Preocupación por el estado de la población de la mariposa Apolo en la Sierra de Baza
Tan solo se mantiene una población activa

© José Ángel Rodríguez
Parnassius apollo filabricus.
El seguimiento que desde la administración autonómica viene haciéndose de algunos lepidópteros incluidos en el Plan de Altas Cumbres, en el Parque Natural de la Sierra de Baza, el que se ha centrado en 2025 en el seguimiento y evaluación del estado de las poblaciones de las mariposas Parnassius apollo y Pseudochazara williamsi, han puesto manifiesto el declive poblacional de esta endémica especie, que hace temer por su futura población en la Sierra de Baza.
La mariposa apolo, Parnassius apollo, ha sido citada históricamente en diversos macizos montañosos andaluces, donde ocupa o ha ocupado enclaves de alta montaña con condiciones climáticas adecuadas. Sin embargo, en la actualidad su distribución regional se ha contraído de forma notable y su presencia confirmada se restringe a Sierra Nevada, la Sierra de María y una localidad muy reducida en la Sierra de Baza.
En las Sierras de Baza y de los Filabres, se localiza la subespecie descrita para estos macizos, Parnassius apollo filabricus, la que fue relativamente común durante la década de 1980 y parte de la de 1990. Diversos testimonios de campo indican que en aquel período la especie ocupaba amplias extensiones de hábitat favorable, con densidades moderadas y aparentemente estables. En la actualidad, la situación es marcadamente diferente. Persisten únicamente dos subpoblaciones extremadamente reducidas, localizadas en espacios muy restringidos y aislados entre sí. Una de ellas no ha podido ser cuantificada con precisión en los últimos años, mientras que la otra se estimó en torno a un centenar de ejemplares distribuidos en una superficie inferior a 30 ha, lo que la convierte en un núcleo altamente vulnerable frente a perturbaciones estocásticas.
Según se informaba por la directora conservadora del Parque Natural Sierra de Baza, Almudena Cano Serrano, en el último pleno de la Junta Rectora del Parque Natural Sierra de Baza celebrada el pasado mes de junio, en visitas ocasionales realizadas en los últimos años no se han detectado individuos en esta última subpoblación, por lo que existe preocupación sobre el futuro de esta endémica especie.
Los principales impactos sobre algunas poblaciones derivan del calentamiento global, provocando una disminución en la distribución de sus poblaciones. Asimismo, es muy frecuente la presión antrópica en zonas de alta montaña (actividades turísticas asociadas a los deportes de montaña), así como la extensión de áreas urbanizadas generalmente ligadas al ocio. En general, se localiza en poblaciones muy aisladas, sin posibilidad de intercambio genético entre ellas. Por ello, se ve muy afectada por actuaciones forestales mal planificadas como reforestaciones masivas, cambios drásticos del uso del suelo, sobrepastoreo o abandono de terrenos pastorales y recolección de ejemplares, siendo esta última de importancia menor (Romo H. y otros, en “Bases ecológicas preliminares para la conservación de las especies de interés comunitario en España: Invertebrados”. Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, 2012).
También se ha monitoreado la población de Pseudochazara williamsi, que presenta una mejor evolución

© Agustín de Orduña
Pseudochazara williamsi
En cuanto a la especie Pseudochazara williamsi, la popularmente conocida como mariposa cuatro ocelos de Sierra Nevada y tímalo nevada, se destaca como en Sierra de Baza las citas aparecen por encima de los 1.900 m. Es una especie univoltina que extiende su periodo de vuelo hasta bien entrado julio. Ocasionalmente se registran individuos en agosto, aunque actualmente esta circunstancia se está tornando más rara. Las larvas de esta especie se alimentan de la gramínea Koeleria vallesiana. La población de Sierra de Baza es una de las poblaciones que aún persiste en la actualidad, aunque los registros se concentran en áreas reducidas. Estas zonas coinciden con enclaves elevados conocidos localmente como calares, que corresponden a macizos calizos que suelen superar los 2.000 m s.n.m. La superficie por encima de esa altitud en la Sierra de Baza supera las 2.400 hectáreas, lo que podría considerarse positivo si no fuera por el aislamiento de estos parches, que genera una distribución muy fragmentada.
Las visitas más recientes se han centrado en tres calares. En 2024 y 2025, la especie solo se confirmó en uno de ellos (Calar de Rapa). En las visitas recientes al Calar de Santa Bárbara no se registraron individuos y en la última visita (2025) al Calar de Casa Heredia tampoco se obtuvieron resultados positivos. En cualquier caso, se considera probable que persistan poblaciones aisladas en lugares como el Cerro del Calar, el Cerro de Quintana o incluso el propio Calar de Santa Bárbara, en donde se debería de implementar un seguimiento más intensivo.
- Creado el .
