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Edición Mensual - Año XXVI | Nº 300 - Junio 2024

NOTICIAS

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La muerte de los grandes árboles que habitan la Tierra


Un fenómeno que también se está sufriendo en la Sierra de Baza

Por José Ángel Rodríguez*

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© Proyecto Sierra de Baza
La popularmente conocida como Encina de Los Caler, en su situación actual. Enero-2023. 

PROYECTO  SIERRA DE BAZA
01/02/2023

Fue en un artículo científico publicado en el año 2012 en la revista científica Science con el título de “Global Decline in Large Old Trees”, lo que podemos traducir al español como “Decaimiento global en árboles viejos y grandes”, y a cuyo texto completo puede accederse pulsando AQUÍ, la primera publicación que alertó de que se estaba produciendo, a nivel global del planeta, un alarmante aumento de la tasa de muertes de árboles de entre 100 y 300 años en muchos de los bosques, sabanas, áreas de cultivo e incluso ciudades del mundo, señalando como: "Es un problema global, que parece estar dándose en la mayoría de los tipos de bosques del planeta", afirma el autor principal del informe, el profesor David Lindenmayer, del Centre of Excellence for Environmental Decision de Australia, el que señalaba como  “Estudios realizados en ecosistemas de todo el mundo sugieren que las poblaciones de estos árboles están disminuyendo rápidamente". Haciendo un llamamiento para determinar de una forma urgente “las causas que hay tras la acelerada pérdida de los grandes árboles viejos, así como de desarrollar estrategias para mejorar la gestión de estas especies”, destacando como “de seguir la tendencia constatada, estos grandes árboles disminuirán o desaparecerán de muchos entornos, lo que conllevará un deterioro del funcionamiento de su biota y de sus ecosistemas", alertan los investigadores.

Los autores de aquel informe alertaban de que los grandes árboles estaban desapareciendo en latitudes muy distantes como el Parque Nacional de Yosemite, en California, en las sabanas africanas, en las selvas de Brasil, en los bosques templados de Europa o en los bosques boreales en una tasa diez veces superior a lo normal, sin causas externas que los justificaran como talas o incendios, interpretándose –como hipótesis de trabajo- que el aumento de las temperaturas estaba tras estas masivas muertes de árboles, lo que había propiciado un cambio climático acelerado, para el que no estaba preparado el árbol, que habría dado lugar a una pluralidad de causas, como el ataque de insectos dañinos para el árbol, que habrían contribuido a su prematura muerte. Toda una tragedia, ya que como comenta la revistas Science en el artículo científico que venimos comentando, "Los grandes árboles viejos juegan un papel fundamental para la ecología. Proporcionan cavidades para la anidación o el refugio de hasta el 30% de todas las aves y animales de algunos ecosistemas. Además, almacenan enormes cantidades de carbono, reciclan los nutrientes del suelo, crean parcelas ricas que sustentan otras formas de vida, e influyen en el ciclo del agua y en la climatología local”.

La pérdida de los grandes árboles se estima tan relevante e importante que los autores del informe comparan la pérdida global de los grandes árboles con la tragedia padecida por los mayores mamíferos del mundo: los elefantes, los rinocerontes, los tigres y las ballenas: "Del mismo modo que el número de grandes animales en mundo se ha reducido drásticamente, evidencias cada vez más extensas sugieren que los árboles viejos y grandes estarían igualmente en peligro".

Un fenómeno que estamos sufriendo también en la Sierra de Baza (Granada)

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© Proyecto Sierra de Baza
La encina de Los Caler, ha sido el último gran árbol que se ha perdido en la Sierra de Baza. Enero-2023.

Estas apocalísticas previsiones de la revista Science, publicadas en el año 2012, se veían con cierta lejanía e indiferencia en lugares como la Sierra de Baza en la provincia de Granada, España, dónde parecía no iban con nosotros las muertes de grandes árboles de que se hablaba por la comunidad científica a nivel del planeta, ya que nuestros grandes árboles parecían encontrarse con gran salud y vitalidad, sin ningún peligro aparente que los amenazara, pero no ha sido necesario que pase un lustro y hemos comenzado a ver que los grandes y viejos  árboles  que arraigaban en las montañas y valles de la Sierra de Baza morían, de una forma rápida, casi fulminante, sin que previamente se les hubiera detectado patología previa de tipo alguno que pudiera hacernos pensar que estaba en peligro su supervivencia: primero fueron (noviembre-2015) grandes ejemplares de los endémicos pinos albares o silvestres (Pinus sylvestris sps. nevadensis) lo que comenzaron a morir masivamente (puede ampliarse información AQUÍ); en junio de 2016, dábamos a conocer la muerte del popularmente conocido como “Pino Nieto de Gor”, un centenario pino laricio (Pinus nigra), de 31 metros de altura, considerado el pino más alto de la provincia de Granada, cuya muerte se indicó en el informe oficial facilitado en aquella fecha era debida al debilitamiento del árbol y a la presencia de insectos perforadores (puede ampliarse información AQUÍ); a lo que se unió, en noviembre-2016, la centenaria “Encina de Los Caler” un árbol monumental capaz de darle sombra a un rebaño de 200 ovejas y que se estima es la encina de mayor porte y tamaño de la Sierra de Baza, de la que en aquélla fecha ya había perdido más del 80 % de su follaje (puede ampliarse información AQUÍ) y que a esta fecha puede darse ya por perdida, como reflejan las imágenes que ilustran este texto, tomadas el pasado mes de enero.

Demasiadas muertes, de grandes y viejos árboles, concentradas en muy poco espacio de tiempo para pensar que son muertes normales, sino que por el contrario son datos que deben de llenarnos de preocupación, ante la situación que estamos viviendo, y las irreversibles consecuencias que está suponiendo las pérdidas irreparables de todos estos árboles monumentales.     

¿Quieren hablarnos los árboles que están muriendo?

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© Proyecto Sierra de Baza
Más de 500 años llevaba con nosotros la centenaria Encina de Los Caler. 

¿Qué les ha pasado a todos estos árboles que llevan viviendo siglos entre nosotros, soportando todas clases de adversidades meteorológicas, también plagas, para morir ahora, precisamente de una forma tan rápida como están desapareciendo? Debe de ser una interrogante a la que le busquemos respuesta, para frenar este fenómeno de decaimiento, antes de que sea tarde y los grandes árboles de la Tierra sean sólo un recuerdo documentado en imágenes. Nuestra sociedad tiene una ineludible obligación de conservarlos, de otra forma no será entendible que hayamos permitido su destrucción.

Nuestro futuro, el de la propia humanidad, está en juego y los árboles que mueren parecen están diciéndolo:

¡¡Parad ya!! ¡¡No calentéis más el planeta!! ¡¡Vamos a morir todos si esto sigue así!! ¡¡También vosotros, los humanos, que sois los culpables de todo!!

Los viejos árboles mueren y parece ser que ello es la consecuencia de nuestra drástica ruptura con el pasado, con nuestros orígenes en la naturaleza. Cuenta el escritor Ignacio Abella en su libro “La Magia de los Árboles” que “Los viejos árboles son vínculos vivos con el pasado, con las tradiciones; pudiendo servirnos de ancla para comenzar a arraigar en la tierra”. Lástima que lejos de establecer lazos espirituales con los viejos árboles, y que sean parte de nuestras tradiciones y culturas, como lo eran con los pueblos llamados primitivos, nosotros ahora hayamos pretendido vivir de espaldas a ellos y está claro que estos gigantes no quieren seguir viviendo con nosotros y prefieren morir a tenernos de compañeros de viaje.  

*José Ángel Rodríguez
Presidente de la Asociación PROYECTO SIERRA DE BAZA

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