Luces y sombras en la situación del sapo partero bético en la Sierra de Baza
De las 18 poblaciones conocidas en seis de ellas no se ha detectado la presencia de la especie en los últimos recuentos

© Agustín Orduña
Ejemplar de sapo partero bético fotografiado en la Sierra de Baza.
PROYECTO SIERRA DE BAZA
01/10/2026
Los trabajos de campo y seguimiento que se viene haciendo desde la administración medioambiental sobre el seguimiento de Fauna Silvestre y Censos, entre los que se encuentran los relativos a la población de sapo partero bético (Alytes dickhilleni), un pequeño anfibio de aspecto rechoncho, cabeza grande y hocico corto y puntiagudo, en el que los ojos son grandes con pupilas verticales oscuras, sobre un fondo de iris de color cobrizo y el tímpano, redondeado, es claramente visible, situado detrás de los ojos, mientras que la coloración de la piel es variable, aunque es frecuente que el color de fondo sea grisáceo e incluso blanco sucio, sobre el que aparecen una serie de manchas irregulares de color verdoso, han puesto de manifiesto los problemas por los que viene atravesando esta especie.
En el informe presentado se destaca como el último censo completo que se hizo del sapo partero bético fue en el año 2010 lo que hacía muy necesario evaluar la situación de la especie.
Según el informe al que tenido acceso Proyecto Sierra de Baza y que fue presentado por la directora conservadora Almudena Cano Serrano en la última Junta Rectora del Parque Natural Sierra de Baza en el año 2025, en el conjunto de la provincia de Granada entre puntos potenciales y conocidos se han visitado un total de 239 localidades, por los respectivos equipos de seguimiento.
Los resultados de forma general a lo largo de toda su distribución han sido muy negativos y en el caso concreto de la provincia de Granada y puntos muestreados por AMAYA (68), solo se ha certificado presencia de la especie en poco más de una decena de localidades. Habiéndose tomado muestras cutáneas para evaluar incidencia de quitridiomicosis y ranavirus en la totalidad de los lugares donde se ha localizado presencia de la especie.
En el concreto caso del Parque Natural Sierra de Baza donde hay 18 poblaciones conocidas, se han censado y visitado por el equipo técnico todas, encontrando presencia de la especie en doce de ellas, mientras que en las seis restantes no se ha podido confirmar la presencia de la especie, lo que se estima es debido al manejo incontrolado y deficiente de las balsas o puntos de agua, también al vaciados accidentales de infraestructuras ganaderas (como ocurrió en la Balsa de las Víboras), sin descartar que detrás puedan estar enfermedades como la quitridiomicosis o ranavirus, a la espera de confirmación por los laboratorios.
A pesar de estos datos y en comparación con el resto de la provincia, se estima en el informe presentado por la directora conservadora que fue aprobado por la unanimidad de Pleno de la Junta Rectora del Parque Natural Sierra de Baza, la situación en el Parque no es mal, más bien esperanzadora, teniendo en cuenta de que en algunos puntos de agua de la Sierra de Baza se llegaron a contabilizar más de 1.000 larvas de sapo partero bético, lo que hace ver con moderado optimismo el futuro de esta endémica especie en la Sierra de Baza, siendo totalmente necesario que no falte el agua en los puntos de agua donde está presente la especie, para evitar futuras masivas mortandades como las ahora sufridas en seis de estos puntos donde se localizaba la especie.
Una especie catalogada como Vulnerable

© Agustín Orduña
Los renacuajos de esta especie son muy peculiares, ya que llegan a alcanzar un tamaño considerable, hasta 6 o 7 cm., fruto de un desarrollo larvario muy prolongado. En la imagen una charca artificial, acondicionada en la Sierra de Baza para abastecer a la fauna silvestre, donde se concentra una importante población de renacuajos de sapo partero bético.
El sapo partero bético (Alytes dickhilleni) es un anfibio endémico del sureste de España, presente principalmente en Andalucía Oriental (provincias de Almería, Granada, Jaén y Málaga), donde se concentra el 80% de su población mundial. Habita en sierras entre 700 y 2.140 m, usando charcas, acequias y aljibes para reproducirse. Está catalogado como Vulnerable en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas debido a la pérdida de hábitat acuático y la quitidriomicosis (una enfermedad fúngica que los está diezmando) y el ranavirus (un género de virus de la familia Iridoviridae que causa enfermedades infecciosas y mortales en anfibios, reptiles y peces), además está amenazado por la sequía, contaminación y la presencia de especies exóticas como carpas y cangrejos.
El nombre común de este sapo (partero) alude al hecho de que los machos se hacen cargo del cuidado de los huevos, desde que son fertilizados hasta que los depositan en el agua para que eclosionen las larvas. Por este motivo son “parteros”. Como curiosidad destacar que los machos pueden llegar a portar los huevos de más de una hembra, habiéndose podido comprobar la presencia de machos que cargan con las puestas de dos y hasta tres hembras.
Puede ampliarse información sobre esta especie en la documentada ficha técnica que se publica en la Revista Digital Sierra de Baza, de la que es autor Eduardo Escoriza Abril, con la colaboración de Luis García Cardenete y de Javier Fuentes (miembros de la Asociación Herpetológica Granadina), y que puede consultarse pulsando AQUÍ.
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