Skip to main content

Comprar Guía >> |  Mapa Web >>Buscar >>Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. |

Edición Mensual - Año XXVII | Nº 296 - Febrero 2024

SECCIONES

imagen de decoración

Hábitats de Interés Comunitario del Parque Natural Sierra de Baza y su entorno (XXXII)

Dehesas perennifolias de Quercus spp.


Código de la Unión Europea: 6310

Por José Ángel Rodríguez


© José Ángel Rodríguez
Panorámica del encinar adehesado de las Lomas del Quemado, en las proximidades de la aldea de Los Corrales. 

PROYECTO SIERRA DE BAZA
01/01/2024

Este Hábitat de Interés Comunitario (Código de la Unión Europea 6310) está caracterizado por la presencia de formaciones arbóreas abiertas, de origen antrópico y con indicios de aprovechamiento agrosilvopastoral, constituidas, sobre todo, por especies esclerófilas mediterráneas, fundamentalmente del género Quercus, entre las que destaca la encina (Quercus ilex subsp. ballota) en áreas de clima continental seco o por la alsina (Q. ilex subsp. ilex) en ambientes más oceánicos y húmedos, aun cuando este HIC, fuera de la Sierra de Baza, también incluye las formaciones adehesadas formadas por otros Quercus, acebuches, algarrobos y fresnos, siempre que alberguen pastos anuales o vivaces y, a veces, zonas con matorrales bajos o medios y/o cultivos.

En origen de estas dehesas perennifolias, que integran este HIC, provienen de bosques que han sido aclarados respetando solo algunos pies productores de frutos, leña, sombra, etc., que se podan y mejoran para estos fines. Así se destaca también en la exposición de motivos de la Ley 7/2010, de 14 de julio, para la Dehesa, de la comunidad autónoma de Andalucía, que fue publicada en el BOJA núm. 144, de 23 de julio de 2010, en el que se indica como “La dehesa es un paisaje humanizado que constituye un ejemplo de óptima convivencia de los hombres con el medio ambiente, modelo de una gestión sostenible en la que se utilizan los recursos que ofrece la naturaleza sin descuidar su conservación. La intervención de los hombres sobre esos espacios ha originado un agrosistema mixto, agrosilvopastoral, caracterizado fundamentalmente por formaciones arboladas abiertas con una ganadería extensiva de pastoreo”.

Distribución de este hábitat a nivel comunitario andaluz


Mapa de distribución de este HIC a nivel comunitario andaluz.

Siguiendo la publicación “Guía de Identificación de Hábitats de Interés Comunitario de Andalucía” (Junta de Andalucía. Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible. Secretaria General de Medio Ambiente, Agua y Cambio Climático, 2020), a nivel de la comunidad autónoma andaluza, las dehesas perennifolias de Quercus ilex y Quercus rotundifolia, aparece por toda la región, pero por el secular aprovechamiento que de los mismos ha venido haciendo el hombre, localizándose las dehesas mejor conservadas en el entorno de Sierra Morena y en las Sierras del Aljibe. Tiene escasa presencia en el Valle del Guadalquivir y en el oriente regional, en las depresiones interiores de Guadix y Baza y en la provincia de Almería.

En el concreto caso de la Sierra de Baza, está muy bien representada las dehesas de encina de Quercus rotundifolia, que forman parte de su vegetación nemoral o histórica, pudiendo encontrar los mejores encinares adehesados en el entorno del Raposo-Benajara, donde hay un significativo ejemplo de encinar silicícola adehesado y en el entorno de Los Rodeos, y en la Sierra de Gor (Lomas del Quemado y Royo Serval – Cortijo del Catalán, principalmente).

Principales características de este hábitat de interés comunitario


© José Ángel Rodríguez
Encinar adehesado del Royo Serval visto desde la zona de Las Corominas.

Los encinares adehesados son hábitats seminaturales, creados y favorecidos por el hombre para un aprovechamiento múltiple (ganadero, forestal, agrícola y/o cinegético) en áreas donde la agricultura es poco productiva.

Topográficamente, se establecen, por lo general, en áreas llanas o poco accidentadas, sobre suelos preferentemente ácidos o neutros, pobres en materia orgánica, poco profundos y con baja capacidad de retención hídrica, originados a partir de pizarras, areniscas, cuarcitas, granitos y, en mucha menor medida, de rocas carbonatadas.

Su presencia está limitada por las bajas temperaturas, de modo que se presentan en territorios termo y mesomediterráneos en los que las heladas tempranas o tardías no suelen impedir la fructificación del arbolado.

La composición concreta del arbolado es función tanto de las características ambientales como de la acción humana que, secularmente, ha favorecido según sus intereses unas u otras especies.

Biodiversidad de los encinares adehesados mediterráneo


© José Ángel Rodríguez
Encinar adehesado de Los Rodeos, en el que se aprecia la presencia de excepcionales pies de encina aislados en los antiguos terrenos cerealísticas de cultivo.

La dehesa contiene diversos ambientes ecológicos que se manifiestan, sobre todo, a través de los pastizales que albergan, variables en función del suelo, la carga ganadera, el manejo, la humedad edáfica, etc., dominando la encina, como especie arbórea esclerófila bien adaptada a las condiciones climáticas mediterráneas de la mayor parte de la península. Siendo la ubicación (sola o umbría) y las condiciones climáticas, edáficas, etc., las que determinan la aparición de encinares adehesados monoespecíficos o de bosques mixtos con otras quercíneas o incluso con acebuches, algarrobos, madroños, etc., especies estas últimas que no están presentes en la Sierra de Baza, dado que son especies más termófilas que las que aquí se localizan de un modo natural.

Entre los claros que dejan los árboles, en los suelos más pobres y secos aparecen pastos naturales, principalmente integrados por plantas anuales xerófilas, propias de enclaves con suelos pobres y secos, destacando en el concreto caso de la Sierra de Baza la presencia de especies haliófilas, donde predomina Halimium viscosum y especies como Thymus mastichina, Santolina rosmarinifolia o Artemisia campestris y en las zonas silicícolas Cistus laurifolius (F. GÓMEZ MERCADO y F. VALLE TENDERO. Mapa de Vegetación de la Sierra de Baza, 1988), además de retamas y genistas.

En fondos de los valles y áreas más deprimidas que recogen más humedad estacional, suele establecerse un pastizal vivaz, que es aprovechado por el ganado hasta bien entrado el verano, los que pueden contactar en ocasiones con juncales mediterráneos.

Importancia económica y social de la dehesa


© José Ángel Rodríguez
Encinas adehesadas en la zona de Benajara.

Como se destaca en la Ley 7/2010, de 14 de julio, para la Dehesa, de la comunidad autónoma de Andalucía, es notoria la importancia ecológica, económica, social y cultural de las dehesas, como que se destaca deriva, entre otros, de los siguientes motivos:

Constituyen un marco modélico de convivencia entre el aprovechamiento de los recursos y la conservación de la flora y de la fauna silvestres.

Participan en la generación de renta y empleo de las zonas en donde se encuentran, contribuyendo a evitar el despoblamiento de territorios en los que apenas hay otras alternativas productivas.

Albergan una rica biodiversidad y sirven de sustento a algunas de nuestras especies más amenazadas, como el lince, el buitre negro o el águila imperial ibérica.

Son el medio de una ganadería extensiva de base autóctona productora de alimentos de reconocida calidad así como de aprovechamientos cinegéticos, que reúnen las condiciones óptimas en lo que se refiere al bienestar animal y al desarrollo potencial de las producciones integradas y ecológicas

Proporcionan una gran diversidad de productos forestales, entre los que destaca especialmente por su relevancia local el corcho, y servicios ambientales.

Forman uno de los más singulares y característicos paisajes de Andalucía, constituyendo un recurso de especial interés para actividades recreativas y para el turismo rural y de la naturaleza.

Fauna característica de este HIC


© José Ángel Rodríguez
Pito real ibérico moviéndose por el tronco de una encina, en una dehesa de la Sierra de Baza. 

Cuanto se indicaba para referirnos a los Bosques de Quercus ilex o de Quercus rotundifolia (Código de la UE 9340) sobre la fauna presente en este HIC, es aplicable a la fauna de los encinares adehesados, la que como se destacaba es muy rica y variada, estando adaptada la fauna del encinar a las condiciones que ofrece el medio, aun cuando comparte territorio y recursos con  la cabaña ganadera, por lo que es muy importante estudiar la carga ganadera y en particular las disponibilidades de alimentación para no ocasionar un agotamiento de la vegetación natural, de modo que se garantice su óptimo aprovechamiento sostenible y su normal regeneración natural.

En la dehesa, en primavera, abundan los insectos, siendo particularmente importantes las abejas, que   aprovechan la floración y la diversidad de especies vegetales presentes en su sotobosque. Las aves insectívoras, aprovechan esta explosión de insectos y se dan cita en el encinar, mientras que con la llegada del otoño y la presencia de la bellota, son muchas las aves que se aproximan hasta el encinar para consumir sus frutos, como el arrendajo, todos los túrdidos, como los mirlos o el zorzal charlo, aunque también son animales como el jabalí o los ciervos los que aprovechan estos frutos otoñales, al igual que lo hacen ratones de campo, lirones caretos y topillos, que a su vez sirven de alimento a otros carnívoros como el zorro, la comadreja, la garduña o la jineta.

Valores de este HIC y consejos de gestión


© José Ángel Rodríguez
Encinar adehesado en las proximidades del Barranco de Vergara. 

La importancia de la dehesa, y la consecuente necesidad de su conservación y supervivencia futura, viene refrendada en la Ley de la Dehesa de Andalucía. Para facilitar su gestión y manejo adecuados se determinó asimilar el concepto de dehesa al de “formación adehesada” desarrollado en dicha ley: superficie forestal ocupada por un estrato arbolado cuya densidad, o fracción de cabida cubierta, queda comprendida entre el 5% y el 75%, con un 20% de superficie ocupada por pastizal (o suelo) como mínimo, y donde el resto puede corresponder a matorral, en general, disperso y de porte bajo.

El reconocimiento de la dehesa como un espacio integral y multifuncional obliga a extender esta visión a las administraciones que tienen competencia sobre aspectos ligados con su gestión.

Como se destaca en la Ley 7/2010, de 14 de julio, para la Dehesa, la confluencia de aprovechamientos e intereses privados y públicos, no puede ser obstáculo para una eficiente relación de los propietarios con la Administración, de modo que se fomente la gestión integral y la conservación de estos espacios y al tiempo que se facilite al propietario que pueda obtener rentas de su racional aprovechamiento se garantice su sostenibilidad, incluyendo también medidas adicionales que garanticen la conservación y protección, presente y futura, de estos espacios forestales. Para lo que es fundamental promover e incentivar una gestión de la dehesa con un enfoque múltiple e integral, que teniendo en cuenta sus posibilidades productivas y la conservación de los recursos, al mismo tiempo garantice su persistencia y sostenibilidad fomentando la viabilidad económica de estas explotaciones.