Etnobotánica de la Sierra de Baza
Fichas de Flora - Plantas del Parque Natural Sierra de Baza
Ajo porro (Allium sphaerocephalon)

© José Ángel Rodríguez
Ajo porro en uno de sus hábitats naturales, creciendo entre la vegetación herbácea.
Proyecto Sierra de Baza
01/08/2026
También conocido con los nombres populares de ajo de cigüeña, ajo perruno y ajo montesino, entre otras denominaciones populares, como la generalidad de las especies del género Allium, al que pertenecen todos los ajos silvestres, el ajo porro, cuenta con un tallo central que puede alcanzar el metro de altura y que carece de hojas, las que son redondeadas y huecas en el interior, que arrancan de la parte central de un bulbo, donde se producen los llamados ajos, apareciendo en la parte final de este tallo la inflorescencia, la que se presenta en una única umbela densa y de aspecto esférico, que puede tener entre 2 y 8 cm. de diámetro, las que son de un bonito color rojo púrpura, que presenta diferentes tonalidades.
El ajo porro se encuentra de forma natural en el centro y sur de Europa, alcanzando el norte de Marruecos, pudiendo localizarlo en toda la Península Ibérica desde el nivel del mar hasta los 2500 metros de altitud en algunos enclaves de Sierra Nevada (Granada y Almería). En la Sierra de Baza (Granada) es una especie abundante que predomina entre los espartales de la zona basal, siendo en entorno de la zona del Monte de La Semana donde más abunda.
Resistente a las bajas temperaturas, también a la falta de agua, florece entre mediados de primavera y principios de verano, llenando de color los parajes en que podemos encontrarlo.
Usos etnobotánicos
© José Ángel Rodríguez
Detalle de la flor de ajo porro.
Pío Font Quer en su obra "el Dioscórides Renovado”, se ocupa de forma general del ajo silvestre (Allium sativum) destacando como en el decurso de los siglos las virtudes atribuidas al ajo son pocas menos que innumerables. Refiriendo como en medicina popular ha gozado siempre de gran reputación, pero sobre todo durante el Medievo, época en la que se creía un potente remedio contra diversas epidemias, particularmente la temible peste; lo que es atribuido con cierta razón a su poder bactericida, mediante el cual son capaces de eliminar algunas bacterias patógenas particularmente de la flora intestinal, aunque también se ha usado en uso tópico para tratar infecciones de la piel.
El ajo porro, el Allium sphaerocephalon, también ha sido buscado y utilizado con estos fines, y también para usarlo en la cocina, para lo que utilizaban sus tallos cocidos para hacer tortillas y sus cabezas de ajos eran fritas o utilizadas en condimento, estimándose que tienen un sabor más fuerte y agradable que los ajos cultivados. A destacar que los pastores evitaban que el ganado consumiera los ajos porros, ya que decían que le daban un sabor a ajo a la leche lo que no era agradable.
