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Edición Mensual - Año XXVIII | Nº 321 - Marzo 2026

NOTICIAS

imagen de decoración

El conejo comienza a recuperarse en la Sierra de Baza


La especie llego a prácticamente extinguirse localmente


© José Ángel Rodríguez
Conejo de monte fotografiado en la Sierra de Baza.

PROYECTO SIERRA DE BAZA
01/03/2026

El conejo de monte (Oryctolagus cuniculus), una de las llamadas especies claves o esenciales de la cadena trófica de la fauna ibérica, de modo que se ha estimado que en mayor o menor medida dependen de él unas cuarenta especies, por lo que se ha considerado a este animal como una especie básica en el conjunto de las especies que integran la fauna del monte mediterráneo, lo que supone que su desaparición o disminución puede afectar directa o indirectamente a las especies que dependen de él como alimento.

Se estima que una de las características más importantes del conejo, es la de su extraordinaria fecundidad y capacidad para reproducirse, de modo que se ha calculado que la descendencia de una sola pareja, que no tenga interferencias negativas para su desarrollo, puede alcanzar la increíble cifra de 1.848 individuos. Ello motivó que en el año 1952 un medicó francés, el tristemente famoso Doctor Armand Delille, inoculara el virus de la mixomatosis a unos conejos que al parecer producían daños en sus viñedos, transmitiéndose el virus de unos ejemplares a otros por los mosquitos y las pulgas de los propios animales. La enfermedad que se creó era de tal virulencia que se extendió rápidamente por toda Europa, detectándose su presencia en el norte de España en el año 1953 y en el sur en el año 1959. Tal fue la mortalidad que ocasionó la mixomatosis que en algunas comarcas murieron entre el 95 y el 100 por ciento de la población de conejos.

En la Sierra de Baza hay una tendencia clara a la recuperación de la población de conejos


© José Ángel Rodríguez
La población de conejos en la Sierra de Baza se está recuperando de un modo ostensible en las últimas fechas. Seguiremos muy atentos a la evolución de su población.

Si hasta hace unas pocas fechas habíamos podido constatar que mientras el conejo prácticamente está ausente en el territorio de la Sierra de Baza, sí era muy abundante en su entorno y particularmente en los terrenos de cultivo de la Hoya de Baza (Granada), donde estaba siendo perseguido por los daños que ocasiona, por lo que no descartábamos que, a corto plazo, por la presión y acoso que estaba recibiendo este lagomorfo pudiera terminar desplazándose a la Sierra de Baza y volver a recolonizar este territorio, donde estaba prácticamente ausente, trabajos de campo efectuados a lo largo de los últimos meses nos ha permitido identificar un claro aumento de la presencia de conejos en determinados enclaves del Parque Natural Sierra de Baza, a los que comenzando identificando primero por sus huellas rastros (excavaduras y excrementos muy característicos e inconfundibles, también por los daños ocasionados en algunas plantas arbustivas al roerlas, para controlar el crecimiento de sus incisivos). Los contactos visuales con esta especie también se han ido incrementando en la últimas fechas en las zonas donde teníamos constancia de la presencia de conejos, donde hemos podido fotografiarlo, y ya podemos asegurar que su población se encuentra en expansión en la Sierra de Baza, donde después de muchos años sin apenas conejos comienzan a recuperarse su población, lo que sin duda va a repercutir de una forma muy positiva en la fauna silvestres que se alimentan de conejos.

Al efecto es de destacar como los jóvenes conejos, los llamados gazapos, a diferencia de las crías de liebre (lebratos), nacen muy torpes, con los ojos cerrados y sin pelo. Momento en que son víctimas de muchos predadores que se aventuran a su caza a través de los túneles como comadrejas (Mustela nivalis), tejones (Meles meles), que no duda en excavar con sus fuertes uñas hasta llegar a su gazapera y particularmente turones (Mustela putorius), un carnívoro que se ha especializado tanto en la caza de conejos que desde la antigüedad el hombre lo domesticó y utilizó con fines cinegéticos, dado lugar a una nueva especie (Mustela putorius furo), de pelaje prácticamente albino. 
 
Al mes de edad, cuando los pequeños gazapos se aventuran a campear, el joven conejo es cazado por un amplio grupo de animales, tales como el grupo de los carnívoros, sin excepción, también aves como las medianas y grandes rapaces diurnas y nocturnas o reptiles como la culebra bastarda, la culebra de collar o la culebra de herradura o el lagarto ocelado, además del jabalí (Sus scrofa). Aun cuando el caso más llamativo es el del lince (Lynx pardinus), cuya alimentación básica está integrada en un 70/90 % por conejos, de forma que se ha considerado que la causa que más ha influido en la disminución de los linces, hasta colocarlos al borde de la extinción terminal, ha sido la disminución de la población de conejos por las plagas sufridas por este animal.

Cuando el conejo es adulto, y pesa en torno al kilo de peso, son muy pocos los enemigos que le dan captura (búho real, águilas, linces y ginetas, principalmente, pues no está al alcance ni de rapaces de menor porte, ni de otros carnívoros menos rápidos y astutos), y es muy fácil que pueda procrearse, permitiendo la perpetuación de la especie, aprovechando su fácil capacidad de reproducción,

Un aumento en la población de conejos, que sin duda va a dejarse notar en la cadena trófica y en un mayor aumento de las especies que tienen en el conejo de monte un importante aporte de su dieta alimenticia, a lo que vamos a estar muy atentos, con los oportunos seguimientos de campo, en las próximas fechas.

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