El 20 de junio de 2026 termina de entrar en vigor la nueva Ley de Montes de Andalucía
Va a sustituir a la normativa que estaba en vigor desde el año 1992, siendo su principal reto adaptar la gestión sostenible de los montes a la realidad actual y a la gestión de unos ecosistemas sostenible

© Proyecto Sierra de Baza
Actuación forestal en un pinar de Pinus sylvestris de reforestación de la Sierra de Baza.
PROYECTO SIERRA DE BAZA
01/05/2026
El pasado 20 de marzo de 2026 publicaba el BOJA número 55 la nueva Ley de Montes de Andalucía, 3/2026, de 13 de marzo, la que entró en vigor a los veinte días de su publicación, salvo las disposiciones contenidas en el título VII relativas al régimen sancionador, que entrarán en vigor a los tres meses de la publicación, esto es, el 20 de junio del corriente.
La nueva Ley de Montes de Andalucía, pretende saldar una deuda histórica al otorgar un mayor protagonismo a los montes de propiedad privada del que les ha conferido la vigente legislación forestal hasta la fecha, contemplando incentivos a las personas propietarias.
Además, consolida la protección del dominio público forestal y de todos los montes públicos de Andalucía, como instrumentos de custodia y defensa del valioso patrimonio forestal público andaluz.
Por otro lado, se reconoce la contribución de los montes a la provisión de servicios ambientales imprescindibles para el desarrollo saludable de la sociedad, conjugando su conservación con la viabilidad del aprovechamiento sostenible de sus recursos naturales y con su multifuncionalidad.
Así, la Ley de Montes de Andalucía tiene por objeto establecer el régimen jurídico para la organización, uso y administración de los montes en la Comunidad Autónoma de Andalucía, en el marco de la legislación básica estatal y sus principios inspiradores son los siguientes:
La organización de los espacios forestales de modo que, satisfaciendo las necesidades de las generaciones actuales, no menoscaben las de las generaciones venideras.
El uso y administración de los montes y de sus recursos naturales renovables como motor de desarrollo social, económico y cultural de Andalucía.
El reconocimiento de los ecosistemas forestales andaluces como espacios esenciales de necesaria conservación para la biodiversidad, proveedores de servicios ambientales básicos y exponentes de un legado patrimonial y cultural, para beneficio de toda la sociedad.
La eficiencia en la asignación de los recursos públicos y la consideración de la ciudadanía como aliada necesaria en el objetivo de alcanzar una gestión forestal sostenible.
Favorecer la simplificación administrativa
© Proyecto Sierra de Baza
Paisaje forestal de la Sierra de Baza, en la zona del arroyo de Morax.
La ley también apuesta por una administración más ágil y orientada a resultados. En esta línea, introduce una serie de medidas destinadas a facilitar la actividad forestal y reforzar la gestión sostenible del territorio:
Sustitución de numerosos procedimientos de autorización por declaraciones responsables, reduciendo trámites y acelerando intervenciones.
Impulso a la digitalización, la innovación y el uso de tecnologías -incluyendo sistemas basados en IA- para apoyar la gestión, la conservación y la restauración forestal.
Reforzamiento del papel de la ganadería extensiva en la prevención de incendios y el mantenimiento de ecosistemas forestales.
Promoción de la certificación
forestal y de nuevos modelos tipo de planificación capaces de integrar objetivos ambientales, sociales y económicos.
Actualización de la normativa de clasificación de los montes públicos mediante la transformación del antiguo Catálogo en el Registro de montes Públicos de Andalucía, con criterios más claros que distinguen entre montes demaniales y patrimoniales. Esta reordenación se acompaña de un sistema unificado de usos, aprovechamientos, deslindes y recuperación posesoria.
Refuerzo de los vínculos entre la gestión forestal y el desarrollo rural

© Proyecto Sierra de Baza
Bosque de ribera en la Sierra de Baza.
La nueva Ley de Montes de Andalucía refuerza el vínculo entre la gestión forestal y el desarrollo rural. Para ello, contempla mecanismos que permiten que los productos forestales con valor de mercado generados en actuaciones de mejora puedan contribuir a financiar las propias intervenciones, favoreciendo la bioeconomía local.
Además, incorpora por primera vez una base jurídica para los servicios ambientales, sentando los cimientos de sistemas de compensación vinculados a beneficios como la captura de carbono, la regulación hídrica o la protección del suelo.
También se impulsará la colaboración público-privada mediante la creación de entidades silvícolas de colaboración, dirigidas a facilitar la ejecución de actuaciones forestales y mejorar los tiempos de respuesta administrativa, aspirando, en definitiva, a ofrecer un marco jurídico moderno y coherente que permita afrontar desafíos como el cambio climático, la despoblación rural y la transición hacia una bioeconomía forestal sólida y competitiva.
Ecosistemas sostenibles en los que se contemple conjuntamente la vegetación, la fauna y el medio físico
© José Ángel Rodríguez
La fauna silvestre es contemplada en la nueva de Ley de Montes de Andalucía, como parte de la gestión sostenible de los montes andaluces.
La nueva Ley de Montes de Andalucía, también destaca y regula el papel de la gestión forestal sostenible como primer objetivo general de esta ley, destacando como los ecosistemas forestales deben ser gestionados bajo los principios de integralidad y sostenibilidad, contemplándose conjuntamente la vegetación, la fauna y el medio físico que los constituyen, con la finalidad del aprovechamiento ordenado de los recursos naturales, garantizando la conservación y mejora del medio natural y la satisfacción de las necesidades actuales y futuras de las personas. Para ello, esta ley amplía los objetivos clásicos de ordenación silvícola de persistencia, rendimiento sostenido y máximo de utilidades de los sistemas forestales para poder adoptar un enfoque en el que se refuercen aspectos como la mejora de las condiciones socioeconómicas de la población de los espacios forestales, la conservación del suelo, la contribución a la fijación de carbono y a la calidad del aire y el agua, o la diversidad biológica, entre otros.
Puede accederse al texto completo de la nueva Ley de Montes de Andalucía pulsando AQUÍ.
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