Un reciente estudio sobre los depredadores de la procesionaria sitúa a carnívoros como el zorro o la garduña como especies muy importantes para su eliminación y control
Un estudio de la Estación Biológica de Doñana-CSIC y la Universidad de Huelva revela novedades sobre la cadena trófica consumidora de esta plaga en el Mediterráneo

© José Ángel Rodríguez
El zorro (Vulpes vulpes) tiene un importante papel en el control natural y biológico de la plaga de la procesionaria.
PROYECTO SIERRA DE BAZA
01/04/2026
Un equipo de investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD–CSIC) y la Universidad de Huelva ha documentado por primera vez un comportamiento inesperado en varios mamíferos carnívoros: la depredación de la procesionaria del pino, una de las plagas forestales más conocidas del Mediterráneo en los últimos años.
El estudio, publicado en la revista Ecosphere, aporta pistas novedosas sobre el papel que pueden desempeñar los depredadores en el control natural de la especie, ha informado la EBD-CSIC en una nota recogida por Efe.
La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) tiene varias fases a lo largo de su vida, de modo que comienza siendo una oruga que termina convirtiéndose en una mariposa nocturna (polilla), siendo precisamente durante su fase de oruga cuando más daños ocasiona, ya que se alimenta de las hojas de los pinos y en menor medida de los cedros, que pueden llegar a desaparecer completamente afectando a la salud y vigor del árbol. Además de los efectos que produce sobre la vegetación, las orugas poseen pelos urticantes que pueden provocar reacciones alérgicas en la población humana y animal, lo que convierte a esta especie en un problema ecológico y sanitario.
Aunque numerosos estudios habían identificado depredadores de los huevos, orugas o crisálidas de la procesionaria, entre los que están aves como el cuco, carbonero común y garrapinos o la abubilla, no se había descrito hasta ahora que los mamíferos carnívoros consumieran las polillas adultas del insecto.
El hallazgo es el resultado del análisis de los excrementos de varios ejemplares de carnívoros registrados entre 2022 y 2024 en varios espacios naturales españoles, entre ellos el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas en Jaén, el de Sierra Nevada en Granada y el de Aracena en Huelva.
Los investigadores examinaron muestras de especies como el zorro, la garduña, la gineta o el tejón con el objetivo inicial de estudiar las relaciones tróficas de estos mamíferos carnívoros.
Llamó la atención de los investigadores que en una proporción significativa de las muestras del zorro y la garduña aparecieron huevos de procesionaria y unas pequeñas escamas características que las hembras utilizan para proteger las puestas, lo que indica que los animales habían ingerido polillas adultas.
Zorros y garduña principales consumidores de los huevos de la polilla

© João Coelho
Polilla de la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa).
En las muestras analizadas de los excrementos de estos animales, de media, se encontraron en torno a 1.700 huevos de la mariposa de la procesionaria en una sola muestra de zorro y en torno a 700 en heces de la garduña. Durante el estudio no se encontraron evidencias de que la gineta y los tejones consumieran procesionarias adultas, aunque no se puede descartar.
"Esto ocurre probablemente porque las hembras adultas de la procesionaria tienen una movilidad limitada. Tras aparearse, hemos observado que a veces caminan por el suelo del bosque para poner los huevos. Este comportamiento las vuelve vulnerables a depredadores terrestres oportunistas", ha explicado Jacinto Román de la EBD-CSIC y primer autor del estudio.
El estudio sugiere que este tipo de depredación podría tener implicaciones de interés para el control biológico de la plaga. Cada hembra transporta alrededor de 200 huevos, por lo que la eliminación de una sola podría reducir significativamente el número de nuevas orugas.
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