceso de vehículos a los mismos. 

Todo ello sin olvidarnos de que el cambio climático puede producir cambios en la estructura y función de las comunidades que conforman estos prados alpinos, los que deben de ser objeto de una atención y seguimiento preferente en la gestión de este espacio protegido. 

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Ciervos pastando en los Prados del Rey a finales del verano, con los pastos comenzando a agostarse.

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