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Edición Mensual - Año XXVII | Nº 296 - Febrero 2024

NOTICIAS

imagen de decoración

Mejoras de los hábitats de la fauna silvestre


Acondicionamiento de charcas y zonas húmedas

Por Víctor Azor López*


© José Ángel Rodríguez
Hembra de ánade real (Anas platyrhynchos), conduciendo su pollada por una charca artificial, en cuyo entorno ha nidificado. 

Como se puede observar en las cosechas y pastos, este año hidrológico está siendo de los más secos de las últimas décadas y la fauna de nuestro Parque Natural y su entorno se está resintiendo. Los bandos de perdices llevan sólo 1-2 pollos, las camadas de los conejos son menores por la ausencia de alimento, los cervatillos van muy atrasados en su crecimiento….

Una característica del clima mediterráneo,  y un factor limitante, es la sequía estival donde los arroyos y charcas desaparecen o quedan reducidos a la mínima expresión durante los meses de verano. A ello tenemos que añadir un nuevo factor social: el declive de zonas húmedas (fuentes y manantiales, acequias) por el abandono de las zonas rurales y forestales que sufrimos desde los años 50 cuando la necesidad de las fuentes en perfecto estado de conservación dejó de ser necesaria.

Vistos estos antecedentes debemos actuar fomentando la creación de puntos de agua como pueden ser: abrevaderos, rehabilitación de fuentes, conservación de zonas de ribera, creaciones de charcas, mantenimiento de balsas o recuperación de fuentes.

La vida silvestre agradecerá estos puntos de agua


© José Ángel Rodríguez
Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), bañándose en una charca artificial acondicionada para la fauna silvestre en la Sierra de Baza.

Con todas estas medidas estaremos aportando un recursos que nuestro entorno nos lo agradecerá, con una explosión de vida como son la colonización por la vegetación riparia, la presencia de aves y pequeños invertebrados, de modo que el agua actuará como foco de concentración y llamada para los mamíferos de la zona y estaremos colaborando con una especie la cual está sufriendo el mayor declive a nivel mundial: los anfibios.

A la hora de crear los puntos de agua, de ser posible, debemos decantarnos por agua corriente (en movimiento), evitando los depósitos industriales pues el agua se puede pudrir o descomponer al estar estancada y en los meses de verano sobrepasar los 25º C temperatura a la cual deja de ser potable produciendo diarreas y deshidratación, de no poder dotar a nuestra charca con agua corriente, debemos de procurar llevar a cabo renovaciones periódicas del agua, asegurándonos de que esté en buenas condiciones de potabilidad.

La ubicación y conocimiento de los manantiales es un factor a tener en cuenta ya que es  necesario garantizar la presencia de agua, al menos durante los meses más secos siendo los enclaves más propicios las zonas de acumulación natural de agua, vaguadas, suelos impermeables donde más se estanca el agua, antiguos lavaderos, manantiales, fuentes, molinos….

Eliceño de ejecución de las charcas debe ser lo más básica posible debiendo mimetizarse con el terreno y adaptarse a la topografía, eliminando solo aquella vegetación que impida el desarrollo de los trabajos, e intentar evitar ubicarla debajo de árboles de hoja caduca para que las hojas no ensucien el agua. La medidas del abrevadero o estanque, dependerán de la capacidad económica que tengamos pero con unas medidas de 3x1,5 y una profundidad, con pendiente suave, hasta 30- 40 cms es más que suficiente.

En la zona perimetral de nuestro punto de agua debe haber zonas de refugio (explicado en artículos anteriores) para que los animales puedan protegerse y tengan defensa frente a los depredadores. Otra opción es un vallado perimetral, de mallazo de cuadrados de 0,20x0,20 para que solo puedan entrar pequeños animales y de esta forma evitar que jabalíes y ciervos puedan destrozar nuestra actuación, ejecutar un vallado de madera para aislarlo del ganado doméstico, es otra opción necesaria para preservar nuestro punto de agua en los lugares donde el pastoreo se practique sin control sobre las reses.

Para la construcción al encontrarnos en suelos calizos muy permeables será necesario colocar una lámina de caucho o plástico especial sobre un lecho liso, sin asperezas con una base de arena para evitar rajar la lona. Ha de evitarse que se vea la lámina de plástico con lo que colocaremos encima una lámina de geotextil sujeta en la parte aérea con piedras de gran tamaño.

El periodo ideal para efectuar estas mejoras es en invierno (noviembre-diciembre) pues no molestamos a los animales en su época de cría, la charca se llenará rápidamente, podemos detectar las zonas húmedas con  mayor facilidad, además de que los anfibios no tienen actividad metamórfica ninguna, da tiempo a la fauna a aclimatarse a este nueva alteración del hábitat y para verano lo tienen totalmente asimilado.

Si no queda otra solución pues no tenemos ninguna zona con agua natural, lo que es muy típico en nuestros montes, al encontrarnos en una zona semiárida, debemos decantarnos por depósitos de 1000 litros colocados bajo una encina o pino para que no incidan los rayos solares sobre el mismo y disminuir el impacto visual. El depósito estará conectado con una pileta a campo abierto con zonas de refugio alrededor para que los animales más pequeños puedan defenderse de los predadores que también harán uso del bebedero.

Necesaria una atención y mantenimiento del punto de agua


© José Ángel Rodríguez
Triguero (Emberiza calandra) aproximándose a beber agua en una charca artificial acondicionada para la fauna silvestre en el entorno del Parque Natural Sierra de Baza.

El mantenimiento de este punto de agua es muy básico que sea accesible con vehículo para poder rellenarlos y efectuar la limpieza de la pileta, evitando sedimentos en el fondo (hojas, barros, excrementos)  y tenerlos llenos durante todo el año para que los animales no tengan  que desplazarse a otras zonas de la finca con los riesgos que eso supone y los pequeños roedores no destrocen los tubos en busca de pequeñas gotas de agua estancada.

La mejor forma de mantener estas instalaciones es fabricarlas uno mismo, de esta manera se le da valor y se tiene una conciencia del trabajo que se necesita.

Con estas medidas se pretende que con unos esfuerzos y costos mínimos, nuestro entorno natural,  puedan lograr cambios sustanciales a corto plazo: tener más fauna.

*Víctor Azor López.
Es Ingeniero Técnico Forestal y socio fundador de Tecnocetis, S.L.

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